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“Rebecca”, una remake que está lejos de su antecesora y de la novela que la inspiró

Hace unas pocas semanas se estrenó en Netflix “Rebecca”, una película basada en la famosa novela Daphne Du Marier, que Alfred Hitchcock llevó con enorme éxito a la pantalla grande en 1940.

Aunque esta nueva versión cuenta con un buen elenco, se queda a medio camino entre el drama y el suspenso.

No es para nada sencillo asumir el desafío de hacer la remake de un filme que en los años ’40 fue un éxito avasallador que cautivó a los espectadores de la mano siempre certera de Alfred Hicthcock. Aquella historia protagonizada por Joan Fontaine y Lawrence Olivier, se destacó entre la crítica y el público de la época llegando incluso a ganar el Oscar a la Mejor Película.

Vale decir que ya tenía como antecedente el éxito editorial de la novela homómina de Daphne Du Marier. Aquel libro de la escritora inglesa -que más de una vez se asoció a “Jane Eyre” de Charlotte Brontë- también recibió varios premios en su época.

Sin dudas el peso de Hitchcock y Du Marier, no fueron suficientes -e incluso es probable que le hayan jugado en contra- a esta nueva versión de “Rebecca” que hace unas pocas semanas desembarcó en Netflix.

El film tiene un muy buen elenco encabezado por Lily James, Armie Hammer, Kristin Scott Thomas. Sin embargo no alcanza para generar el clima que requiere una historia de estas características que debe inquietar y no adormecer al espectador.

Sobre la historia  y sus puntos flojos 

Tras morir su esposa Rebecca, Maxim de Winter  -un joven aristocrático- viaja hasta Montecarlo para superar el duelo. Allí conoce a una joven asistente de la que se enamora. Se casan de manera repentina y, tras su luna de miel, la pareja regresa a la mansión de los Winter, una imponente -y por momentos tenebrosa -propiedad llamada Manderley. Lo que para la joven parece un cuento de hadas, poco a poco se transforma en un universo oscuro y lleno de misterios. La presencia de Rebeca está siempre latente. El ama de llaves es una mujer enigmática y peligrosa, y cada personaje no termina de encajar en un rompecabezas complejo que se construye entre el drama y el suspenso.

Lo que parece ser un argumento prometedor, se vuelve un relato tedioso. A veces poco claro y en otras demasiado obvio. Claramente el director  Ben Wheatley no logró transmitir esa especie de espíritu gótico de su creación literaria. Esa propiedad funciona más como un adorno que como un personaje que le aporta a la fuerza dramática a la historia. Tampoco hay un claro desarrollo argumental ni una definición precisa de los personajes.

Una historia que debiera inquietarnos hasta el final se torna por momentos pesada y aburrida.

Quienes leyeron la novela original o vieron aquella producción de los años ’40, seguramente se sentirán decepcionados con esta remake. El resto, puede que disfruten de algunos pocos momentos del filme pero no cubrirán sus expectativas.

Solo vale decir que Kristin Scott Thomas está fantástica, como siempre. 

Fernanda Pérez

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