Recomendados del Club de Lectura: “Un amor”

Durante noviembre, nos reunimos a leer la novela del catalán Alejandro Palomas, título que cierra una trilogía que incluye “Una madre” y “Un perro”. En esta nota te dejamos una propuesta para recorrer y descubrir esta trama íntima que narra con belleza y humor los (complejos) vínculos dentro de una familia.

A veces, la literatura nos invita a descubrir textos y personajes inusuales o hechos extraordinarios que se suceden en un tiempo y lugar determinado y que nacen de la prodigiosa imaginación de un autor.

Y pasa, en otras ocasiones, que la literatura nos propone, en cambio, un ejercicio de observación de las cosas y personas que nos rodean, e incluso de nosotros mismos. Son textos íntimos, que ocurren puertas adentro o en espacios reducidos, y que tienen como fin reconstruir algo mucho más difícil de lo uno puede crear en mundos fantásticos, que es reconstruir la vida misma.

Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) es uno de esos autores que busca, con cada uno de sus textos, reconstruir la vida misma. Y para ello se acerca, cual científico a su lupa, a sus vínculos más estrechos para observar y analizar cada uno de sus movimientos.

A Palomas parece desvelarle la conexión “orgánica”, dirá el autor, entre las personas, como así también las empatías y sincronías de quienes son parte de un grupo, sobre todo, los grupos familiares. Palomas es un gran observador de las dinámicas filiales y de cómo todos los condimentos que son parte de esa vida colectiva (vivencias, duelos, nacimientos, encuentros/desencuentros, amores, secretos, etc etc etc) van generando nuevas coordenadas para entender a quienes en él participan.

En “Un amor” (Premio Nadal 2018), libro que cierra la trilogía (que se puede leer por separado) iniciada por “Una madre” y “Un perro”, Palomas sigue indagando sobre la familia constituida por Amalia y sus tres hijos: Silvia, Fer y Emma, anclando otra vez la historia en un encuentro particular, en esta oportunidad, una boda. Emma, la hija menor se casará con Magalí y este evento será el hecho donde se estará y del cual se partirá una y otra vez para narrar crónicas familiares.

Dinámica, ágil pero a la vez profunda y atravesada por un delicado humor, “Un amor” es una hermosa propuesta literaria que nos permite conectar con ese espacio de pertenencia creado por cada uno de nosotros, donde somos y dejamos ser, día tras día.

La madre, en el centro

 

Dijo Alejandro Palomas en varias oportunidades, que comenzó a pensar la trilogía cuando un día se dio cuenta (certeramente) que su madre algún día iba a morir y que para » sobrevivirle” tenía “que tenerla escrita».

“Una madre”, “Un perro” y “Un amor” son entonces libros con una profunda raíz autobiográfica que ponen en el centro una mujer, Amalia, que luego de un difícil divorcio a los 60 y pico de años, reconstruye su vida junto a sus tres hijos.

En las tres novelas, y en “Un amor” en particular, Amalia será el motor de donde parten todos los conflictos y desde nacen las soluciones. Una mujer, una madre que antes fue adolescente sumisa y niña señalada por ser albina, que vivió y mantuvo su frente lo más alto que pudo, y se convirtió para (y por) sus hijos en una lumbre que todo lo ilumina y todo lo abarca.

¿Quién es nuestra madre en realidad? La pregunta parecerá sencilla de responder, pero si hacemos un ejercicio mayor y nos proponemos ver un poco más allá, nos daremos cuenta que una madre oculta mucho más miedos y secretos de los que imaginamos y que guarda en sus bolsillos todos los males que nos quiere evitar, sabiendo que van haciendo su deambular cada vez más pesado. En “Un amor”, Amalia avanza en el tiempo y recorre de a poco el camino de la vejez, y serán sus hijos, en especial Fer, quienes irán narrando y reconstruyendo su vida a partir de episodios puntuales e inolvidables.

Acompañando la lectura de “Un amor” y en particular sobre el duelo anticipado de la madre, leímos en el club el poema “Mater Escritura”, de Griselda Gómez, incluido en el libro “Patio materno”.

