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Entrevista a Esteban Llamosas

 

Basta con leer unos párrafos de los policiales de Llamosas, para que la ciudad de Córdoba se convierta en un universo para descubrir, aún cuando esos paisajes sean los mismos que días tras día recorremos en nuestra agitada rutina. De alguna manera, ese también parece ser uno de los propósitos de la literatura, que en páginas numeradas nos regala una nueva aventura, haciendo de nuestra propia aldea y su cotidianeidad, un relato fantástico.

Sin dudas, en parte fue eso lo que consiguió Esteban Llamosas con su saga policial del Detective Lespada. O quizás sea sólo yoque cuando paso en colectivo por Colón y San Martín, imagino al detective y su ayudante Cherkavsky, tratando de sortear la marea de gente en la peatonal, intentando entrar a su café favorito.

Mezcla rara de solitario a ultranzas y nostálgico incurable, Lespada surgió de la cabeza del escritor oriundo de Río Cuarto hace casi veinte años ya, y desde entonces, no ha dejado de darle satisfacciones. Su primera aparición fue en 1998 con “El rastro de Van Espen”, y de poco fueron surgiendo otros tantos relatos, como “La biblioteca Listen”, “Buscando a Tracy”, “La conspiración de los Catorce” y más aquí en el tiempo “La milicia del Diablo”, editada en 2014, todas por Ediciones del Boulveard.

También publicó “Gente de cerca”, donde recopiló varios cuentos, bajo el sello Raíz de Dos, pero es cierto que su prosa y su nombre se emparentaron con decisión al género negro.

Repasando un poco su historia, de cómo fueron surgiendo sus creaciones ficcionales y sobre todo dónde irá a parar Lespada después de tantos casos ya resueltos, Llamosas charló con Babilonia, y de paso nos adelantó un poquito sobre la saga.

– ¿Tu carrera literaria te convirtió en un escritor de saga, o fue algo que buscaste desde el comienzo?

Soy lector de sagas: desde Marlowe a Carvalho, de Etchenike a Wallander, pasando por Adamsberg y Montalbano. Una vez que el autor logra conectarse emocionalmente con el personaje, ya no me importa que alguna novela en la que aparece sea mala: la voy a terminar igual. Desde el principio sabía que iba a escribir una saga con Lespada.

 

– ¿Cuál fue la imagen primera que tenías en la cabeza cuando comenzaste a escribir sobre las andanzas del detective Lespada? ¿De dónde surgió ese complejo personaje?

– El personaje surgió de la lectura, sin dudas. Empezó como un arquetipo del detective duro y solitario del género negro norteamericano, pero ponerle un despacho en Colón y San Martín tuvo sus consecuencias en la conformación final. Cierto cordobesismo de respuesta filosa le fue ganando a la dureza, y la soledad se fue volviendo melancolía por una ciudad que ya no lo reconoce. La primera imagen, de todos modos, la tuve después de leer Pulp de Bukowski, porque ahí estaba el tono paródico que necesitaba.

 

– Lespada parece caminar Córdoba como si la conociera de palmo a palmo, sin embargo vos sos de Río Cuarto, ¿cómo fue ir descubriendo los secretos de la ciudad para convertirla en co-protagonista de las historias?

– Es que no hubiera conocido tanto Córdoba de haber sido cordobés. Pasó porque al venir de otra ciudad la miré durante muchos años con ojos de turista, con esa avidez curiosa del que mira por primera vez y quiere retener todo. El resto es investigación para la trama, seleccionar un escenario y anotar hasta el último detalle.

 

– Crear una dupla de detective y ayudante es saber crear una fórmula de éxito, ¿Qué fue lo que quisiste simbolizar en ese vínculo laboral/fraternal entre Lespada y su ayudante Cherkavsky?

– En verdad no pretendía simbolizar algo específico, de hecho no sabía que Cherkavsky se iba a volver clave para la saga. Ahora se ha convertido en un personaje más querible, con todas sus derrotas y manías, que el mismo detective. Necesitaba un opuesto que complementara a Lespada, que le agregara erudición a su desinterés y algo de locura a su tristeza. El contraste entre los dos también funciona como recurso para los pasos de comedia.

 

– El humor es parte fundamental en tus tramas, ¿Qué rol juega para vos cómo escritor, por qué lo usas como recurso?

– El rastro de Van Espen, la primera de la saga, era paródica, y eso servía como rasgo distintivo y aliviaba la dureza del género. Después el humor empezó a ganar terreno en los diálogos y en los personajes que orbitan alrededor del detective. El humor es un recurso inevitable, porque no me sale de otro modo. De hecho, en 2013 publiqué un libro de cuentos humorístico (Gente de cerca), con argumentos que era imposible incluir en la serie policial.

 

– El género policial parece vivir un buen momento en la docta, y el festival Córdoba Mata lo demuestra, ¿Por qué crees que se da esta proliferación de autores y lectores del género?

– El policial vive un buen momento de presencia pública y de encuentro entre escritores, que no necesariamente se traduce en un boom de ventas. Los festivales sirven para que los lectores del género descubran autores nuevos y se estimule la publicación a través de premios. Córdoba Mata es un encuentro que hay que cuidar, porque ha permitido la visita de escritores muy talentosos, más allá del género, y pone a la ciudad en el mapa de los festivales internacionales. 

 

– La última novela se despidió con el detective buscando un rumbo menos solitario, ¿cómo continuará?

– Ojalá lo supiera, para la vida sentimental de Lespada no tengo un plan de escritura. Dependerá de la próxima trama. En la última novela estaba demasiado melancólico por una Córdoba que cambiaba y le parecía ajena. Síntoma de que el autor envejece y su detective lo acompaña. Lo único que sé de la próxima, es que un grupo de cordobeses intentará fundar una República, y habrá delirio y balas. Y humor, por supuesto.

Babilonia Literaria

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