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Una novela sobre México y la Guerra Cristera

La escritora argentina Camucha Escobar acaba de publicar “Nuestro oscuro pasado” una novela que indaga en un aspecto poco conocido de la historia de México: el sangriento enfrentamiento entre cristeros y federales. Un relato atravesado por los ideales, el fervor religioso, el odio y el amor.

“Una guerra religiosa, dos bandos enfrentados y un amor que parece imposible”. Así se presenta “Nuestro oscuro pasado”, la nueva novela de Camucha Escobar que nos lleva a sumergirnos en una etapa poco conocida de la historia de México.

Un país que aún sufre la hambruna de la revolución debe enfrentarse a un nuevo conflicto. Durante el gobierno de Calles, más específicamente entre 1926 y 1929, los federales iniciaron un proceso para prohibir el culto y el fervor religioso. Frente a eso, parte del pueblo empezó a resistirse dando inicio a la Guerra Cristera. En ese contexto, Camucha Escobar despliega un relato revelador, oscuro y pasional.

En diálogo con Babilonia Literaria, la autora de Pergamino narra cómo fue investigar y escribir este libro y qué desafíos debió superar para dar vida a “Nuestro oscuro pasado”.

-¿Cómo nace la idea de escribir una novela como “Nuestro oscuro pasado”?

-La idea de escribir “Nuestro oscuro pasado” surgió a partir de una anotación que hice en una libreta – como es mi es costumbre- sobre este tema que me llamó la atención. En ese momento estaba escribiendo otra novela. Sin embargo, después me puse a averiguar sobre la Guerra Cristera. Era un hecho del que no tenía idea a pesar de haber estudiado hasta 4º año profesorado de Lengua y Literatura y a pesar de mi profesorado de Inglés. No sabía qué era eso. Empecé a investigar y justo coincidió que en la ficción yo tenía en mi cabeza la historia de Aurelia y Carmelo, aunque no sabía a dónde la iba a ubicar. Quería irme de la Argentina, ya con “La Loba” y con “Lo que la sangre oculta” había situado mis novelas en España. Entonces decidí situar esta novela en México y en ese contexto. Así empezó a germinar.

-El relato transcurre en México, en el marco de un contexto poco abordado por autores/as argentinos. ¿Cómo fue el proceso de investigación?

-La investigación no fue fácil. No hay mucha información de ese periodo que comprende a la Guerra Cristera y que transcurrió entre 1926 y 1929, durante el gobierno del presidente Calles. Fue un gobierno ateo que decidió prohibir a un pueblo hambreado -que ya venía de las revoluciones de Pancho Villa y otros- el ejercicio de la religión. No podían rezarle más ni a la Guadalupana, ni a Cristo Rey… Cerraron la iglesias, algunos curas se escapaban, otros vivían en la clandestinidad protegidos por el pueblo, y también a otros los obligaban a casarse. A las monjas les clausuraban los conventos, las violaban… Fue un periodo terrible.

A causa de eso el pueblo se levanta. Los federales consideraban que iba a ser una guerra de tres días y se transformó en una guerra de tres años. Fue una guerra de guerrillas en la cual los cristeros estaban protegidos por el pueblo. Había cristeros pacíficos que eran los que –como Carmela- cosían uniformes, llevaban armas o municiones entre las ropas. También estaban los que recaudaban fondos entre familias acaudaladas…

A la mayor parte de la bibliografía la conseguí en inglés. Como soy profesora de inglés no tuve problemas para documentarme. Luego leí libros de la época como “Pensativa” (de Jesús Goytortúa Santos) , “Héctor” o “El poder y la gloria”. Al último, cuando prácticamente la había terminado de escribir,  vi la película “Cristiada” de Andy García. Una película muy buena y que me ayudó a ambientar cómo era el campamento cristero.

Los personajes protagónicos –Carmela y Aurelio- son de ficción. Pero los demás personajes no, como por ejemplo La Generala, que está encarnada en San Juana. Ella te va contando, desde el punto de vista de los cristeros, lo que va ocurriendo. 

Yo quiero que el lector viva lo que fue la guerra y traté de ser lo más ecuánime. Si bien mi corazoncito estaba con los cristeros ellos también hicieron desmanes y muy crueles.   

-Al ser una historia lejana a nosotros, en Argentina, ¿qué desafíos te generó la escritura de la novela?

-No fue fácil escribirla ya que el vocabulario es completamente distinto al nuestro, son otras expresiones coloquiales. Y a su vez no son las mismas a las que se usaban en 1926. Para eso conté con la ayuda de Cristy Cobos, una amiga virtual mexicana, que la leyó y releyó un montón de veces y que me fue corrigiendo todas esas expresiones. En ese sentido tuve que ser muy cuidadosa y reescribirla varias veces.

-Con respecto a los protagonistas: Carmela y Aurelio. (Ella defensora de los cristeros y él un ferviente federal). ¿Qué nos podrías contar de esos personajes? ¿Cómo fue construirlos desde su idiosincracia, sus modos de hablar, sus historias y creencias?     

Son personajes que tuvieron un pasado oscuro. Carmela era hija de una descendiente de los indios aztecas. Su madre muere en el parto, su padre se hace cargo de ella y desde chica sufre la crueldad de una abuela que la desprecia. Es una persona resilente, generosa, independiente. Muy segura de sí misma. Sin embargo, frente a Aurelio se encuentra con un ser que no puede dominar.

Aurelio también tiene un pasado  oscuro. Matan a su padre cuando él tenía 11 años y para vengar esa muerte lo obligan a matar al supuesto asesino. Eso lo convierte en un  ser cruel y duro. Es desarraigado, sale de Veracruz para irse a vivir a Guadalajara. Se convierte en la mano derecha del general y es el encargado de ejecutar todos los asuntos turbios. Si bien no está implicado en la guerra de los federales (porque el general está retirado) sí aprovecha todo eso para quedarse con tierras y engrosar su fortuna. Aurelio es quien lleva a cabo esas acciones.

La historia de amor entre Carmela y Aurelio se da por azar.

-¿Cómo funciona el amor y la pasión en el contexto de la novela donde hay tanto odio y enfrentamiento?

– El amor de ellos es muy tormentoso, se construye de a poco, hay mucha desconfianza entre ambos. Además hay una gran mentira de por medio que hace que tambalee toda la relación al punto que es inaceptable o más  bien impensable que puedan volver a reencontrarse. Tienen que pasar un montón de situaciones límites que los enfrentan con la muerte para darse cuenta de lo que en realidad cada uno siente  y qué es lo verdaderamente importante en esta vida.

-¿Con qué se van a encontrar los lectores y lectoras que recorran las páginas de «Nuestro oscuro pasado»?

-Creo que los lectores de “Nuestro oscuro pasado” van a encontrar una novela que, siguiendo mi estilo, tiene mucho de intriga. Es una novela que muestra un México poco conocido, de gente que luchó por sus ideas. Además refleja la vida de dos personas que, pese a estar en bandos opuestos, pueden llegar a construir algo en medio de la nada. Hay personajes secundarios importantes como Alba, con un oscuro secreto. O Eugenio, hermano de Aurelio, que se vale de las letras para defender la causa cristera. Creo que es una novela que les va a gustar.

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