Celebración de la lectura

Las escritoras Estela Smania, Laura Escudero Tobler y el actor-promotor cultural Alejandro de la O son los protagonistas el próximo sábado de la charla “Leer también es un arte” que abre el ciclo 2019 de los encuentros literarios de Babilonia en el Rincón Cultural de Dino Mall. Antes del evento, los invitados abren el juego en esta entrevista donde recuerdan sus primeras experiencias frente a los libros y se miran al espejo como lectores.

 

 

Dando inicio el próximo sábado al ciclo de charlas de la temporada 2019 co-producido entre Babilonia Literaria y Rincón Cultural, tendrá lugar el encuentro “Leer también es un arte”, con la presencia de las escritoras Estela Smania y Laura Escudero Tobler, referentes locales de Literatura Infanto Juvenil más el actor, docente y promotor cultural Alejandro de la O.

 

El título de la charla continúa la propuesta del año pasado, que llevaba el mismo nombre, invitando esta vez a nuevos autores cordobeses (en 2018  compartieron sus experiencias Graciela Bialet, Estela Llamosas y Lilia Lardone), con el objetivo de dialogar acerca de esa particular, personal e intransferible manera en que vamos abriendo nuestro camino como lectores, y que se inicia de la mano de lo que luego se vuelven historias inolvidables.

 

¿Cómo, por qué, dónde se genera esa magia que nos vincula por primera vez a una historia y luego buscamos repetir una y otra vez a lo largo de nuestra vida? ¿Qué autores guarda nuestra memoria como responsables de mantener el fuego encendido de la lectura para que nunca se apague? ¿Qué características hemos asimilado después de los años, siendo lectores? ¿Es más exigente el lector o el autor que conviven en una misma persona?

 

Dispuestos a contarnos sus historias de vida, los secretos de sus bibliotecas, sus deseos y proyecciones, los cordobeses Estela Smania, Laura Escudero Tobler y Alejandro de la O se sentarán en nuestra mesa el próximo sábado, y nosotros, con el público como invitado, desplegaremos preguntas, palabras y pensamientos sobre el arte del buen leer.

Pero antes, y como antesala al diálogo, los tres fueron prendiendo las luces del encuentro respondiendo este pequeño cuestionario, donde sobrevuelan su infancia entre libros, traen al presente historias inolvidables y guardianes de sus lecturas y ponen en discusión los desafíos que debería tener en cuenta la industria editorial y los sectores públicos para seguir promoviendo buenos hábitos en las letras.

 

– ¿Cómo recuerdan aquellos primeros acercamientos a la lectura?  ¿Qué les llamaba la atención de los libros?

 

Estela Smania. El libro del cual me enamoré por primera vez fue mi libro de lectura. Un libro «Cenicienta», más alto que ancho, al que apenas podía sostener en una mano, en negro y blanco. Pero jamás pude olvidar aquel racimo con el que aprendí a leer y escribir la palabra «uva». Volvía de la escuela y lo hojeaba una y otra vez como encandilada. Leer, poder leer fue un acto de magia.

Alejandro de la O. Recuerdo leer en las siestas, después de llegar de la escuela, agarrar algún libro por el solo placer del libro como objeto (siempre me gustó el libro como objeto) y es ahí donde comenzaba a sumergirme en la lectura de  cuentos clásicos, libros que venían en las colecciones de revistas infantiles, el diario, algo de todo eso que leía, quería seguro vivirlo.

Laura Escudero Tobler. Los primeros recuerdos son situaciones de lectura, los libros no estaban sueltos, venían como un mimo entre dos. Mi madre y yo muchas veces. Los libros eran una muy especial manera expandir los lenguajes con intensidad y presencia en las infinitas resonancias de encuentro.

 

– La experiencia lectora es una construcción personal que implica tiempo y dedicación, ¿qué consideran que fue fundamental en su historia (espacios, personas, actividades, libros) que los  convirtieron en el/la lector/a de hoy?

 

E. S. Mi camino lector provino de varias circunstancias. Cuando niña todos los acontecimientos eran festejados con un libro de regalo. Padres, tíos, madrinas y amigos lo veían como el mejor de los obsequios y yo así los recibía. Aprendí a leer muy tempranamente. Después recuerdo a mi madre incitándome a la poesía, hablándome a través de ella y esperando respuestas de igual manera. Era un juego interminable que duró mientras ella vivió. Ella compraba para mí, siendo apenas una adolescente, colecciones en finísimo papel arroz, que pagaba en cómodas cuotas y con esfuerzo: Juana de Ibarbourou, Rubén Darío, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral. Y las enfermedades infantiles que había que pasar en reposo y que ponían al pie de mi cama: El Tesoro de la Juventud. Y la galería de la casa grande… la hora de la siesta… el silencio obligatorio.

