Coqui Dutto: "La concepción de la infancia como espectador ha cambiado"

La docente, cantante y directora se suma a la programación del Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes con una propuesta novedosa destinada a bebés de 6 meses a 3 años de edad. 

«Susurros en el agua» es una obra que -tal como su nombre lo indica- tiene como escenario el agua y apela a los sentidos y al juego.

 

 

 

 

 

Coqui Dutto tiene una larga trayectoria de búsqueda, difusión y experimentación en el teatro y la música para niños y niñas. Nacida en Villa María, es una artista dedicada en cuerpo y alma a la infancia. En esa línea, vuelve a indagar en el teatro para bebés de la mano de «Susurros en el agua», una obra en la que padres e hijos no se sientan en las butacas convencionales sino que tienen a la pileta como escenario.

 

Vale destacar que la puesta se suma a la programación del Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes y se llevará a cabo mañana sábado a las 16 y 19, y el domingo a las 11 y a las 15 en el Club Maipú.

Este proyecto -pensado como un taller experimental coordinado por Raúl Sansica y coordinado por Coqui Dutto- le brinda la posibilidad a los más chiquitos a ser parte de este evento teatral. 

 

En diálogo con Babilonia, Coqui Dutto habló sobre los desafíos de «Susurros en el agua». 

 

– ¿Cómo definirías la propuesta de “Susurros del agua”?

-Es una propuesta teatral-musical destinada a los más chiquitos: a los bebés de 0 a 3 años, en realidad de 6 meses en adelante para que se puedan sentar. Principalmente es un teatro sensorial porque no es narrativo, ni discursivo, sino que intenta estimular con distintos recursos la percepción de los bebés. Hacemos énfasis en lo auditivo, en el uso de las voces, y del agua como un mundo sonoro para explorar. Por su puesto, también está lo visual, el movimiento, los elementos que van surgiendo del agua y van siendo motivo de atención. De esa manera, invitamos a explorar el entorno, en este caso el entorno del agua, un entorno marino, un río, un arroyo.

 

– ¿Te sentís, en algún punto, referente del espectáculo para niños?

 -En realidad, no sé si uno se siente referente o intenta serlo. En mi caso particular, no. Lo que hago, lo hago por una necesidad personal de expresión y exploración, y de compartir lo que para mí implica el mundo sonoro y de la infancia. Si a alguien le sirve para desarrollar sus propias búsquedas, genial.  Aunque es cierto que sin duda hace muchos años que me dedico a esto y tengo experiencia en el área, pero lo de referente no depende de mí, si no de los otros.

 

 

– Siempre tenés propuestas innovadoras, de hecho ya habías hecho algo años anteriores en teatro para bebés. ¿Cuál es el mayor desafío de tener a los niños como espectadores?

– Esa es una respuesta que todos lo que se dediquen a los espectáculos infantiles vamos a coincidir (se ríe). El mayor desafío es que los niños y niñas no mienten. Si les gusta, mantienen su atención, si no les gusta van a buscar otros estímulos. Son sinceros y espontáneos en la la respuesta, algo que los adultos, quizá por una cuestión de buenos modales, hemos perdido.

Los niños y las niñas responden espontáneamente, si no les gusta se van. El desafío es lograr ese vínculo, esa conexión. Otro gran desafío es sumarlos a esa exploración. 

 

– ¿Y las mamás y papás también son parte de tu público?

 -Sí lo son, definitivamente. Cuando uno trabaja con la infancia sabe que siempre cuenta con un público adulto que acompaña. Todas las propuestas pensadas para la infancia, personalmente las he desarrollado pensando también en los adultos que acompañan, sean papás, abuelos, vecinos, tíos, etc. En algunos casos pasa algo muy hermoso porque tenés dos planos de lectura de lo que está ocurriendo en la obra, y eso es algo que yo también intento dimensionar cuando estoy trabajando. Por un lado tenés la conexión con el bebé y, por otro lado el adulto que observa cómo está reaccionando ese niño ante el estímulo que el adulto propone. Es algo hermosos, muy bello.

 

 

– En cuanto a la disciplina artística, ¿Hubo cambios en los espectáculo infantiles a lo largo del tiempo? 

– Creo que los cambios que ha habido han estado más vinculados a la evolución de los lenguajes en general que al público destinatario. En un principio no había una especificidad  o propuestas directamente para la infancia, los niños compartían las propuestas de los adultos.  Para cuando empiezan a ser destinatarios de la obras, en algunos casos fueron subestimados como espectadores. Creo que el trabajo constante de artistas e intérpretes dedicados a la infancia hizo que ese preconcepto se fuera venciendo. También la actitud de  considerar al público infantil, incluso más expertos que los adultos porque no se dejan engañar con los artificios.

De todas formas las propuestas que subestiman a niños y niñas existieron antes y existen hoy también. La  concepción de la infancia como espectador sí ha cambiado.

 

-¿Qué es lo que no puede faltar para armar una buena puesta?

-Pregunta bien difícil. No hay respuesta tan precisa con lo que sí o sí tiene que haber. Pero no puede faltar el juego, porque el juego es el contacto, es lo cotidiano en la infancia. Creo que ese es el componente esencial. Yo misma me he sorprendido con propuestas que no tienen color y han sido maravillosas sin esos elementos o lenguajes que a veces consideramos esenciales, como el color, el brillo.

 

– Cuando armás cada espectáculo, ¿te planteas como objetivo transmitir algo en especial?

– Si, definitivamente. En cada una de las propuestas busco transmitir cosas diferentes pero sí creo que el arte es expresión de sentido en la vida, en mi vida. Espero que eso sea captado, quizá no de manera lineal o directa, pero  espero que sea transmitido, me esfuerzo en eso. Espero que sea recibido de una manera poética, ese es mi principal objetivo cuando trabajo para la infancia.

 

 

Sobre la obra 

 

 

 

Con la idea general de Coqui Dutto y la coordinación de Raúl Sansica, «Susurros en el agua» es un taller experimental y artístico para niños y niñas de 6 meses a 3 años de edad. Los pequeños asistentes deberán asistir con un adulto responsable, además también se sugiere llevar traje de baño, toalla y una muda de ropa, ya que se invita a jugar en ela pileta que funciona como espacio escénico.

En la puesta, Coqui está acompañada por Jesica Cuassolo y Julieta Vittore Dutto.

Las funciones están programadas para mañana sábado 6 de octubre, a las 16 y a las 19, y el domingo a las 11 y 15, en el Club Maipú (León 1932). Entrada general $100.

 

 

 

 

Babilonia Literaria

Read Previous

"El día que se perdió el amor": La fórmula del best seller

Read Next

Mabel Pagano: "Mis ideales están al servicio de los personajes"