Abril y Antón son los protagonistas de esta novela contemporánea, sincera y audaz.

El deseo puede ser un impulso, una locura, una oportunidad, un riesgo. Puede ser la expresión más acabada de la sensación de libertad o la adrenalina que necesitamos para sentirnos vivos. Puede ser el amor, puede ser la aventura. El deseo, palabra difícil de encasillar. Palabra que podría simbolizar cosas diferentes para cada ser humano.
“El hilo rojo” es una novela cuya narrativa se ve envuelta por las oscilaciones del deseo. Y en medio de esos vaivenes es que se produce el encuentro entre Abril y Antón, los protagonistas.
Ellos se descubren en un aeropuerto. Una mirada, pocas palabras y una urgencia casi instintiva los impulsa a tener un encuentro sexual furtivo e inolvidable en un baño. Mientras afuera se instala el pánico y comienza una evacuación por un posible atentado, ellos quedan inmersos en ese cruce fugaz, salvaje y erótico que los marca para siempre. No intercambian nombres ni teléfonos. Se ven obligados a separarse sin saber nada el uno del otro. Lo único que ha quedado como registro de ese momento, es el recuerdo imborrable de lo que sintieron. La piel, la intimidad tienen memoria. Y esa memoria se asocia directamente con la palabra “deseo”.
Pasa el tiempo, pasan los años. Cada uno ha seguido adelante con su vida. Pero Abril siente que quiere correrse un poco de ese rutinario rol de madre para volver a ser la azafata que recorre el mundo. Antón en cambio, aunque no lo admita abiertamente, también está buscando algo inspirador.
El reencuentro es inminente. En un país exótico “un hilo rojo” parece atarlos nuevamente. Aquel deseo vuelve a despertarse, las fantasías retornan y la culpa acecha.
Erika Halvorsen construye una novela intensa, realista y erótica, donde deja traslucir sus otras facetas literarias. Aquí se puede percibir a la guionista -esa que en los dos primeros capítulos atrapa al lector dejando al descubierto las hebras que marcarán el desarrollo de la trama- y también a la dramaturga quien, con una gran capacidad de síntesis y a través de pequeños detalles, gestos y palabras, construye a dos personajes auténticos.
Vale advertir que si bien la película se basa en el libro, la novela es diferente y focaliza de manera más profunda sobre qué pasa cuando dos personas sienten una atracción tan profunda que las lleva a poner en tensión esa vida armónica que han procurado construir.
Una muy buena historia, de esas que dejan al lector colmado de interrogantes.