fbpx

«Me encantaría que esta editorial propusiera otra forma de observar el mundo».

En diálogo con Babilonia, la creadora y editora del sello Fruto de Dragón nos cuenta cómo surgió este hermoso proyecto cordobés de libros ilustrados ("guías no-turísticas" para ser precisos), que articulan de manera sumamente original literatura y viajes. De la colección Bitácoras ya se pueden leer: “El pájaro detrás del pájaro”, de Melina Alzogaray (2020) y el reciente “Mientras Dublín dormía”, de Hugo Savino y Daniel Merro.

Si yo te hablo de viajes, vos seguro vas a pensar en turismo, en subir a un avión e irte de vacaciones a descansar y olvidarte de todo, en armar una valija y sacar pasajes, o en reservar entradas para conocer monumentos/espacios/museos históricos y de visita obligada, o –incluso- en hacer encajar las piezas de un rompecabezas de días y horarios para que se puedan ver y descubrir la mayor cantidad de lugares en el menor tiempo posible.

Bueno, de esos viajes no hablan los libros del sello Fruto de Dragón.

Nacido bajo la cuidadosa/amorosa/pausada mirada de Agustina Merro, este sello independiente cordobés se corre de la idea quizás más “comercial/capitalista” del viajar para invitarnos a caminar de manera tranquila aquellos nuevos espacios que salimos a conocer, o incluso, aquellos por los que ya anduvimos muchas veces. “El objetivo es publicar libros sobre viajes desde una perspectiva no turística, sino literaria, subjetiva, afectiva” explica su coordinadora y editora en esta nota, yendo de atrás hacia adelante en el tiempo, y haciendo una crónica, por lo tanto, sobre cómo surgió este particular proyecto editorial que conjuga el viajar con aquellas experiencias que permitimos que nos sucedan mientras lo hacemos. Y para ello, lo primero que hace es describir el punto de partida desde donde se ubica como lectora y viajera.

“Entiendo los viajes no solo como trayectos desplazamientos geográficos, sino como procesos de aprendizajes, procesos de mutación. El viaje para ser otre, de mirarse a uno mismo en  otras situaciones y contextos, poder mudar de piel, el viaje como una manera de transitar entre viejas y nuevas formas de pensar”.

Así de sencillo lo explica Agustina, delimitando las coordenadas para entender y disfrutar la propuesta de Fruto de Dragón, al tiempo que se muestra orgullosa de los dos libros que han salido a la venta entre 2020 y 2021, un período atravesado por la pandemia, donde justamente viajar ha sido en un verbo conjugado solo en la imaginación. “El pájaro detrás del pájaro”, de Milena Alzogaray y “Mientras Dublín dormía”, de la dupla Hugo Savino y Daniel Merro son los primeros títulos del sello dentro de la colección Bitácoras, dos textos bastante diferentes (uno integrado por crónicas desde el sudeste asiático y el otro anclado en “Ulises” de James Joyce, un clásico de la literatura universal) pero que parten de una misma raíz: el buscar un encuentro afectivo con las ciudades y con ese ser nómade que nos habita y que espera una simple conexión para dejarse asombrar por lo bello, lo nuevo, lo diferente.

En diálogo con Babilonia, Agustina nos contó sobre la idea de construir este particular y cuidado sello que ya tiene varios proyectos en carpeta para los próximos meses. 

-¿Cuándo y cómo surge Fruto de dragón?

-Hace más de diez años que trabajo en el ámbito editorial, en diferentes áreas y tipos de sellos, grandes y pequeños, y en esos años fui aprendiendo muchas cosas y alimentando también las ganas de tener, en algún momento, un proyecto editorial propio. Estudié Letras Modernas en la UNC y después hice una maestría en Interculturalidad, por lo que el tema de los libros y los viajes han estado presentes en mi formación y también en mi vida: a los 18 me fui de intercambio a otro país, luego he tenido la oportunidad de viajar mucho, y también soy muy lectora; de alguna manera, en este proyecto editorial han confluido estas dos vertientes, la lectura y los viajes. Además el vínculo entre literatura y ciudad me interesa mucho.

