Élite: thriller adolescente atrapante, con algunas inconsistencias

La serie de Netflix logra mantener el suspenso hasta el final, pero hay incoherencias que hacen que la serie decaiga en los episodios finales. A diferencia de otras producciones estrictamente españolas, se nota el toque de Netflix a su contenido propio. Estrenó en la plataforma el pasado 5 de octubre y ya es un éxito, con la segunda temporada confirmada.  

Foto: Facebook oficial 

 

Élite ya empezó como un ‘boom’: ni bien estrenó, fue a la lista de lo más visto en Netflix por todo el mundo. La serie, producción original española para la plataforma, confirma otra vez el potencial del canal de streaming en producir contenido destinado a la audiencia juvenil, pero que posee calidad suficiente para traspasarla.

 

Sea en películas de comedia romántica como “El Stand de los besos”, “A todos los chicos de los que me enamoré” (comentario aquí), “Sierra Burgess es una loser” o en series más dramáticas que tocan temas sensibles como “Por 13 razones” (nuestra crítica acá) -especialmente su primera temporada-, el suspenso alemán Dark o más recientemente en el caso de Élite, Netflix parece acertar el tono al hablar con este público -sin los tapujos y restricciones de los canales tradicionales de televisión- y que, con la ayuda de las redes sociales, catapulta aún más el éxito de sus producciones. La segunda temporada (para el 2019) ya fue confirmada por los propios actores en video del Youtube oficial Netflix-España que salió la semana pasada.

 

 

“Élite” vs. “La casa de papel”

 

Fotos: Instagram Miguel Herrán y Facebook La Casa de Papel 

 

Parte del interés despertado aún mismo antes de la fecha de lanzamiento de Élite se dio al confirmarse el elenco de la serie colegial. Jaime Lorente (Nano), María Pedraza (Marina) y Miguel Herrán (Cristian) se volvieron rostros conocidos y queridos por los amantes de “La casa de papel” -otra producción española (distribuida por el canal de streaming) que se volvió un éxito mundial- y que vuelven a despuntar en el ambiente exclusivo de la escuela “Las Encinas”.   

 

Si bien ambas entregas poseen como trasfondo un delito: en el primer caso un homicidio y en el segundo, un atraco a la casa de la moneda española, las diferencias si hacen notar más que las similitudes. Élite es más ligera, más cruel y el suspenso del asesinato la hace más oscura que “La casa de papel”. En ésta se hincha por los delincuentes, mientras en la primera se intenta develar quién fue el criminal .

 

Como puntos en común, las dos historias desarrollan y dan espacio, con equilibrio, a la trama de cada uno de sus protagonistas. Además, son precisamente Lorente, Pedraza y Herrán -junto con otros nuevos nombres- quienes brindan algunas de las mejores actuaciones de Élite, dentro de todo bastante señaladas.

 

El Cristian de Miguel Herrán, confianzudo e hilarante, es el que más contrasta con su antiguo personaje Río, un romántico incorregible. Se hace más fácil encontrar semejanzas en el Nano de Lorente -en esta consideración, la mejor interpretación de la serie- y el carismático Denver de “La casa de papel”, que cuando aparece en escena se lleva toda la atención y logra hacerse perder en las emociones de sus miradas. Sin embargo, así como también ocurre con el personaje de Marina interpretado por Pedraza, en comparación con su Alison Parker, Nano posee un bagaje más duro y cargado de dramatismo. Sus personajes se sienten más curtidos – y lo son-, pese su temprana edad.

 

La visibilidad de los actores en redes sociales como Instagram y el rumoreado romance que traspasa las pantallas entre Lorente y Pedraza, hace que Élite solo crezca en fans, rating y comentarios de la crítica española e internacional.   

 

Observación: así como Élite, La Casa de Papel tiene la tercera temporada confirmada y hasta una posible cuarta. Uno de los nombres convocados para componer el elenco de los nuevos episodios sería del actor argentino Rodrigo de la Serna que habría confirmado la invitación en entrevista a CineArgentino

 

 

Por qué Élite funciona

Foto: Facebook oficial 

 

El formato con apenas 8 episodios contados en flashbacks, sumado al interrogatorio cara a cara de la detective con los sospechosos, logra mantener la intensidad de la serie en casi todos sus episodios. Buena para ver en formato maratón acompañado con un bowl de pocholo. Los directores son Ramón Salazar («10.000 noches en ninguna parte») y Dani de la Orden («Barcelona nit d’estiu», 2013; «Barcelona, nit d’hivern», 2015). El guión, de Carlos Montero («El tiempo entre costuras», 2013) y Darío Madrona (La chica de ayer, 2009).  

