
Al igual que otros tantos escritores, Silvina Ruffo eligió la literatura como opción de vida después de muchos años de trabajar en otra profesión, la de abogada. Dice que durante una década ejerció como tal, pero que nunca pudo acostumbrarse a estar en el “ojo del huracán” porque, sinceramente, no era lo suyo. Por eso un día dijo basta, y se embarcó de lleno en una pasión que hacía rato estaba latente: escribir.
Desde su Leones natal, en 2014 llegó a las librerías de toda la provincia, su primera novela “Desarraigo”, donde enmarcaba la historia de Pedro, un italiano que llegaba a estas tierras pampeanas en busca de una fortuna, y se encontró con su verdadero amor. Luego, en 2015, fue el turno de “Secretos en familia”, relato que pone el foco en Emma Herlein, una enigmática anciana que revivirá momentos de su pasada juventud, y por último, a principios de este mes, la autora presentó “Secuelas. En amor en Malvinas”, que indaga sobre el antes y después de ser parte de esa guerra, a partir de una historia de amor.
Tres libros en tres años. Así de rápido se fue construyendo el camino de Silvina Ruffo en la literatura cordobesa –y argentina-, y es ella quien asegura que aún no puede creer todo lo hecho hasta el momento. De todas maneras, apunta, aún tiene mucho para ofrecer, ya que no deja de escribir ni un solo día de su vida.
En diálogo con Babilonia, Ruffo comentó sobre sus libros, lo que cree que deja cada una de sus historias en los lectores y lo que significa para ella narrar desde paisajes del interior.
– La primera novela la presentaste en 2014, y en dos años sumaste dos nuevos libros, ¿cómo analizas este crecimiento tan grande en poco tiempo como escritora?
– Creo que el crecimiento como bien decís vos, es realmente intenso. Si miro hacia el pasado, sólo un par de años nomás me asombra a mí misma tanto camino recorrido y me encuentro en una realidad que ni siquiera en sueños se me hubiese presentado.
– ¿Fue algo planeado esta edición de tres libros en tres años? ¿Eran textos que ya tenías escritos?
– No fue planeado así. Se fue dando y yo soy una especie de máquina de escribir (como siempre digo) que permanentemente está produciendo. No hay un solo día de mi vida que no escriba. Lo hago cada día, con una rutina de trabajo que yo misma me impongo, a pesar de muchas veces encontrarme complicada para hacerlo, porque además de escritora soy mamá de tres niños pequeños, esposa y ama de casa… en fin, lo mismo que cada mujer. El único de los libros publicados que ya estaba escrito era Desarraigo, los demás los fui haciendo a lo largo de estos años. Hay muchas otras novelas ya escritas, que no elegí publicarlas todavía; cada una tendrá su turno y alguna de ellas nunca verán la luz del sol.
– Primero ejerciste tu profesión de abogada, y luego te avocaste al oficio de escritor, ¿por qué se dio esa elección?
– Estudie abogacía y me recibí a los 23 años. Ejercí durante diez años y nunca me sentí cómoda en la profesión. Siempre digo que el abogado está en el ojo del huracán y hay que saber vivir con ello. No era lo mío y creo que no lo hubiese seguido haciendo a pesar de no haber encontrado esta otra vocación que es la escritura.
– Para la aldea nacional, sos una autora del interior del interior, pero de todas maneras, siempre te encargas de distinguir en tus historias a Leones, tu ciudad natal, ¿Con qué objetivo lo hacés?
– Sinceramente con ningún objetivo. De mis novelas la única que está situada en Leones es Desarraigo (mi primer novela); porque como siempre digo en las charlas: uno como escritor en su inauguración elige un lugar conocido o una historia conocida, supongo que inconscientemente para sentirse cómodo. Y así lo hice y sin querer entre el gran grupo de lectores de romántica hice conocido el pueblo, a tal punto que muchas de ellas vienen a conocer los lugares donde se desarrolla Desarraigo, la casa de los Mondino y de Trionfetti, la Unión Agrícola, etc. Luego, en las siguientes novelas me fui hacia otros lugares, algunos conocidos y otros no tanto, pero para eso Dios nos dotó de una gloriosa imaginación.
– ¿Qué creés que aportan tus personajes y tus relatos a quienes los leen?
– Creo que mis relatos son entretenidos. Los lectores al leerlos pueden pasar un buen momento a la vez que con alguno de ellos, como ser mi última novela ¨Secuelas – Un amor en Malvinas¨, pueden conocer un poco más de nuestra historia. Y con respecto a los personajes, creo que muchas veces pueden sentirse identificados con algunos de ellos o por lo menos esa es mi intensión al crearlos; intento hacerlos de carne y hueso a tal punto que el lector piense: ¨pero este tipo piensa igual que yo¨, o como me pasó con mi segunda novela ¨Secretos en familia¨, donde la protagonista es una anciana ermitaña y problemática y las mujeres me escribían diciendo: ¨Silvina, yo soy Emma Herlein¨ o ¨Yo voy a ser Emma dentro de unos años¨.
– ¿Qué es lo que más disfrutás del proceso creativo?
– Inventar personajes, dotarlos de una personalidad, de un carácter propio. Darles vida. Parirlos y que salgan a la vida y caminen por ella. Además son ellos mismos los que muchas veces se independizan de mí y comienzan a dirigir la trama de la novela. ¿Qué loco, no?