El año pasado –en plena pandemia– salió el primer libro (El pájaro detrás del pájaro), de una amiga (Melina Alzogaray) que durante su viaje por el sudeste asiático enviaba periódicamente sus crónicas vía WhatsApp. A medida que las recibía y las leía, me fui entusiasmando con la idea de hacer un libro con ese material, a ella le gustó la idea y ni bien llegó nos pusimos a trabajar, al principio sin saber que iba a ser el primer libro de un sello editorial nuevo. A medida que avanzamos en el proceso de edición, le fui dando forma al proyecto editorial enfocado en libros sobre viajes, territorios y ciudades en diferentes formatos y géneros.

-¿Con qué objetivo literario nace el sello?

-El objetivo es publicar libros sobre viajes desde una perspectiva no turística, sino literaria, subjetiva, afectiva, desde una noción de sentido del espacio anclado en los afectos. Entiendo los viajes no solo como trayectos o desplazamientos geográficos, sino como procesos de aprendizajes, procesos de mutación. El viaje como oportunidad para ser otre, mirarse a una misma en otras situaciones y contextos, poder mudar de piel, una manera de transitar entre viejas y nuevas formas de pensar. Y en esa misma línea, la mirada sobre las ciudades entendidas no como meras escenografías donde vivimos sino como espacios que pueden abrazarnos o devorarnos, abrigarnos o expulsarnos pero que en cualquier caso no nos dejan indiferentes. Cada ciudad tiene su personalidad y ejerce acciones sobre los sujetos. Me interesa indagar en las diferentes formas que tenemos de vincularnos con las ciudades, las diferentes formas de habitar, captar las tramas sensibles más allá de las tramas materiales. Ese es el foco. Me parece también muy potente el vínculo entre lugares y memoria. Rebecca Solnit en un libro maravilloso que se llama Una guía sobre el arte de perderse habla de los lugares como el “paisaje tangible de la memoria”. Es decir, no podemos retroceder en el tiempo para volver a vivir un momento de nuestra vida, pero sí podemos volver a esos lugares y de alguna manera materializar el recuerdo.

-¿Por qué la elección de que sean libros ilustrados y no con fotografías?

-No es una decisión excluyente. Sí me gustan los libros con arte gráfico, pueden ser ilustraciones o fotografías. Los dos libros publicados hasta el momento tienen ilustraciones, pero están proyectados libros con fotografías también.

Andar leyendo, leer andando

Ya planteada la línea editorial, Fruto de dragón se abre entonces como un camino que nos invita a descubrir espacios pero desde otra perspectiva y corriendo, sobre todo, otros riesgos. Ya no interesará querer ser ese turista ajetreado que enumera los lugares a conocer como lista de supermercados, sino aquel que se abre a esa cartografía extraña y particular que marcan las ciudades por más chicas o grandes que sean, y que no están en ningún plano, salvo en la oralidad de su gente. Así también lo explica Agustina.

– ¿Cuánto de espíritu nómade hay en quienes pusieron en marcha la iniciativa?

-He tenido el espíritu de viajar durante muchos años de mi vida… ahora ya no tanto, un poco por las condiciones que impone la pandemia y otro poco por condiciones de vida y elecciones personales. Pero el espíritu nómade creo que va más allá de los viajes puntuales que una pueda realizar, porque tiene que ver con la curiosidad, el movimiento, la posibilidad de mudar en muchos sentidos. Como dice Melina Alzogaray, podemos viajar en el patio de casa mirando los caracoles en la tierra. Todo lo que tenga que ver con experimentar situaciones nuevas o reconocerse o aprender en situaciones nuevas hace al espíritu nómade. Y también me interesa el nomadismo en una acepción que tiene que ver con rebelarse ante lo establecido, encontrar el desvío más allá de lo que está instaurado.

– Hebe Uhart, una gran escritora y cronista de viajes, dijo en una ocasión que “para observar hay que volverse más pasivo, escindiendo el yo inmediato o epidérmico”. ¿Es esta una propuesta literaria que invita a otro tiempo de lectura y observación del mundo?

– Me encantaría que esta editorial propusiera otra forma de observar el mundo. Creo que hay diferentes formas de viajar, una que está más ligada al turismo, donde lo que interesa es más el punto de llegada, y otra que tiene que ver con lo que propone Hebe Uhart, de viajar sin apuros, sin prisas, que es la forma que habilita la atención, el encuentro, la amorosidad, la paciencia, el cuidado, y es la forma que nos permite ser permeables a lo que el lugar y las personas nos van proponiendo. Ese énfasis en el camino, en la ruta, en las eventualidades que habilita el azar de los encuentros y conocimientos es lo que proponen los libros de esta editorial.

