«Venenos de Dios, remedios del Diablo», una invitación a la literatura africana

Se trata del primer libro publicado en Argentina (Edhasa) del escritor de Mozambique Mia Couto, que invita al lector a sumergirse en una conmovedora novela ambientada en un pequeño poblado africano. Un relato íntimo que va desnudando estereotipos sociales y culturales en un lugar donde no parece haber distancias entre el bien y el mal.

Nos situemos en un pequeño poblado africano, “Villa Cacimba”. De pocas y humildes moradas, de sufridos y resignados moradores. Poblado atravesado por la miseria y también, coyunturalmente, por una epidemia.

Allí, en una de sus casas, la más lúgubre y oscura, vive una longeva pareja. No se sabe bien los años que llevan juntos, pero sí que resisten desde hace décadas injusticias de todo tipo sobre sus cuerpos además de secretos y rencores compartidos, que los han convertido en seres que están tan cerca de entregarse a la muerte, como de vender su alma al diablo para sacarse la pena que los persigue.

Allí se ubica el narrador de esta novela, pequeña pero profundamente conmovedora, para contar sobre el vínculo de ¿amor? ¿odio? entre un hombre, Bartolomé Sozinho, y una mujer, Munda, cuando ya dejaron de ser marido y esposa, y son sólo padre y madre de una hija que ha desaparecido.

Todo, o casi todo lo que ocurrirá en este relato, escrito por el africano Mia Couto (António Emílio Leite Couto) y que es el primero editado para Argentina, sucederá puertas adentro de una habitación. Por eso su narrativa estará siempre hecha a medida de reducidos espacios, como los que hay en las moradas de Villa Cacimba, con frases pequeñas y de oraciones que se rozan, se abrigan o se repelen unas con otras aun cuando entre sus personajes haya un abismo de distancia, pero que guardan en verdad una profundidad increíble.

Cuando la novela comienza, Bartolomè Sozinho lleva años de estar enfermo, se sufrir en soledad una dolencia que nadie parece remediar. Munda, su mujer, lo acompaña y lo cuida, pero tampoco sabe qué le ocurre, y parece –a decir verdad- muy poco preocupada en develarlo.

Algo que no se dice, un sentimiento de rechazo que los atraviesa se percibe en la lectura, pero no podemos distinguir la causa, como le ocurre a Bartolomé con su diagnóstico. Y así se pasa el hombre sus días y noches esperando que algo suceda, que alguien le pueda sacar su pesar, o al menos lograr que su mujer le devuelva una mirada contemplativa.  

Quien se percatará de esta situación será el joven Sidonio Rosa, un médico portugués que atiende por esos días en Villa Cacimba, y que se presenta -muy predispuesto- en la casa del matrimonio, a pedido de Munda. De a poco, Sidonio entablará con Bartolomé –primero-, y con su esposa –después- un extraño vínculo que pondrá en evidencia los intereses de cada uno. Porque el médico portugués no está en ese pequeño y extraño poblado por casualidad, sino buscando el paradero de Deolinda, una bella mujer africana que lo enamoró en Lisboa y lo olvidó sin mayores precisiones. Tampoco Munda lleva a Sidonio a su casa para curar a su esposo, sino buscando todo lo contrario. Y Bartolomé no quiere del médico una salvación para su extraña enfermedad, sino tan sólo, un puente de diálogo para que su mujer perdone sus peores pecados.

¿Qué resentimiento guarda Munda contra su esposo y qué relación tiene esto con la ausencia de su hija? ¿Qué necesita decir, gritar Bartolomé a los cuatro vientos para exorcizar el fantasma que lo persigue? ¿Qué misterio se oculta en la ausencia y desaparición de Deolinda?

De a poco, y con una destreza infinita en su escritura, el autor va sumando también otros personajes y situaciones, que terminarán construyendo una trama donde se cruza el amor, el deseo, la desesperación, la traición, la mentira y la muerte. Para lectores pacientes y gustosos de historias mínimas pero sólidas, y que nos invitan a ser parte de universos sumamente diferentes a los que estamos acostumbrados, que no esperan de nosotros una decodificación en términos culturales, sino que saquemos a airear nuestra capacidad para observar otros modos de estar en el mundo. 

Datos relevantes

«Venenos de Dios, remedios del Diablo» es en realidad un libro publicado en 2008, fue traducido en diferentes idiomas (como toda la obra de Couto) y que llega a Argentina por primera vez. Su autor, uno de los escritores africanos más reconocidos en el último tiempo ha sido galardonado, entre otros, por el prestigioso premio Internacional de Literatura Neustadt 2014.

Florencia Vercellone

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