Ecos de la guerra

El pasado 10 de junio se celebró el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre Malvinas. Recordando esta fecha, comentamos aquí la interesante novela “Arde aún sobre los años”, del cordobés Fernando López publicada por primera vez en 1985 y recientemente reeditada por Recovecos.  

El 2 de abril de este año se cumplieron 40 años del desembarco de las tropas argentinas en Malvinas,  dando inicio así al conflicto del Atlántico Sur de 1982, una guerra impiadosa, como todas las guerras, pero con el aditamento de estar comandada por un gobierno dictatorial, criminal y sangriento.

En estas cuatro décadas los vaivenes políticos y económicos han modificado la forma de observar este hecho crucial en la historia nacional reciente, consiguiendo por ejemplo el reconocimiento del Día del Veterano de Malvinas como Feriado Nacional. Y parte de estas revisiones han estado vinculadas con los modos de revivir a través del arte en general, y de la literatura en particular, una guerra. Una guerra como un enfrentamiento ilógico y nefasto donde siempre quienes la declaran permanecen anónimos en el campo de batalla y donde las consecuencias culturales y sociales siguen resonando como ecos durante décadas. Literatura que ha permitido a las viejas (y sobre todo nuevas) generaciones reconocerse como ciudadanos de un país atravesado por una herida difícil de sanar.

Parte de este corpus de tramas que ponen el foco en Malvinas comenzó a editarse durante los ´80, años después de terminado el conflicto, abriendo camino a propuestas que vendrán con mayor recurrencia en los ´90 y comienzos del 2000. Las diversas novelas, cuentos, policiales, ensayos, biografías noveladas o crónicas –tanto para adultos como para niñxs- de autores argentinos que pueblan las librerías en la actualidad son muestra de ellos, pero es necesario remarcar aquellas pioneras en la temática. Y de allí parte la recomendación de “Arde aún sobre los años”, de Fernando López, libro que desde Córdoba iluminó –con muy pocos años de distancia del hecho- un episodio oscuro de la Argentina interpelando a toda una nación que fue víctima tanto de manera directa, como soldado, como indirecta.   

Como telón de fondo

Publicada por Sudamericana primera vez en 1985 luego de ser distinguida por el Premio Casa de las Américas (Cuba) -luego será reeditada en diferentes ocasiones a lo largo de los años en diferentes países y traducidas a distintos idiomas-, “Arde aún sobre los años” (Recovecos, 2022) plantea una interesante trama donde Malvinas parece ser el eje por donde se mueve el relato, aunque se percibe para el lector como un telón de fondo que funciona tanto para narrar la historia desde lo político, social, cultural de la época y línea de acción.

Tapa de la primera edición de 1985.

Como dijimos, fue una de las primeras novelas que puso el ojo y se animó a narrar el conflicto, y parte de su relevancia es que el núcleo narrativo se ubica en los meses previos a la guerra, logrando describir de manera cabal lo que la sociedad vivía y sentía a comienzos de los ´80, con un gobierno dictatorial que ya daba muchas señales de agonía. Y también de cómo ese hecho atravesaba la vida cotidiana de las personas, de una generación, y que las decisiones tomadas en ese entonces llegarían con sus ecos hasta el presente. De hecho, el relato comienza con dos de los personajes que se encuentran azarosamente luego de dos décadas y rememoran sus años de adolescencia, percibiendo, registrando, que aquellos que fueron ni siquiera existen en las sombras que los acompañan.

Es interesante la propuesta de López, ya que propone aquí (y luego de “Mi mejor enemigo”, su primera novela publicada de 1984) un texto que se emparenta más con el drama contemporáneo que con el policial, género del que luego se volverá referente nacional e internacional con títulos como «Odisea del cangrejo», «Un corazón en la planta del pie» o la saga del detective Phillip Lecoq.

Aquí, un grupo de amigos adolescentes, fieles representantes de esa generación de los sesenta y pico, que llegaba a los `80 con 16 o 17 años, estudiando y/o trabajando y siendo absolutos amateurs en el séptimo arte, se embarca en la odisea de filmar un largometraje policial con cero recursos técnicos y económicos. Personajes que serán dibujados por el autor de manera particularmente coloquial – de hecho serán llamados por su sobrenombre-, que viven en un pequeño pueblo del interior del país y que lejos de anticiparse a una guerra, se empeñan en la hermosa utopía de crear cine de autor. El Cacho, el “Fuin”, el mensajero, la flaca y el enano comandados por “El Moro” –quien emerge como director artístico por su afán en la materia-, arman y desarman estrategias para filmar ese relato de suspenso y acción, pidiendo colaboraciones económicas, revisando guiones o buscando locaciones para el rodaje, deambulando en una ciudad que va cambiando su ritmo en los inicios de 1982. Una historia dentro de otra que sirve como espejo para reflejar lo que ocurre allá afuera de la ficción, en esa sociedad, ese país que ellos habitan pero que al mismo tiempo desconocen. Un país que inicia una guerra impiadosa y que terminará atravesando sus vidas por completo.

Fernando López presentó la nueva edición de su novela en abril.

Malvinas, 40 años después

Hacer el ejercicio de leer (o releer) “Arde aún sobre los años” 40 años después de Malvinas es importante también para observar el abanico de personajes políticos que se describen en la misma ya en ese entonces. Participantes de una política ya viciada por la Dictadura que ha dejado huellas en algunos estamentos gubernamentales, pero sobre todo en la sociedad civil. Hombres de a pie, comerciantes o bancarios o conocidos de, que hicieron favores al poder militar y quedaron ligados al poder político y que iniciado los `80 (y luego los `90) no harán más que posicionarse para cargos o ir escalando posiciones.

Distinguida internacionalmente, traducida a diferentes idiomas y aplaudida por colegas y críticos, “Arde aún sobre los años” se convirtió rápidamente en una novela de referencia  y cuatro décadas después sigue siendo un texto en constante movimiento, que invita a reflexionar sobre un hecho de vital importancia en nuestro país.

Florencia Vercellone

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