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Gianni Rodari, un imprescindible de la biblioteca familiar

Hoy hacemos foco en el autor, pedagogo y periodista italiano, referente en la literatura infantil del siglo XX. Y para eso convocamos a tres narradores cordobeses para que recomienden alguno de sus mejores libros o historias. Nadina Barbieri, Mariano Medina y Natalia Moya nos cuentan por qué es tan importante su lectura.

En el receso escolar de invierno, en este breve periodo de vacaciones que está a punto de comenzar, no sólo hay más tiempo para salir y disfrutar de la ciudad y sus propuestas, sino también de leer sin apuros ni obligaciones por cumplir. Y como sabemos que muchas veces hay cuentos que nos esperan en la biblioteca de nuestra casa pero otras tantas en que tenemos la oportunidad de salir a buscar nuevos libros, es que surge esta nota, donde hacemos foco en uno de los autores internacionales más importantes del Siglo XX, un verdadero clásico de la literatura infantil/juvenil que siempre es bueno tener cerca.

Gianni Rodari nació en 1920 y murió en 1980.

Hablamos del italiano Gianni Rodari (1920-1980) autor pero también pedagogo, periodista, militante político, guionista, poeta y educador. Un creador en el sentido más amplio de la palabra que a partir de –justamente- todas sus facetas y oficios, abordó la literatura infantil en particular y el lenguaje en general, con una perspectiva absolutamente original.

Traducido en muchísimos idiomas  y al mismo tiempo censurado en su país por haberse afiliado al comunismo, Rodari es uno de los imprescindibles de la narrativa pensada para niñxs que sale de la mirada adultocéntrica en la que muchas veces ha caído (y cae) la literatura infantil, y propuso hablarle a las nuevas generaciones de manera genuina, respetando sus emociones y particularidades; que se sale de lo que debe ser y propone un juego literario donde se observa el mundo, se lo descubre pero también se lo interpela y critica. Para Rodari, esa mirada aguda, sagaz de los niñxs era todo lo que estaba bien. 

Y puntualmente el verbo jugar no solo está presente sino que atraviesa toda la propuesta y metodología de Rodari, propuesta que se ha consolidado en cuentos y relatos breves, rimas o retahílas, pero también en un libro emblema titulado «La Gramática de la fantasía», escrito para docentes, narradores, autores y donde habla en el texto de una «Introducción al arte de inventar historias».

¿Quién fue Gianni Rodari?

Haciendo una pequeña semblanza, podemos decir que Rodari nació en 1920 en Omegna, norte de Italia y que estudió magisterio para convertirse en maestro. Oficio en el cual se inició a fines de la década del ´30 y bajando la cabeza, ya que para hacerlo debió afiliarse al fascismo gobernante en su país si quería ingresar a cualquier institución.

La docencia fue sin dudas el motor de la vida de Rodari, aunque quizás el periodismo fue el camino que lo llevó a su carrera como autor, ya que desde 1945 -alejado ya del totalitarismo político y comprometido con la resistencia- comenzó a trabajar en publicaciones del partido comunista. De hecho, en 1947 trabaja en la sección “Cultura” del diario comunista L’Unità y crea “El Domingo de los Pequeños”, una subsección del periódico dirigida a los niños, según cuenta en una nota de la Biblioteca Nacional Argentina.

Fue en 1948 cuando aparecen sus primeros libros infantiles como “El libro de las retahílas” y “Las aventuras de Cipollino”. Sin embargo, mucho antes, entre 1937 y 1938 cuando Rodari fue contratado para enseñar italiano a hijos de judíos alemanes refugiados en Italia, comenzó a surgir en su interior un deseo de poder narrar no sólo historias, sino también desentreñar esa magia que permite que un relato tenga sustento. En aquel momento fue cuando Rodari empieza a idear, aunque de manera muy incipiente, la «Gramática de la Fantasía», ese libro/manual que se convertirá en pilar absoluto para formadores en la segunda mitad del siglo XX. 

Más tarde, a partir de los ´60, Rodari será convocado para recorrer escuelas y relatar sus cuentos, y allí se encuentra, comparte y aprende de los niños la dinámica de la fantasía necesaria para construir historias y es cuando su carrera de escritor se expande. 

En 1970 recibirá el premio Christian Andersen, el denominado Nobel de las letras infantiles. Diez años después murió joven, por un accidente cardíaco mientras era intervenido por un problema menor de salud, dejando un legado increíble.

Narradores recomiendan

Pero esta nota no solo tiene como propósito hablar sobre Rodari sino compartir y recomendar su lectura. Y para eso, convocamos a tres avezados lectores, actores y narradores, experimentados en el arte de contar y enormes militantes de la literatura infantil para que ellos nos digan por qué Gianni Rodari no debe faltar en la biblioteca familiar. Ellxs son Mariano Medina (músico, narrador, miembro de Cedilij), Nadina Barbieri (narradora, docente) y Natalia Moya (narradora, actriz, docente).

