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“Lupin”: la serie basada en el ladrón más conocido de la literatura francesa

En pocas semanas esta producción de Netflix se convirtió en lo más visto y recomendado del 2021. ¿Por qué? Porque pone en pantalla un clásico relato del género negro, donde un ingenioso ladrón de guante blanco se escabulle de la policía y le roba a los ricos, buscando vengar la muerte de su padre. Aquí, una mirada de esta serie que te invita, además, a disfrutar los rincones de París.

Por un lado tenemos a Arsene Lupin, el personaje surgido en papel a comienzos del siglo XX, por el otro, a Maurice Leblanc, su creador, y por último, lo tenemos a Assane Diop, actual invención para la TV que se corporiza en el actor Omar Sy (Amigos intocables) que se pone en los pies de ese lector (que a la vez pueden ser miles) que decide vivir la vida de su héroe. Y como resultado, una serie que tiene todos los condimentos que pide el género policial clásico para llegar al éxito. 

Pero vamos por parte.

A inicios de este 2021, la serie “Lupin” desembarcó en el universo de streaming para comenzar a llevarse todas las miradas y aplausos. Su nombre (para lectores conocedores del género policial) anticipaba un vínculo con las andanzas del personaje surgido en papel hace más de 100 años y presentaba la historia de un ladrón de guante blanco, muy discreto en sus modales y meticuloso en sus estrategias, que se embarca en la misión más arriesgada de su vida: demostrar la inocencia de su padre.

Sin embargo, su nombre no era Arsène, sino Assane o Paul -o cualquier otro que pueda inventar para camuflarse y engañar a la policía que lo busca- y ¡adivinaron! de niño fue un fanático de las aventuras de uno de los ladrones más importantes de la literatura europea.

La ficción, una vez más, redobla así la apuesta, presentando un relato donde el personaje creado vivía imitando la vida de otro. Assane quiere ser el Arséne Lupin del siglo XXI pero con un fin mucho más heroico, saldar las deudas pendientes de su familia. 

Lupin, el origen

Creado por Maurice Leblanc (1864-1941) (y por encargo) en 1905, Lupin conoció la masividad en su país en la lectura por folletines -tan habituales a principios del siglo XX-, dentro de la revista “Je sais tout”, para luego volverse mundialmente famoso a través de novelas y cuentos editados en conocidos sellos. En total, Leblanc –abogado con talento para la escritura-, editó alrededor de 20 novelas y relatos protagonizados por Arsène Lupin y fue tal su popularidad, que hay quienes se animaron a comparar el personaje como la versión francesa de Sherlock Holmes.

Arséne Lupin fue, como dijimos, un delincuente de guante blanco, amante de las obras de arte y las joyas más preciadas, además de habitué de los lugares más encumbrados de la aristocracia francesa de su época. De excelente vestir y modales intachables, Lupin no sólo enamoraba a todas las mujeres que lo conocían, sino que deslumbraba a los señores con los que se codea. Arséne era –como remarcan sus libros- caballero y ladrón y se introducía en las mansiones o castillos de sus víctimas, pero siempre sin violencia y generalmente donaba o regalaba parte de los bienes confiscados. Arséne tenía algo de mago (ya que aparece y desaparece sin dejar rastro), algo de científico (los mecanismos y estrategias para lograr sus cometidos son infalibles) y también algo de actor (ya que podía maquillarse a tal punto que era imposible reconocerlo). Fue un personaje sin fisuras y por eso, quienes lo leían deseaban ser como él, sobre todo aquellos que lo veían como alguien que pudo lograr torcer su destino y burlar a toda una sociedad.

Por eso será tan sencillo para Assane, el protagonista de la serie, enamorarse de “Lupin” siendo apenas un niño. Cómo no admirar a ese hombre que era capaz de engañar a la policía, vivir en las sombras y, al mismo tiempo, disfrutar de las bondades de la buena vida, sobre todo cuando la infancia de Assane estuvo desprovista de todo.

Criado sólo por su padre, luego de un terrible destierro desde África, Assane es la primera generación de inmigrantes senegaleses en Francia y vivirá una adolescencia en soledad. Su padre, chofer de una familia poderosa, es culpado injustamente como ladrón de un collar millonario que perteneció a María Antonieta y termina muriendo en la cárcel en situaciones pocos claras. Assane no tendrá a nadie salvo la historia de Lupin, esa ficción a la que vuelve de tanto en tanto para abstraerse del mundo y que le terminará dando de a poco las herramientas para la venganza.

Y allí es cuando comienza la serie, mostrándonos un hombre talentoso para la delincuencia, que roba un millonario collar de perlas del Museo Louvre, desencadenando una búsqueda implacable sobre él.

Con todos los condimentos necesarios para una serie policial (tensión en el relato, intriga en dosis perfectas, dinamismo en las escenas y personajes que se muestran muy a cuentagotas), “Lupin” prendió la pantalla de Netflix y cosechó aplausos en todo el mundo.

La historia es realmente interesante, articula muy bien las aventuras del personaje surgido en papel hace más de un siglo y su (re)versión en el París del 2021 y, además, pone sobre la mesa un conflicto social, cultural y político que cruza el racismo en Europa, las diferencias de clases y los vericuetos del poder.

Hasta ahora, “Lupin” sólo presentó una sola temporada, aunque ya se habla de la segunda entrega para el invierno europeo, por lo que no sería una sorpresa si nos encontramos con el ladrón antes de terminar este año.

Nuevo boom editorial

De más está decir que a raíz de la aparición de Lupin en la TV, se dispararon las ventas no solo en Francia sino en todo el mundo.

De hecho, y a pesar de que nunca dejó de publicarse, la edición de “Lupin” se activó como nunca antes, consiguiendo que la venta pasara de 1 millón por año a 85.000 en pocos días, según señalaron en declaraciones a los medios los responsables del sello Hachette Romans, propietaria de sus derechos.

En Argentina, Lupin también se puede leer en castellano, y tiene varias ediciones, incluso para lectores jóvenes de la mano de Pictus, Claridad, Duomo y Roca Editorial a partir de los $730.   

Florencia Vercellone

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