 

Más allá del crimen principal, hay diferentes problemáticas como el VIH, las drogas, los prejuicios religiosos, la homosexualidad escondida -muy buen desarrollo de la pareja conformada por Ander (Arón Piper) y Omar (Omar Ayuso)- y el bullying que corren por los pasillos del colegio y lo transforman en líquido a punto de ebullición. Asimismo, casi todos los personajes -sostenidos por las potentes actuaciones y las interacciones que funcionan- tienen un lado que podría transformarlos en potenciales culpables.

 

Un paso más allá

Foto: Facebook oficial 

Netflix parece poseer carta libre para el abordaje de temas considerados “polémicos”, especialmente al referirse a personajes menores de edad, lo que hace a lo atractivo de su contenido y levanta importantes debates en la opinión pública. La libertad creativa se hace notar en sus producciones – ya lo había hecho anteriormente y de forma más cruda en “Por 13 razones” – y el canal de streaming aparenta arriesgarse siempre más que otras producciones del género. Los estudiantes de la élite española tienen libre acceso al alcohol y estupefacientes, tienen relaciones sexuales en los baños de la escuela y chantajean a profesores – destacada interpretación de la mexicana Danna Paola con su villana «Lu».

 

Otra punto levantado por Élite es el de la de la intolerancia religiosa y los estereotipos creados en el imaginario social relacionados al Islam. Prácticas musulmanas como el uso del Hijab por el personaje de Nadia (la actriz Mina El Hammani) son prohibidas en el Instituto. Problemática actual y bastante realista, que es abordada de distintas y opuestas maneras por las legislaciones de los – tan diversos – países que componen la Unión Europea.

 

Instalado el debate, lo que se puede – valga la redundancia – debatir es el tratamiento, la profundidad y la corrección que se le brinda a esos temas, habiendo opiniones dispares que agregan a la discusión.

 

Las inconsistencias

Lo que suma al misterio, no obstante, se vuelve una espada de doble filo en algunos momentos. Al relativizar el carácter de casi todos sus protagonistas en algún momento, Élite hace con que se pueda cuestionar algunos de sus giros.

 

Hasta mismo el personaje más dulce y tranquilo del enredo, el Samu de Itzan Escamilla – cuyo rostro y estilo hace acordar al bad boy de los ‘50 James Dean – puede volverse violento si se dan las circunstancias determinadas. El controlado Guzmán (Miguel Bernardeu) puede perderse en la brutalidad y el alcohol que tanto rechaza y discrimina.

 

Es verdad, la humanidad se presenta así de compleja, entre luces y sombras, pero algunas escenas – especialmente en los últimos 3 episodios – se ven demasiado forzosas para encajarse al guión. En definitiva, y no voy a spoilear (delatar) con un nombre, un conflicto en el episodio final se hace bastante irreal, una vez que retrata un mismo personaje dejándose seducir cuando, momentos antes, declaraba no venderse o dejarse manipular. Las dualidades de las personalidades se construyen de forma tenue, lo que funciona en la mayoría de las entregas, pero no logra sostenerse en algunas situaciones.

 

Otro punto fuerte y a la vez débil es el personaje de Marina, que sin límites, parece encontrar placer en vivir siempre al borde, disfrutando del peligro y la adrenalina. Sin embargo, al pre anunciar todas sus acciones puede llegar a saturar parte de la audiencia.

 

El desenlace de la serie es lo que demuestra de forma más clara y contundente el conflicto de clases planteado en todos sus episodios – las disparidades, entre injusticias y privilegios – y deja el camino abierto para muchos conflictos e intrigas que seguramente se desarrollarán en la confirmada segunda temporada.

 

Cliqueá para leer las notas relacionadas:

 

Rodrigo De La Serna: «El Yotivenco es mi militancia cultural»

 

«La casa de papel» bajo la lupa, ¿con ellos o contra ellos?

 

 

 

Babilonia Literaria

Read Previous

"Nueve formas de caer", o todo lo contrario a narrar el éxito

Read Next

Intervenir lo cotidiano: una nueva propuesta teatral en Córdoba