#LecturasdeVerano: Maximiliano Cárdenas

El escritor tucumano radicado en Córdoba nos regala para esta sección un fragmento de «Los escritores del «S/Z Bar», una origial novela concebida bajo la premisa formal de la serie “Elige tu propia aventura”, que narra los tropiezos y desencuentros de una joven estudiante de Letras arrojada a una excursión nocturna por el ámbito cultural.

«Es como si el pasillo del “S/Z” se fuera aguzando, o como si cada vez más gente dificultara el avance. Tal vez conduzca a los baños. Como sea, con Pichi Mamberto detenido adelante, por un momento quedás junto a una puert apenas entornada.
Parece ser alguna clase de reservado. En su interior, muy oscuro, distinguís el contorno de una mujer gruesa y mayor, con sombrero. Su silueta te lleva a pensar de inmediato en Nelly Difrancesca, la famosa profesora de escritura creativa, alma mater cuyos talleres literarios explican los primeros libros de muchos de los nombres que hoy timonean la narrativa emergente en el plano local. Sería la primera vez que te la cruzás, toda una rareza desde que Nelly eligió hace ya un tiempo apartarse de la escena en beneficio de su “mito de autora”, luego de haber cumplido con holgura el cometido de instalar a sus discípulos en el circuito de las recomendaciones. Desde luego, había llegado a tus oídos el runrún de que actualmente opera a escondidas, cobijada en el sigilo de los bares de la nueva intelectualidad. Pero hasta hoy no creíste que fueran más que versiones. La combinación del vestido acampanado y una chalina que nunca se quita apuntala la posibilidad de que se trate de ella.

El buen pasar de Nelly se debe no sólo a su rol de tallerista: también ha escrito volúmenes de poesía y literatura adolescente y para adultos en casi todos los géneros. Pero lo que principalmente mantiene en marcha la mediana empresa “Nelly Difrancesca” son unos anuarios de astrología que firma con seudónimo, algo que empezó como una broma y acabó siendo su principal fuente de ingresos. Hoy esos libros se venden como pan dulce en cada Navidad, regalo cantado al pie del arbolito.

Es tu oportunidad, acaso irrepetible, de acercarte a ella y hacer migas. Aunque más no sea presentarte, curiosear qué está haciendo aquí.

Si decidís entrar al reservado y
encarar a Nelly Difrancesca, pasá a
la página siguiente.
Para seguir detrás de Pichi
Mamberto, pasá a página 27.

Justo cuando te impresionaba cómo puede todo ser tan vacuo, tan escaso de sustancia espiritual, la oportunidad de conocer a Nelly Difrancesca viene a restablecer en algo tu fe en lo trascendente.
La astróloga y tallerista literaria no está sola. En la pequeña habitación oscura la acompañan una especie de secretaria muy viejita, además de una chica como de tu edad que la escucha con afectada reverencia, en actitud de discípula. Ambas permanecen en silencio, sentadas, mientras Nelly no para de hablar y desplazarse por el cuarto. Pronto advertís que su discurso alterna dos registros: por un lado imparte órdenes a la viejita, quien toma notas en una libreta debiendo esforzar mucho su vista de anciana, y por el otro ensaya para la chica una disertación de tono pontificio referida a la joven narrativa local.
Mientras Nelly y la anciana secretaria reciben tu presencia con naturalidad,
creés advertir por el contrario una leve inquietud en la chica. Las saludás a las tres con una inclinación.
Nelly continúa hablando para la joven.
—Vos, hija, querés aprender a escribir. Pero sucede que yo ya no enseño más, después de tantos años de dedicación y fiascos. Yo, que no he sido madre, siento por todos los escritores jóvenes de esta ciudad, tan íntimos como hijos de mi propia sangre, unas ansias de castración tan intensas como si los hubiese parido, mirá. Porque no hubo uno solo que no me saliera chueco, preocupados nada más que por pisarle la cabeza al otro y publicar en las
multinacionales.
—¿Con Libra qué hacemos, Nelly? —la interrumpe la anciana. Entonces
comprendés que su función es tomar apuntes editoriales para la composición del próximo anuario astrológico. Pero Difrancesca no le responde, sigue hablando de los escritores que formó en sus talleres.
—Tanta carta astral, tanto psicoanálisis, tanto darles vuelta a las recetas del minimalismo para acabar entendiendo que sólo pueden llamarse artistas aquellos que en esencia sean personas honorables. Y pensar que ante la menor mención yo siempre pelaba fotos de ellos, tal cual como una madre —dice, y en un movimiento descuelga de un perchero una gran cartera animal print. Difrancesca abre ese bolso aterciopelado. La chica y vos se miran por primera vez, expectantes. Pero Nelly no saca fotos de nadie, sino un pañuelo con el que se suena la nariz en un estruendo líquido.
—Nelly… —vuelve a intervenir la provecta secretaria.
—Sí, querida, decime.
—Te preguntaba qué hacemos…
—Con Libra, sí. Ese signo de mierda, tan inconstantes. Imposible sacarles una postura acerca de nada. Hacé una cosita: poné algo que hayamos publicado antes, no el año pasado sino hace tres o cuatro, apenas cambiadito.
En la mano de la misteriosa chica ves brillar entonces una lucecita roja.
Es, sin duda alguna, un grabador digital de periodista. Das lugar a una
intuición: probablemente se trate de una infiltrada puesta en este sitio con el fin de recopilar información sobre el armado de esos libros de astrología, la piedra basal de la fortuna de Difrancesca.

«Como señala Ricardo Strafacce en el posfacio de este libro, Los escritores del “S/Z Bar” es una narración profusa en peripecias. Entre ellas la de Nelly Difrancesca, la “astróloga y tallerista literaria” del fragmento que elegí para esta invitación de Babilonia Literaria. Creo recordar que mi búsqueda estaba menos orientada a la conciencia del qué hacer que al entusiasmo del cómo hacerlo, con especial interés en el encuentro de un lenguaje, una textura y un ritmo».

Mini Bio

Maximiliano Cárdenas nació en San Miguel de Tucumán. Trabajó como corrector de estilo, redactor publicitario y periodístico, editor literario y ghostwriter. Escribió y dirigió el documental “Magallanes, recién tibia. Una muestra de Daniel Rivadeo”, con idea y producción de Eli Cárdenas, acerca del artista plástico fallecido en 2015. Su nouvelle Fotos del carnaval, que obtuvo un premio Luis de Tejeda, fue publicada en 2016 por la Editorial Municipal de Córdoba y reeditada en 2023 por Esta Vida No Otra, sello que también dio a imprenta su nuevo libro Los escritores del “S/Z Bar”.

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