“Los días del Venado” se hace teatro de la mano de una puesta deslumbrante 

Adaptando un best seller de la literatura argentina, se presenta en el Teatro Real la obra de Liliana Bodoc a cargo de la Comedia Infanto Juvenil y el Elenco Estable de Títeres. Una obra maravillosa, un texto épico que revisa la historia de la conquista en Latinoamérica desde el género fantástico y que se convierte en una propuesta de lujo para nuestra ciudad. En diálogo con Babilonia, Fanny Pérez, su directora, nos cuenta el detrás de escena. 

Muchas veces los libros traspasan al papel y llegan al cine. Pero sucede, a veces, que el traspaso no es a la pantalla grande, sino al escenario. Y los desafíos que se presentan son diferentes y también mayores, porque todo tiene que suceder allí, todo acontecer en ese momento. Una y otra vez. Hay obras que cuando uno las lee, puede verlas en escena, pero otras, que parecen imposibles de adaptar, enormes por su complejidad y la de sus perssonajes. Sin embargo, el arte siempre tiene la llave que abre las puertas de nuevos lenguajes y surge un nuevo relato de aquel leído mil veces. 

“Leí a Bodoc cuando mis hijas eran pequeñas, cuando todo estaba centrado en los 500 años de la conquista”, recuerda Fanny Pérez, directora a cargo de esta puesta, que se presenta durante septiembre en el Teatro Real mientras apunta que la idea de la adaptación no surgió de ella, sino de un pedido de Cuqui Dutto (directora del teatro), pedido que tomó como un gran desafío profesional. Ni bien la convocaron sabía que no sería tarea fácil desarmar esa trama épica y llevarla a buen puerto, pero sabía también que la satisfacción valdría la pena. 

Los días del venado es la primera entrega de la Saga de los Confines.

Un poco de historia

Hasta que Liliana Bodoc publicó “Los días del venado”, allá por el 2000, su vida corría por los ríos de la docencia en Mendoza, oficio que había desandado desde que se recibió como Licenciada en Letras de la Universidad de Cuyo. Luego, todo fue distinto. Fue tan certera su flecha narrativa, tan original y genuina, tan pulida, que dio en el centro del interés lector, del avispero literario y del poder académico que pateó todos los tableros. 

“Los días del venado” fue su primera obra publicada (luego llegarían «Los días del fuego» y «Los días de la sombra» cerrando la saga) y la que inauguró con todos los aplausos su perfil de autora y que la colocó rápidamente en referente de la literatura -y no decimos infantil o adulta- porque quienes leemos a Bodoc sabemos que esos rótulos limitan su pluma. 

La novela propone una trama épica ambientada en un territorio tan fantástico como reconocido, las “Tierras fértiles”, que simboliza a Latinoamérica. El tiempo se ubica siglos atrás, cuando se aproxima sobre éstas una invasión inimaginable, una fuerza externa que puede ser tanto la ruina como la transformación. Se avecina una guerra entre el bien y el mal y los hombres de las tierras fértiles tienen que unirse por más diferencias que tengan. La historia comenzará con las primeras señales a los guerreros y brujos de aquello que sucederá y la estrategia de planificación para defenderse, en un relato que traslada al lector a diferentes escenografías de pueblos que habitan un terreno diverso, heterogéneo, abundante. 

Con todo el respeto que presentaba la historia y su autora, un colectivo que reúne la Comedia Infanto Juvenil, el Elenco Estable de Títeres (ambos elencos del Teatro Real) y el dúo Mapa se puso a trabajar luego de que Fanny Pérez realizara la adaptación junto a Lautaro Ruiz, M. Etchezar, E.Hadandoniou, X.del Barco, F.Pérez y Dutto. Fueron meses y meses de lectura, investigación, creación y ensayo que dieron como resultado una obra que es aplaudida de pie y se puede disfrutar durante septiembre en la sala mayor del complejo. 

En plena tarea de ajustar detalles y en la ansiedad del post-estreno, Pérez dialogó con Babilonia y contó cómo fue llevar la novela al lenguaje escénico, por cuál coordenadas moverse y dónde anclarse para convocar a lectores y no lectores a esta celebración.  

¿Qué vínculo con la literatura de Bodoc tenías previo a abordar su trabajo en escena? 

-Leí a Bodoc hace veinte años, mis hijas eran pequeñas. En ese momento, recuerdo que hice una lectura con la resonancia que generó el festejo de los 500 años del descubrimiento de América. Hubo mucha discusión al respecto. Estudié filosofía y mi pregunta desde el inicio tuvo que ver con la posibilidad de un pensamiento latinoamericano sin marcas de eurocentrismo. Mi primera lectura de Bodoc estuvo marcada por esa impronta. La posibilidad de llevarla al teatro implicó una lectura en clave dramática, de conflicto. Volver a leerla me permitió volver a disfrutar de la belleza de su prosa.

¿Cómo mantener esa belleza en una obra de teatro que implica acción y conflicto? No fue una tarea fácil. Llevar una épica de fantasía latinoamericana (cuando hablo de latinoamérico incluye mesoamérica, de México hacia los confines del Sur Austral) al teatro implicaba la invención imaginada de estos personajes, su lengua y sus costumbres. 

 

La literatura de Bodoc es absolutamente poética y compleja, repleta de matices en la construcción de sus personajes, y en particular en la Saga de los Confines se suma su planteo territorial e histórico. ¿Qué desafíos surgieron a la hora de llevarlo al lenguaje teatral?