 

A.de la O. – Mi familia no es lectora, pero sí apoyo muy fuerte mi gusto por la lectura, creo que ese inicio es fundamental, y el otro ser alumno en la carrera de teatro de María Teresa Andruetto en la cátedra de Literatura Infantil Juvenil, ya que ella me brindó todas las herramientas necesarias para desarrollarlas en un futuro donde quise seguir indagando (tanto sobre libros, autores, espacios, etc). “Tere”  fue un gran puntapié para todo lo que hoy da fruto.

 

L. E. Desde mis primeros encuentros con libros sentí que leer es entrar a una hendidura del tiempo y de mí misma  que inevitablemente – cada vez- lleva a sentidos imprevisibles. Es una experiencia de pensamiento compartido. Enorme. Es incluirse en una red de un modo singular y a la vez compartido: una elige de qué manera, con qué textos, es parte de las comunidades de lectores y escritores de la época en que le toca vivir y lo que emerge de las épocas anteriores en una trama viva y móvil.

 

– Partiendo del título de la charla, ¿qué creen que hace al arte del buen leer?

 

E. S. La literatura como hecho artístico propone un acercamiento al goce estético, al fenómeno comunicacional y también a una función social. Cuando la lectura conmueve los sentidos, me comunica la visión de un mundo hasta entonces no visible, y me pone en contacto con el otro, ha cumplido para mí con los requisitos necesarios para que abierto el libro me quede hasta el final.

 

A. de la O. El arte nos conecta con lo bello, lo sensible, lo profundo, eso que se va tejiendo, poco a poco, creo que leer nos va  conectando con nosotros mismos y conectando con los otros de manera más profunda y sincera, uno va construyendo un ser distinto. 

 

L. E. El buen arte de leer es el buen arte de entregarse a un mundo, una sensibilidad que conecta profundamente con otrxs.

 

– Los hay especialistas en algún género, curiosos por todo lo que llega a sus manos, tranquilos y ordenados, los que leen dos o tres a la vez. Si tuvieran que describirse, ¿Qué los caracterizaría como lectorxs?

 

E. S. De niña y de joven me puedo caracterizar como una lectora voraz. Leía  todo lo que caía a mis manos y mi hambre y mi sed nunca eran saciadas. Con el paso de los muchos años ya no puedo afirmar lo mismo. Soy una lectora selectiva, y la tarea de releer me da muchas satisfacciones. Descubro cosas nuevas, me vuelvo a ilusionar y también me decepciono. Hoy aprecio como Borges la lectura como algo que no me abandonará, cuya posibilidad siempre está allì, aun cuando la escritura eventualmente se me niegue.

 

A. de la O. No tengo nada esquematizado, trato de no hacer con la lectura nada mental, pierde valor si lo llevo a ese plano, soy desordenado para leer, leo mucho autores que me gustan, tengo que encontrar una afinidad casi amorosa con el libro, sino abandono, leo lo que me gusta, tengo una afinidad mayor por leer textos escritos por mujeres ( algo que fui descubriendo con el tiempo)

 

L. E. Soy una lectora caprichosa. Me gusta una deriva por los géneros y sus bordes, atiendo las recomendaciones de gente con gustos afines, me convocan los libros con pliegues de sentido y música. Que despiertan resonancias propias. Y que me conmueven.

 

– ¿Cuáles creen que deberían ser las perspectivas de la literatura (como oficio dentro de una industria y una sociedad) frente a una realidad que plantea crisis en el sector editorial, generaciones (viejas y nuevas) adictas a la tecnología y sobre-información de contenidos?

 

E. S. Leer en tiempos de crisis tiene un plus para los antropólogos desde que se trata «del paso del yo al nosotros, clave en la forja de una identidad colectiva»; sin embargo, la falta de libros por la crisis de las editoriales y la gravísima situación económica que solo permite atender lo indispensable para la supervivencia, vuelven utópica la afirmación o solo viable para una élite, e imprescindible la urgente y sostenida acción del Estado en el abastecimiento de material de calidad en escuelas y bibliotecas públicas. Con relación a las nuevas formas de leer y de escribir, siempre he creído en la supervivencia de todos los soportes, en los pro y los contra de cada uno de ellos. Claro está que mi generación, libresca por excelencia, y prácticamente analfabeta funcional, no puede menos que aferrarse a la vieja manera de consumir literatura por motivos que podemos considerar en oportunidad de charlar mano a mano.

 

A. de la O.  Creo que deberían existir resguardos y cuidados para todos aquellos que se dedican a la tarea de la literatura, políticas públicas  que protejan dicha actividad, las generaciones nuevas pueden estar absolutamente ligadas a la lectura, el mundo se lee desde que es mundo, la literatura es algo que va para todos los tiempos, una buena historia, una poesía, sucede en todos los momentos  y merece ser compartida. No creo que la tecnología sea una contra.