La primera en tomar la palabra es Nadina Barbieri, mediadora y gestora cultural ciudad (se la puede seguir en @cuentos_en_movimiento) quien señala a Rodari como uno de sus “autores preferidos” por considerarlo un verdadero «maestro referente» para docentes, mediadores/as de lecturas y artistas.

“Son valiosos y recomendables todos sus libros”, expresa Nadina, aunque afinando el pincel se anima a decir: “si tengo que elegir y sugerir, en este caso serían dos: «Gramática de la fantasía» donde comparte teoría y práctica de experiencias «para quien cree en la necesidad de que la imaginación ocupe su lugar en el ámbito educativo, para quien confía en la creatividad infantil, para quien conoce el sentido liberador que puede llegar a tener la palabra. Y uno de mis cuentos preferidos es «Tonino, el invisible» que trata de un chico que un día para que no le tomen lección en el cole pide «volverse invisible» y lo logra. Y ahí empieza a vivir aventuras aprovechando que nadie lo ve, hasta que descubre que ya no es tan divertido… Me gusta mucho porque siempre soñé con ser invisible y porque además lo compartí con niños/as en mis talleres y me encanta lo que les genera o despierta a ellos/as”.

Por su parte, Mariano Medina, músico-actor integrante de Balbuceando Teatro, elige para recomendar uno de los títulos más conocidos del autor, que es “Cuentos para jugar”, donde se ve de manera cabal lo que Rodari había planteado antes en “Gramática de la fantasía”, y que tiene que ver con que una simple intervención de un elemento nuevo que uno ya conoce pone en funcionamiento todo un mecanismo nuevo de imaginación. En “Cuentos para jugar”, apunta Medina “cada texto tiene una propuesta de tres finales distintos. Esto de hacerle un nuevo final al cuento es común ahora, pero en el momento en que él lo hace era una novedad. Y además no lo hace a partir de un libro (el libro vino después), sino a partir de un programa de radio que él tenía, donde planteaba un texto y pedía a los niños que mandaran finales. Luego, cuando publica el libro, recupera lo que pasó en la radio”.

Como decíamos y recuerda Medina, para Rodari el juego literario, creativo, imaginativo es vital para despertar el deseo de conectar con los libros.

Invitando a que recorramos un poco “Cuentos para jugar”, Mariano Medina nos explica su dinámica: “Uno de los personajes más populares de la literatura infantil del mundo es Pinocho, que no es de Gianni Rodari sino de Carlo Collodi, pero que Rodari  toma en este libro aprovechando algo clave en la historia que es cuando Pinocho miente y le crece la nariz. Y en el cuento reinventado por Rodari, Pinocho miente deliberadamente para aprovechar esta característica extraordinaria y luego pide tres finales a los chicos, para luego hacer comentarios al respecto. Entonces, por ejemplo, los niños plantean que como la nariz es de madera y no duele si la cortan, pueden hacerla crecer y venderla y hacerse ricos. Rodari entonces se pregunta ante esto qué pasaría si la nariz fuese de hierro o de manteca, o de helado. Un libro que es una maravilla”, dice Medina convencido del movimiento infinito que plantean los textos del italiano a pesar –incluso- de haberse publicados hace 50 o 60 años.

Por último, Natalia Moya – narradora, actriz, docente- le gusta hablar de Rodari como alguien que “jugó, modificó, transgredió y construyó mundos a través de la palabra” y aprovecha esta ocasión para recomendar el libro “De la A a la Z” con ilustraciones de Chiara Armelleni y traducido por Eleonora Gonzalez Capria, editado por el sello Loqueleo de Ediciones Santillana.

“Es una recopilación de poesías, cuentos y relatos de diferentes libros de Rodari que hacen énfasis en el juego con la palabra y el lenguaje. Hay textos de “El libro de los errores”, “Cuentos por teléfono”, “Canciones del cielo y de la tierra”, cuenta Moya y agrega: “este libro nos lleva de paseo por relatos y cuentos desopilantes para viajar a “El país con “anti” adelante” para que nos den ganas de mudarnos a ese lugar, para escuchar el ¡Din! ¡Don! ¡Dan! en “La guerra de las campanas” o visitar el feliz país del Mañana en “La palabra llanto”. Y ni hablar si nos dejamos llevar por la musicalidad de las poesías junto al profesor Gramamaticus y la bomba de “hidrójeno”, contemplar el hermoso puntito de fuego de una letra “i” y observar al planeta “Merkurio” salir de su órbita y alejarse del sol.

En fin, para quienes nunca hayan leído nada de este autor o para quienes ya lo leyeron y quieren disfrutar de un popurrí de Rodari los invito a que se sumerjan y descubran este insólito universo”.  

Yapa literaria

Además de los libros nombrados hasta ahora, podemos sumar: Cuentos escritos a máquina, Las aventuras de Cipollino, Gelsomino en el país de los mentirosos, El libro de los porqué, Gip en el televisor, La tarta voladora, Cuentos por teléfono, Los traspiés de Alicia Paf, La góndola fantasma, El perro de Maguncia e Historia del rey Midas.

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