-El primer desafío dramatúrgico consistió en decidir cómo íbamos a «contar la historia». Se decidió trabajar sobre el viaje del guerrero; Dulkancellin es convocado por la Magia para una misión que aún no pueden descifrar. Tiene que dejar los Confines porque todo está en peligro y parte junto a Cucub, el mensajero enviado por los Supremos Astrónomos. Luego, respetando la tradición de los husihuilkes de contar historias en los días de lluvia, Kush (la madre del guerrero) es la voz que llevará adelante la historia. Kush (Eugenia Hadandoniou) narrará los hechos. 

A nivel dramático Dulkancellin (Xavier del Barco) y Cucub (Pedro Parolini) constituyen el dúo antagónico por excelencia. Uno representa la severidad y la austeridad mientras que el otro es la alegría y el exceso. Uno es guerrero y el otro artista callejero y narrador oral. Luego tenemos otro par, el Supremo Astrónomo de la Cofradía del Aire Libre, Zabralkán (Eric Venzon) y el Brujo de la Tierra, Kupuka (Matías Etchezar). Uno está en contacto con las estrellas y los mensajes del cielo y el otro con los seres de la Creación. Zabralkán lee el cielo y Kupuka habla con los animales y los convoca.

¿Cuáles fueron las coordenadas por donde se movieron para adaptar la trama y sus personajes?

-A nivel dramático Dulkancellin (Xavier del Barco) y Cucub (Pedro Parolini) constituyen el dúo antagónico por excelencia. Uno representa la severidad y la austeridad mientras que el otro es la alegría y el exceso. Uno es guerrero y el otro artista callejero y narrador oral. Luego tenemos otro par, el Supremo Astrónomo de la Cofradía del Aire Libre, Zabralkán (Eric Venzon) y el Brujo de la Tierra, Kupuka (Matías Etchezar). Uno está en contacto con las estrellas y los mensajes del cielo y el otro con los seres de la Creación. Zabralkán lee el cielo y Kupuka habla con los animales y los convoca.Una vez que tuvimos una primera versión del texto comenzó la puesta en juego mediante la voz y corporalidad de los actores. Trabajé con lo que funcionaba y con lo que no. Había que modificar. Reescribir una y otra vez. Llevarme las escenas a casa, volver a Bodoc, después a la escena en un diálogo permanente.

No teníamos que olvidar el sentido de lo que se quería transmitir. El mal viene de afuera pero hay maldades y traiciones previas que habitaban en los habitantes de las Tierras Fértiles y que lo hacen posible. Vernos como la urdimbre de un telar donde todos somos parte fue una idea guía tanto de la puesta como del sentido que le quisimos dar al texto dramático.

 

En escena estará la Comedia Infanto, pero también el Teatro Estable y música de Dúo Mapas, ¿cómo fue hacer dialogar estos elencos y artistas?

-La idea primigenia de puesta era la eterna lucha del bien y el mal en una clave estética fantástica latinoamericana. Crear esa fantasía me llevó a leer, otra vez, sobre las culturas que habitaban nuestras tierras antes de la llegada de Colón. 

El mal, encarnado por Drimus (Martín Gaetán) un mago oscuro de las Tierras Antiguas, puede desembarcar a orillas del mar Yentru porque hay dos traidores que lo hacen posible: el pastor Illan Che Ñe (Carolina Godoy) y Molitzmós (Nicolás Chávez).

Es a partir de ese momento en que la obra se torna una sucesión de batallas. Misáianes, el mismo hijo de la muerte, a través de Drimus puede entrar en las Tierras Fértiles.

Con respecto a la música, el Dúo Mapas hizo un trabajo increíble. Fue todo un desafío que Mateo Martino y Pamela Merchan supieron articular de manera admirable. Compusieron una banda sonora para nuestro Venado (así lo llamamos).

¿Y el Elenco de Títeres?

-Trabajar con ellos fue muy gratificante. Les tocó el desafío de crear y construir el venado, el águila y el ejército de la Creación de Kupuka. Muchas pruebas y ensayos. Son excelentes constructores de títeres. Yo les había pedido que el cuerpo de los titiriteros y titiriteras formase parte del títere. Quería que se viera el títere como una extensión del cuerpo del titiritero. Eso nos llevó a pensar en un diseño de vestuario que no ocultase el cuerpo del titiritero sino que lo prolongue y logre fundirse en el personaje títere que una obra fantástica de estas características requiere.

Imaginemos un lector que aún no leyó a Bodoc o tal vez sí pero no “La saga de los confines”, ¿por qué no debería perderse la oportunidad de verla en escena?

-Es una obra pensada para que los que no leyeron a Liliana Bodoc quieran leerla. Y para los que sí la leyeron, cotejen su imaginación con la escena. 

Cada espectador hará su propia lectura de la puesta en escena y si hemos tocado el corazón de cada uno, habremos hecho nuestro trabajo. Nuestro agradecimiento y respeto a la Saga de Los Confines, a su autora Liliana Bodoc a quien, todos los elencos y participantes de esta obra, amamos profundamente.

Funciones

Durante septiembre se presentan las funciones de “Los días el venado” los siguientes días:  Sábados 13 (a beneficio de LALCEC), 20 y 27 y Domingos  14, 21 y 28  siempre a las 19 con entradas generales de $4.000, disponibles en autoentrada.com y en boletería del teatro



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