 

L. E. Creo que la literatura ha encontrado desde el fondo de los tiempos materia para crecer. Están los libros. Hay otros soportes. Por ahora ninguno sustituyó la tecnología sencilla y eficaz del libro. Pero no sé qué puede venir. Hay quienes leen en sobrevuelo, sobre la luz, siempre hubo. Y quienes bucean hacia lo oscuro, insondable y desconocido. Y lo soportan. Incluso a veces esos dos planos de la experiencia se conectan y hay lectores múltiples. Así somos.

 

Info de los invitados

 

 

Estela Smania nació en Paraná pero reside en Córdoba desde los 17 años. Se graduó en la UNC de Abogada y Notaria. Es profesora de Arte Escénico y ha realizado estudios de periodismo y de guión cinematográfico y televisivo. Su producción literaria, que abarca diversos géneros, ha sido distinguida con importantes premios. Entre ellos: 1° y 2° Premio Sebastian Tallon, Cba,  1°Premio Nacional Leopoldo Lugones, narrativa; Distinción de ALIJA en Lista de Honor a la mejor publicación; 2° Premio Novela Breve Certamen Luis de Tejeda Cba.; Finalista Casa de las Américas (Cuba) en Narrativa. Es autora, entre otros, de los siguientes títulos “Pido gancho I y II”; “Ay, Renata”; “La noche de los ruidos”; “Cola de León, Cola de Ratón” (Ramdon); “Cambalache”; “El niño que perdió su nombre”; “La Sacramento”; “Bajo siete llaves”; “La calle es mía”. Entre los títulos para adultos, se cuentan: “La última puerta”, “Triste Eros”, “La conjetura”. Y entre sus poemarios: “Otoño”; Piedra menuda; Epistolario; Intemperie y Elegía para E. Parte de sus poemas y de su narrativa ha sido traducida al italiano por la Universidades de Siena y Bolonia y al alemán.

 

 

Laura Escudero nació en la ciudad de Córdoba en 1967. Es Profesora y Licenciada en Psicología.  Se especializó en el campo de la Literatura destinada a los más chicos a partir de su inclusión en CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) en el año 2000, desde entonces, desarrolla diversas actividades de diseño y ejecución de proyectos de promoción de la lectura y capacitación. En el año 2008 hizo el Máster en Promoción de la Lectura de la Universidad de Castilla-La Mancha (CEPLI).  Resultó dos veces ganadora del Premio El Barco de Vapor (Ediciones SM, Argentina)  con “Encuentro con Flo” y “El rastro de la serpiente”. Tres de sus libros fueron distinguidos como “Destacados de Alija”, como “La noche de las cosas”, premiado hace semanas en la Feria del Libro de Buenos Aires. Algunos títulos son: “Heredé un fantasma”  (SM), “El Botín” (Norma), “Los parientes impostores” (Norma), “El camino de la luna” (Comunicarte) “Alina, maga del mandarino” (SM).  Fue Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2015 otorgado por la Fundación Para las Letras Mexicanas y F.C.E por  “Ema y el silencio”.

 

 

 

Alejandro de la O. Es Profesor en Técnicas Teatrales egresado de la Escuela Integral de Teatro Roberto Arlt. Actualmente forma parte del grupo Egos teatro para niños dedicado al trabajo del arte teatral para niños y niñas hace 19 años, contando con una cantidad de logros, premios, nominaciones y reconocimientos. Es docente de teatro en la escuela primaria Eva Duarte. Se ha formado y capacitado con grandes referentes de la escena local e internacional. Como actor tuvo participación en más de 19 obras y se presentó en numerosos festivales provinciales, nacionales e internacionales. Es co- organizador de las Feria del Libro Barrial” de la Red Cultural Zona Norte e integrante de la Revista especializada en literatura infantil juvenil Aquelarre, ganadora del premio nacional y latinoamericano Hormiguita viajera a revista digital y el premio Teatro del mundo. Integrante del grupo especializado en literatura infantil juvenil Postales de Pickwick Lij. Ganador del premio Nacional Madre teresa de Calcuta por aportes a la cultura en zonas desfavorables (2015) y docente destacado por sus aportes a la literatura y la lectura por la Organización de Estados Iberoamericanos para la educación, la ciencia y la cultura (OEI) en el CILE 2019

 

Cuándo y dónde

“Leer también es un arte” tendrá lugar el próximo sábado 18 de mayo a las 17 en la librería Rincón Cultural de Dinosaurio Mall de Alto Verde, con entrada libre y gratuita.

Babilonia Literaria

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