Hoy leemos… «Clara Hiller»

Se trata de la última novela publicada por la autora cordobesa Estela Smania para la colección "El llavero", de editorial Comunicarte.

«Clara Hiller busca a tientas la perilla del velador, pero no enciende la luz que terminaría por devolverla al temido estado de vigilia. Prefiere, en la semipenumbra, ubicar el rumbo que tiene que seguir para salir de la habitación. Se levanta. Vacila. Unos segundos de pie, inmóvil, le restablecen el equilibrio pero no la confianza. Pegada casi a las paredes accede a la puerta y por el estrecho pasillo se dirige a la cocina. Cree que de la cocina provino el ruido que la arrancó del sueño. Está segura. Se desliza despacio, temerosa de que las piernas no la sostengan, las manos hacia adelante como una ciega que tantea posibles obstáculos, la cara blanca, desencajada, y el pelo en mechones desordenados que dejan ver, en parte, el cuero cabelludo. Una camisola fina le cubre el cuerpo hasta debajo de las rodillas. Afuera solo se oye la noche, monocorde, metálica. Y se oyen sus pasos que obedecen torpes a la urgencia de llegar adonde debe llegar.

  – 2 –

Leonardo está allí, el torso desnudo y flaco y pálido, los codos apoyados sobre la mesa, la cabeza entre las manos. Clara Hiller sabrá que llora en el mismo lugar donde hace pocas horas, en un festejo íntimo, celebraron su cumpleaños número treinta. Lo mira durante algunos instantes sin ser vista, con ganas de acariciarlo, de poner esa cabeza en su pecho, de secar las lágrimas que Leonardo llora.

¿Preparo un té?

Leonardo no levanta la cabeza, como si no lo sorprendieran la voz ni la pregunta o las hubiera estado esperando, pero deja de estremecerse.

La mujer prende la hornalla, porque cree saber lo que quiere, porque no duda de que su mutismo asiente. Carga la pava con un poco de agua y la pone a calentar.

¿Tilo o manzanilla?

Leonardo alza ahora la cabeza, pone sus ojos sobre ella, unos ojos vacíos, Ni tilo ni manzanilla, dice, lo que quiero es estar solo. Y repite varias veces: Solo. A Clara Hiller se le ocurre que casi puede ver la palabra solo huyendo húmeda de la boca de él, alcanzándola. Deja caer el agua sobre la bolsita de té de tilo, y le acerca la taza. Leonardo desliza el brazo derecho, empuja la taza, y la taza cae y se rompe contra el piso. La mujer evita apenas que el agua caliente la roce.

Entonces, manzanilla.

Clara Hiller enciende otra vez el fuego, como si ese acto fuera todo lo que tiene algún sentido en esa noche en la que presiente que será abandonada, en la que ha descubierto que sus miedos caben en una sola palabra, y se hacen visibles y la amenazan y le meten por debajo de la camisola blanca una corriente helada. Leonardo se levanta, se le acerca y la rodea con sus brazos por atrás, Tengo que irme. Clara se estremece, gira sobre sí misma y lo aferra con los dos brazos deseando retener, con el gesto y por una eternidad, a la única persona por la cual ella ha aceptado vivir».

“Clara Hiller” es la última novela publicada de Estela Smania dentro de la colección “El Llavero”, de Comunicarte.

Es una trama breve, intensa, feroz, donde la autora narra la vida de una mujer que se anticipa a la partida de su único hijo de su casa, partida que siente como abandono ya que Leonardo, su primogénito, ha sido su única razón de vivir.  Clara Hiller siempre tuvo una vida demasiado oscura para encontrar belleza.

A partir de este drama, la autora cordobesa vuelve a sumergirse en un terreno difícil para hablar/debatir/visibilizar la violencia de género e intrafamiliar y un sistema patriarcal repetido hasta el hartazgo.

Florencia Vercellone

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