Siete razones para leer «Sidi»

En esta reseña, recorremos la nueva novela de Arturo Pérez Reverte que ofrece su propia versión literaria del Cid Campeador, una figura de la literatura clásica que refleja aquel mundo de la Edad Media.

Tras la lectura de “Sidi”, la nueva novela de Arturo Pérez Reverte, el periodista Marcelo Barrios nos comparte sus 7 razones para recorrer esta obra que ofrece una nueva mirada sobre este clásico de la literatura.

– Razón 1: De la rigurosidad periodística a la narrativa atrapante.

Arturo Pérez Reverte cuenta el pasado con detallismo periodístico y redacción atrapante. La narrativa épica se va edificando con la construcción de un personaje por demás atractivo, al que se le agregan relatos apasionantes con detalles que la hacen creíble esa construcción impecable del Siglo XI.

– Razón 2: Volver a los clásicos.

El capitán Alatriste o Falcó nacieron y crecieron desde la imaginación del autor. En este caso, Pérez Reverte se toma la licencia y rescata a un personaje que muchos conocemos desde la lectura obligada de los clásicos españoles en nuestra educación secundaria: el Cantar del Mío Cid. Ese texto fundacional de la literatura hispánica, narrada en la voz de los juglares, nos daban datos de un hombre y su época. Ahora, en esta novela se reescribe un segmento de esa historia. Redescubrimos a Rodrigo Díaz (Ruy Díaz de Vivar). Entendemos por qué El Campeador se transformó en leyenda.

– Razón 3: Entre moros y cristianos.

Otro logro del autor es reflejar las vivencias en las fronteras, esas regiones donde las personas se vinculan entre sí a pesar de los convencionalismos que les indican las pertenencias a territorios distintos. En este relato, la frontera además es religiosa. La lucha de moros y cristianos hacen que cohabiten mundos y culturas distintas en el mismo suelo, y los cambios solo dependen del poder militar del Señor que invade o resiste.

– Razón 4: Un texto con sabor a leyenda.

Es una leyenda que reivindica muchos valores. Entre ellos, la lealtad. El Sidi encuadra la figura de un mercenario de esa época, que fue condenado al destierro pero sigue siendo fiel a su Rey. Sus hombres lo acompañan incondicionalmente. Luchan, sangran y mueren a su lado. Obedecen y actúan a su sola orden. Ese liderazgo se construyó a fuerza del ejemplo a seguir. Además, él les prometió volver a esa tierra castellana que los vio nacer, y sólo eso los mantiene firme en sus convicciones y alienta sus esperanzas.

– Razón 5: La inconfundible destreza narrativa de Reverte.

 Los recuerdos del Cid Campeador quizás estén en un recóndito lugar de la memoria. Pero con esta lectura vuelven en cascadas y nos permiten hilvanar muchas partes de la historia, donde el autor no cuenta más porque los relatos originales ya lo hicieron. Allí también hay destreza narrativa. Un episodio sublime es el encuentro de Babieca con Rodrigo Díaz.

– Razón 6: Impecable construcción de una época.

El trabajo de construcción de la época está cubierto de detalles. La descripción de los campamentos, con mucho de lo que uno imagina: sonidos metálicos, resollar de monturas, conversaciones en voz baja, olor a estiércol de caballo, que se mezcla con el cuero, aceite de armas, sudor y humo de leña. La representación de los lujos orientales de los palacetes morunos y la exótica belleza de sus mujeres, también son exquisitos y logrados.

– Razón 7: La voz del autor.

Dice Pérez Reverte, sobre el Cid (o el Sidi): “Episodios reales como el desierto del Cid y batallas como las de Almenar y Pinar de Tébar se alteran o funden entre sí según las necesidades de la narración. Eso ocurre también con los personajes históricos y los inventados. Hay muchos Ruy Díaz en la tradición española, y este es el mío”… Y vale la pena leerlo, podríamos completar.

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