“El poder del perro”, otro western que revisa las masculinidades del cowboy moderno

Se estrena hoy en Netflix este filme basado en la novela homónima del norteamericano Thomas Savage, considerado uno de los autores que mejor ha retratado la (conservadora) sociedad del oeste de EEUU del siglo XX.

La historia transcurre en un rancho de Montana a principios del siglo XX

En plena temporada de estrenos e ingresando en la previa de los grandes Festivales de Cine, llega hoy a Netflix “El poder del perro”, dirigida por la neozelandesa Jane Campion (El piano), que adapta un drama íntimo (western en términos cinematográficos) atravesando la historia de dos hermanos (en particular uno de ellos) en el oeste de EEUU, ese territorio hostil y alejado de las modernidades culturales, y que por lo tanto nunca ha sido fértil a los progresismos.

A muchos la historia le sonará similar (no igual) a “Secreto en la montaña” (2005), aquella inolvidable propuesta de Ang Lee que levantó polémica por visibilizar lo que había estado oculto durante años y que tenía que ver con los vínculos homosexuales dentro de la conservadora sociedad yanqui saliendo de las grandes urbes cosmopolitas.

Sin embargo, si bien las coordenadas son parecidas, el núcleo de ambas se diferencia, ya que aquí la historia –ambientada a principios del siglo XX- se sumergirá en un universo hogareño de límites difusos, que denuncia mucho más las masculinidades y la homosexualidad reprimida, dando lugar a una homofobia que será reflejo de toda una sociedad.   

La historia

El relato, ambientado en un enorme rancho de Montana, narra el vínculo entre dos acaudalados hermanos Phil (excelentemente protagonizado por Benedict Cumberbatch) y George Burbank (Jesse Plemons) que son (o parecen) ser las dos caras de la misma moneda.

Phil es elegante, genial y cruel, mientras George es impasible, quisquilloso y amable.

Montana -como todo ese territorio del oeste norteamericano- es un lugar donde la modernización del siglo XX ha llegado, pero no así las corrientes de pensamientos progresistas europeas, por lo que la sociedad sigue venerando estereotipos pasados, como la figura de Bronco Henry, el mayor cowbow que Phil ha conocido jamás.

Cuando uno de los hermanos, George, se casa en secreto con una viuda del pueblo, Rose (Kirsten Dunst), la fraternidad entre ellos y todo ese universo masculino con los empleados del rancho se ve amenazado por esta figura femenina por lo que Phil, sorprendido y furioso, llevará a cabo una guerra sádica e implacable para destruirla por completo usando a su afeminado hijo, Peter, como peón.

«En esta cinta me he permitido explorar el mito masculino”, dijo en una entrevista en Los Angeles su directora Jane Campion, quien tiempo atrás cosechó aplausos por el filme “El piano”  (1993), donde justamente pone el foco en la otra orilla, retratando la vida de una mujer absolutamente amenazada por el machismo imperante en Nueva Zelanda a fines del siglo XIX. “Entiendo esta cinta como una desviación de mis otras películas, pero tal vez puede ser un bastón para ‘El piano’, siendo ‘El poder del perro’ la perspectiva masculina y ‘El piano’ la perspectiva femenina».

 

Quien también brindó testimonios sobre el filme fue su actor principal, Benedict Cumbertbath (Sherlock, El código enigma, Brexit), actor que ya ha demostrado en más de una oportunidad su ductilidad frente a cámara y que en esta oportunidad pone su talento a trabajar para construir un personaje oscuro y profundamente inestable. «Jane me pidió que fuera el personaje incluso fuera de cámara. Me costó mucho porque al principio pedía perdón cada vez que contestaba con grosería, y ella me exigió no hacerlo. Aprendí a ser y comportarme como un verdadero idiota».

Cumberbath protagoniza a Phill y hace un trabajo estupendo según la crítica especializada.

El libro y su autor

Escrita y publicada a mediados de los ´60 por Thomas Savage (Salt Lake City, 1915–Virginia Beach, 2003), “El poder del perro” es un libro que ha calado hondo en la literatura nacional de este país, justamente por poner el dedo en una llaga que todos querían ocultar.

A los interesados, está traducido al español por editorial Alianza, pero sólo se puede conseguir por tiendas on line.

A partir de un planteo narrativo sencillo, pero eficiente, se despliega una trama que pone sobre la mesa de debate el tema de la sexualidad reprimida y la homofobia que genera la sociedad, particularmente en el oeste norteamericano.  

«Es una forma compleja de abordar la masculinidad que espero obligue a muchos a pensar en su manera de actuar», confesó Campion

 

Savage, autor que creció en un rancho de Montana y por lo tanto conoce desde adentro las imposiciones sociales y el submundo del machismo en los pequeños poblados rurales, escribió otros tantos libros en su importante carrera literaria, logrando en 1980 obtener una beca Guggenheim.  

 

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