Dos libros y muchos proyectos

Tal como señala Agustina, hasta ahora son dos los títulos publicados: El pájaro detrás del pájaro y Mientras Dublín Dormía, dos propuestas muy disímiles unidas por un patrón común: el descubrir lugares bajo coordenadas no turísticas. Sin embargo, hay en carpeta otras propuestas de autores locales y dos traducciones.

– Los títulos presentados hasta el momento son muy diferentes, ¿Cómo es el criterio de selección de los textos que luego se convertirán en libros? ¿Hay un patrón? ¿Cuál?

– Hay un patrón que tiene que ver con la línea editorial; para mí estos dos libros son muy diferentes y también muy parecidos. Eso es lo que me gusta, que la propuesta sea diversa pero con un hilo conductor definido: el amor por la ciudad. Dice Paul Preciado que “enamorarse de una ciudad es sentir que los límites materiales de tu cuerpo y sus calles se desdibujan, que el mapa se vuelve anatomía”, y creo que eso está presente en los dos títulos, con estilos muy diferentes. El primer libro reúne textos que fueron enviados originalmente vía WhatsApp y por lo tanto están impregnados de esa lógica de comunicación impuesta por una red social, fueron escritos directamente en el teléfono, y las ilustraciones están hechas al calor de los días, a medida que iban pasando los acontecimientos, tienen esa espontaneidad y naturalidad de haber sido realizados al fragor del viaje. Es una escritura muy fresca que discurre de una manera muy fluida. En el otro caso, Mientras Dublín Dormía tiene un referente muy claro, un clásico de la literatura universal, el Ulises de James Joyce. El estilo es distinto porque nos lleva a otro tiempo muy distante, principios de siglo XX. Si en el primer libro lo más lejano es el lugar (Turquía, Myanmar y Tailandia), en el segundo libro lo más lejano es el tiempo (año 1904).

– ¿Qué otros proyectos hay en carpeta en la editorial?

– Para este año hay dos libros más. Uno de la misma colección –Bitácoras–, es una novela que se llama Verde tortuga oscuro, y la autora es Marianela Jiménez. Ella vivía en Córdoba y hace cinco años se fue a vivir a Madrid, primero por 6 meses y después decidió quedarse, y la novela narra justamente los avatares que implica hacerse un lugar, un hogar en un país extranjero en condición de “inmigrante ilegal”. La novela está fuertemente atravesada por esa experiencia. Antes de fin de año saldrá el primer título de otra colección llamada Paseos, que va a proponer pequeños recorridos en formato pequeño y breve. En esa colección publicaré unas hermosas ilustraciones de Nacha Vollenweider que son escenas cotidianas en el Mercado norte de Córdoba.

El año que viene se va a publicar otro libro de Melina Alzogaray, esta vez con Diego Fabián, escrito durante un viaje a la selva misionera, que cruza lo literario con lo científico, ya que él es biólogo y ella historiadora. También estoy a punto de firmar contrato para la traducción de un libro de un autor holandés que hizo un viaje a través de Rusia en una línea de ferrocarril paralela al famoso Transiberiano. Y otro libro encaminado para el año que viene –en la colección Paseos– es un texto de Virginia Woolf que se llama “Merodeo callejero”, con traducción de Julieta Canedo y collages de Bárbara Brailovsky.

Las librerías donde se consiguen los libros:

La librería, Volcán Azul, Librería del palacio, Séptimo Arte, El Espejo Libros, El cordón desatado (tienda virtual), Librería Silvestre (Mendiolaza), Búho Rojo libros (Villa Allende), Salvaje federal (tienda virtual con envíos a todo el país).

En redes podés encontrar Fruto de Dragón como:

Instagram: @fruto_de_dragon

Facebook: @editorialfrutodedragon

Mail: editorialfrutodedragon@gmail.com

Florencia Vercellone

Read Previous

“Santa Evita”, llega a la pantalla el best seller de Tomás E. Martínez

Read Next

Novedades editoriales