Enrico Barbizi: “Creo en los trabajos sinceros y honestos, que nacen de lo que uno tiene para dar”

El músico cordobés acaba de lanzar Cablecanal, su octavo álbum discográfico -que se complementa  con un documental- y que surgió luego de haber sido testigo de una experiencia médium. Un trabajo sumamente visual y sonoro donde la imagen y las metáforas de sus canciones se combinan con el constante cuidado que el artista tiene presente al momento de regalar al público su mensaje.    

 

 

 

Enrico Barbizi lanzó su primer disco en el 2005 y en su larga trayectoria como músico transitó, trabajó y tocó de todo un poco. De hecho, no le gusta encasillarse a un único título: “yo tengo la idea de que hoy por hoy hablar de estilos es algo raro», afirmó. Artistas nacionales como Cerati, Charly García, Fito Páez y Spinetta hasta clásicos internacionales como Queen y Pink Floyd son nombres que le sirven como influencia y es un músico a quien le gusta embeberse del rock sinfónico, del jazz y del indie a la hora de componer.  

 

Hace un par de semanas Enrico presentó en sociedad su nuevo disco «Cablecanal», y por esta razón Babilonia dialogó con él en un encuentro donde el artista cordobés hizo además un racconto de su carrera y un análisis de su realidad.  Cablecanal es un disco producido por Franco Cornacchione, ex alumno de Barbizi y baterista, con quien volvió a encontrarse después de un tiempo. La placa, que llevó casi un año entre producción y grabación, tiene cinco temas (disponibles en Spotify), marcando una extraña diferencia con los anteriores que rondaban entre 13 y 15 canciones. 

La idea, según explica, fue brindar al público un material más conciso, pero con una idea y un concepto más acabados. El EP viene además, acompañado por un documental realizado por la productora  Big Dreams, donde Barbizi recorre desde la electrónica al folklore y se brinda en escena sus compañeros del Teatro Minúsculo en el videoclip de «De orilla a orilla».

 

«Me parece que a esa altura, después de haber transitado tantos años de hacer, creo que tengo algo que ya se escucha como Enrico Barbizi», afirmó. Desde Babilonia, estamos de acuerdo con eso y por eso charlamos con él, para que contara un poco más sobre su más nueva experiencia.   

 

 – Primeramente, contános un poco más sobre el concepto por detrás de Cablecanal…

– Para mí fue una experiencia reveladora el hecho de haber participado de un grupo en donde se trataba la cuestión de la mediumnidad: de que todos somos o podemos ser potencialmente médiums. Participé de una experiencia en donde no yo, pero sí vi gente “entrando” o “dejándose entrar” por otras gentes. Como concepto uno puede fácilmente aprenderlo, pero otra cosa es verlo. Fue un tema que me interesó mucho y lo relacioné con la música. Creo que nosotros los músicos tenemos eses minutitos milagrosos de inspiración, que no son muchos y son puntuales. De hecho, componer involucra todo un trabajo. Pero hay momentos que tienen que ver con algo de esto. Me gustó el concepto, me gustó la idea de que uno es un canal y empecé a trabajarlo en ese disco.     

 

– ¿Y de dónde más sacas inspiración para la música?

– La inspiración, en mi caso, sale de recuerdos, de anhelos… por ahí nace como un chorro y te viene, pero después uno va trabajando la idea que aparece como un germen, embrionaria. Me parece que los artistas tenemos disparadores, un cuadro, algo que sucedió, algo que vimos. A partir de ahí, se va tirando de eso, y no necesariamente, pero todo eso va formando un material que uno usa. En algunas letras, no tanto en este disco, pero mucho en mi obra hago una lectura de la realidad en donde uno está inmerso. Desde la metáfora y de la poética que yo manejo hay algo de protesta, sin ser lo que conocemos como “canción de protesta”, pero hay una lectura de un contexto, especialmente, en estos últimos tiempos que veo complicados.

 

– Hablando de estas canciones con una connotación política. En el último tema del disco “Nada del Otro Mundo” mencionas a la «posverdad»… ¿Quién miente?