 

Anda lenta con bastón de roble y plata, entre limonero repleto y mandarinas henchidas en el árbol. Seguida por su perro blanco, cruza patio, cocina, cuartos y living, recibe mi viajada soledad. Pide que le hable más alto. La cena humea en mesa recién servida, en el centro flores de su jardín limpias de espinas. Reconoce que le cuesta entender el valor de los billetes y se ríe. Lo reciente es casi olvido. Ha pasado más de medio siglo y recuerda con nitidez su parición invernal, mis balbuceos salvajes, la sangre de mis golpes, mis dibujos a mano alzada, mis escapes Mientras ella rememora mi rebeldía despeinada, tengo hambre, rabia, sed y no sé por quién escribo. 

El lugar que ocupamos

Como dijimos, a Palomas le interesa retratar los lazos familiares, aquellos vínculos que parecen estar planteados de ante mano por la sociedad, pero que no siempre funcionan como están previstos. Toda familia es un sistema humano, y un sistema se caracteriza por funcionar dependiendo de lo que haga cada una de sus partes. ¿Qué lugar ocupamos dentro de nuestro sistema familiar? ¿Quiénes somos dentro y fuera de él? Estas preguntas también parece responderse el autor cuando plantea una trama donde tres hijos, más una amiga (Tía Inés), más un padre ausente, más una nuera que oculta una desgracia (Magalí), más una abuela (muerta pero viva), Esther, giran alrededor de una madre, Amalia.

A veces, este movimiento será centrípeto, y todos buscarán mirar hacia adentro, hacia Amalia para protegerla, cuidarla, sostenerla, y otras veces, será en sentido contrario y todos se preguntarán cómo puede ser que con tanta historia personal encima, tengan que dar tantas explicaciones a una madre. Y en “Un amor”, justamente, el hilván que irá cosiendo las pequeñas historias de sus personajes serán aquellas relaciones extra familiares, que se cuelan en las dinámicas hogareñas para quebrar o reconstruir lo establecido.

 

¿Cómo empezó todo?

Otro de los ejes planteados en el Club de lectura para analizar “Un amor” fue el interesante manejo que tiene el autor del tiempo y el espacio.

En la novela hay un hecho puntual que desencadenará diferentes situaciones: el casamiento de Emma y Magalí. Toda la familia se prepara para ese evento que se sucederá en un fragmento de tiempo no mayor a un par de horas, pero que le sirve a Palomas para ir y venir en el pasado familiar, siempre desde la mirada personalísima de Fer, el hijo del medio.

Una palabra dicha por su madre, un gesto de su hermana, una mirada de la jueza de paz, los gritos que llegan a la sala del registro civil desde la plaza, todo será motivo para desencadenar un relato y conectar con una nueva (vieja) historia y para tratar de responder una pregunta central, ¿Cómo empezó todo? ¿Cómo (cuándo) empiezan un divorcio? ¿Cuál es el momento exacto donde comienza a desencadenarse una (micro)violencia que luego explotará en un golpe o un grito? ¿En qué momento exacto dejamos de mirar a quienes son nuestra familia hasta llegar al punto de desconocerlo? El autor crea entonces una extensa línea de tiempo y memoria que irá alargando o acortando según la ocasión para tratar de responder a cada una de estos interrogantes.

 

Por último, podemos decir que Palomas es un autor verborrágico que le otorga a sus personajes la misma locuacidad y que por lo tanto cuentan, incluso a veces sin filtro, todo lo que les ocurre o se les cruza por la cabeza. Entonces la lectura se convierte en un ir y venir constante entre pasado y presente, acompañando a Fer, Amalia, Silvia, Emma o quien fuera, en sus propias experiencias de vida.

El resultado, es un texto sumamente ágil y por momentos vertiginoso, que se mueve al vaivén de la memoria y que está atravesado, como dijimos, por un humor que tiene una doble función: aplacar los momentos dolorosos y activar los desencuentros. Entre la ironía y el sarcasmo, entre la honestidad brutal de una madre con sus hijos y de éstos con ella, por allí se mueve la narrativa de Palomas, y que la vuelve tan real, tan sencilla, tan inolvidable.

 

Para tener en cuenta

Si te interesa saber más del autor, te invitamos a leer esta entrevista que le realizamos durante su visita a la Feria del Libro Córdoba 2019 y dos comentarios más sobre sus libros «El secreto de los Hoffman» y «Un hijo»

Florencia Vercellone

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