El encanto y la frescura de la autenticidad

“La magia de ser Sofía” de Elísabet Benavent es una entretenida historia romántica, en clave de chick lit, que rompe con ciertos estereotipos y reflexiona sobre el amor en un grupo de treintañeros. 
Es la primera parte de un relato que continúa y se completa con “La magia de ser nosotros”.

“La magia de ser Sofía” es un retrato simple, sincero y actual que tiene como protagonista a una treintañera que no cumple con los estereotipos de exitosa femme fatale. Sus medidas rompen con los cánones: es voluptuosa y se atreve a reírse un poco de sí misma sin por eso perder la sensualidad. Es una joven que ha estudiado una carrera y sin embargo encuentra su mayor felicidad en ser  camarera de una cafetería mágica y llena de historias llamada Alejandría.

Sus amigos también tienen sus particularidades: Oliver es el tipo sexy que sale con chicas jovencitas que no le duran más que una noche;  Mamen es la segunda esposa de su padre y madre de sus medio hermanas; y Abel es un muchacho gay que anda en la búsqueda de algún amor (aunque mientras tanto se divierte). La galería se completa con Julio, Estela, Lolo… Todos tienen su encanto. 

Con Mamen y Oliver tienen un rito: la cita de los viernes a la que la llaman “cuéntametusmierdas”. Bajo esa consigna, poco a poco emergen anécdotas propias de loosers, y casi siempre Sofía suele llevar la delantera.

Sofìa es auténtica, fresca, divertida… Eso es lo que sin dudas la vuelve mágica. 

Pero su vida toma un rumbo inesperado cuando llega al Alejandría un nuevo cliente: Héctor. Él es casi lo opuesto a ella: callado, atractivo, un poco inseguro tal vez… Es alguien a quien le está costando encontrar su lugar en el mundo.

Héctor mantiene una relación de muchísimos años con Lucía, casi no se ha permitido enamorarse de otra mujer. Lucía es resuelta, hace y deshace, lleva las riendas de ese noviazgo. Héctor acepta las reglas sin resistencia. Por razones laborales Lucía se queda en Ginebra y Héctor se instala en Madrid. 

Esa distancia sembrará las dudas, y la presencia luminosa de Sofía hará todo lo demás. Héctor sentirá que su vida se pone en tensión, y se enfrentará a la encrucijada: mantener una vida segura y cómoda con Lucía o dejarse llevar por esa mágica felicidad que solo halla junto a Sofía.

Elísabet Benavent -creadora también de la saga Valeria- sabe cómo narrar las vicisitudes de hombres y mujeres de estos tiempos. Aquí no hay grandes dramas, solo los entreverados recovecos del corazón en el que conviven el amor, el deseo, los sueños, los fracasos, las fantasías, los miedos y las culpas.

Un texto ágil, simple y realista que, aunque carece de sorpresas, logra mantener la atención del lector o lectora. 

Es una historia como tantas, de personas comunes y corrientes que pueden encontrarse a la vuelta de esquina. Pero es allí tal vez donde reside su magia.

Un plus: la historia entre Clara y Oliver. Ella una mujer de cuarenta y tantos, profesional, con un gran pasar económico. Madre divorciada, independiente…. Él aún no llega a los 30, trabaja en una tienda importante, es un conquistador de jovencitas, le huye a los compromisos, y sin embargo termina atrapado en un sentimiento confuso por esa mujer que le lleva más de 10 años.

Quienes disfrutan del chick lit, encontrarán en estas páginas un gran entretenimiento literario con el sello de Benavent.

Cabe destacar que esta es la primera entrega de una biología que continúa con “La magia de ser nosotros”.  

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