– (Se ríe con la pregunta) Bueno, en mi modo de ver las cosas, creo que desde muchos aspectos uno puede ver cuestiones que se instalan y por el hecho de ser instaladas son dadas como verdad.  Políticamente, creo que desde nuestro presidente para bajo, el gobierno en general, ha basado y está basando grande parte de su hacer en algunas cuestiones, que yo no comparto. Darlas como verdades y, a partir de ahí, empezar a hacer un plan de acciones y un plan de gobierno instalando estas cuestiones que serán la verdad de ellos… no sé, pero que podemos discutir, y sería muy bueno que lo discutamos. Yendo a una cuestión más filosófica el tema “la verdad” es complicado… ¿Qué es la verdad? ¿Quién la tiene? Pero, creo que desde la gente que tiene más responsabilidades políticas mienten mucho e instalan un discurso que, a fuerza de repetición, por los medios, se da como una verdad, en vez de ponernos un poco más críticos. Yo creo mucho en el pensamiento crítico porque sino uno se transforma en un envase nomás. En otro punto, capaz que todos también mintamos un poco, pero algunos pueden hacer más daño con sus mentiras.

 

  

– Volviendo un poco al concepto de canal, ¿te preocupas mucho por cómo llega tu mensaje a tu público?  

– Sí, me parece que los cantautores, los cancionistas, todos los que ponemos una letra en una canción queremos que esta letra sea escuchada, porque estamos diciendo algo. Creo que desde los mismos arreglos de algunas canciones es algo que muchos descuidan. Trato siempre de hacerlo, a veces lo logro y a veces no, pero es algo que tengo muy presente que aquello que digo. Dentro de mi estilo, que es más metafórico, no es tan real, no soy de hacer canciones que cuenten una historia, sino me nutro más de imágenes. De hecho, mis referentes son “el Flaco” Spinetta, Cerati… Pero aun dentro de eso, si uno se detiene y lee mis letras como poesía, hay ahí un mensaje y cosas para resolverlo. Me preocupo mucho.

 

– ¿Por eso resolviste presentar el disco en forma de documental?    

– Sí. Es mi octavo disco, vengo haciendo bastante. Me pareció una buena idea poder completar eso que estoy hablando de forma más sintética en esa entrevista, poder contar algo y que quede un registro de este concepto. Y que la gente lo pueda ver, porque eso no está en la canción. Son las dos cosas: por un lado explicitar eso y por el otro que también la canción vuele sola y que la tomen como la tomen. Pero fue algo que no había hecho nunca. Me gusta innovar en cada proyecto, traer alguna novedad, algo que me desafíe a mí mismo. La idea fue trabajar algo que quedara visualmente atractivo, una idea linda pero de una manera barata y creo que logramos.

 

– ¿Cómo es el trabajo con Teatro Minúsculo?

– Teatro Minúsculo es un teatro espontáneo, que decimos “no es improvisación, sino que es minúsculo”. Hay un decálogo Minúsculo y algunas reglas, una de las más graciosas “si hay un bache tiene que ser tan grande para que entre el público”. Existe desde el año 2001, cuando el país explotaba en llamas y se iba De La Rúa en helicóptero. Nace como una manera de protesta y también por la necesidad de comer, buscar una manera de conseguir dinero. Yo estoy en el Teatro Minúsculo desde el 2005, haciendo la música improvisada. Son amigos, hermanos. Hacemos todos los viernes funciones hace 17 años. Teníamos que estudiarlo… pero seguro deberíamos estar en algún Guinness (risas). En uno de los videoclips los convoqué para que vinieran a jugar conmigo y nos dimos ese gustito.

 

– ¿Y cómo es Enrico en su lado profesor, dando clases?

– Como podes ver, acá estoy después de 12 horas de dar clases. Es raro lo que me pasa con la docencia, ya hace casi 25 años que doy clases. Tengo momentos de estar contento, va y viene. Soy un apasionado de todo lo que hago relacionado a la música y dando clases también. Pero debo reconocer que hay momentos de bajón, de decir “quería vivir de tocar”. Pero desde hace un tiempo ya me empecé a relajar con esa idea y creo que es muy importante el trabajo del docente. Tengo la suerte de trabajar en una escuela que es musical (se refiere al Collegium), que es como un oasis para un profe de música. Yo dirijo acá conjuntos instrumentales, entro al aula y tengo una flauta, un saxofón, una trompeta, ¡una maravilla! Y, a su vez, muchos ex alumnos míos están trabajando profesionalmente y me dicen “Profe, me enseñaste mucho” o “gracias a vos yo seguí haciendo eso” y son como mimos al alma de uno poder transmitir sobretodo esta pasión. Por eso siempre digo que soy un músico docente y no un docente de música.    

 

 

  

 

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