Rosa Ventrella: «Mirar nuestro pasado nos permite entender mejor quiénes somos»

Con su pluma delicada y al mismo tiempo aguda, certera, lúcida, Rosa Ventrella hace casi una década que desde Italia marca el tiempo de una literatura contemporánea que articula actualidad con el pasado reciente de su país, y que invita a reflexionar sobre la figura femenina en el Siglo XX. Hoy en Babilonia, compartimos una entrevista con ella, hablando sobre sus dos recientes libros “Susurros de belleza” y “Bendito sea el padre”.

En las últimas dos novelas de la italiana Rosa Ventrella (Historiadora y Lic. En Letras nacida en Bari) las protagonistas, las que hablan y se hacen escuchar, son mujeres que a partir de hechos puntuales comienzan a observar –ya sin culpa ni permiso- ese mundo que las rodea y que pide a gritos un cambio. Mujeres comunes, de barrio, laburantes, hijas, madres, hermanas que se han criado y construido dentro de una sociedad que les exigía siempre los mismos mandatos pero que tiempo después, solo cuando están dispuestas a mirarse al espejo y cantarse las verdades, son capaces de romper.

Las historias que cuenta Rosa Ventrella (Historia de una familia decente -2018-) son sencillas, pero no por eso superficiales, son historias mínimas, que siempre se suceden puertas adentro, porque puertas adentro fue donde se aprehendió la obediencia y al mismo tiempo se mamó la rebeldía.

Desde el año 2020, se pueden leer en español sus novelas Susurros de belleza (traducida a 12 idiomas) y “Bendito sea el padre” (ambas editadas por Edhasa), dos tramas bellísimas y dolientes, que recorren un mismo camino: el relato femenino de mujeres que evocan su niñez o adolescencia, buscando puntos donde hacer pie y entender el presente que viven.

Desde Italia, vía mail, Rosa Ventrella dialogó con Babilonia sobre esta particular mirada que ofrece como autora a la hora de construir personajes femeninos, de su propia historia personal hilvanada en la ficción y también del movimiento #metoo, que permite ubicar sus producciones dentro de una coyuntura global de lucha.  

La autora es considerada best seller en su país y región.

–  Tus novelas comienzan a partir de un viaje no programado, que funciona –a la vez- como viaje al pasado para hacer una mirada en retrospectiva. Hay un “volver a ser” en ese espacios que ya no habitamos y que de repente volvemos a habitar. Ese tono nostálgico y al mismo tiempo consciente del aquí y ahora ¿es natural en vos o fue una búsqueda para tu escritura?

-Es un espacio bastante natural en mi escritura. Hay siempre una necesidad de retornar a los lugares del alma y por ende, a los lugares de la infancia que pertenecen a un pasado muchas veces imborrable para bien o para mal. Creo que estos viajes a atrás, no solo físicos sino que también mentales, son fundamentales en algunos momentos de la vida en el que es necesario hacer un balance del presente y de los adultos que somos.

–  Tus protagonistas necesitan revisar eso del pasado que les permitió construir el presente que viven, pero con algo de autocompasión. ¿Por qué o para qué crees que necesitan hacerlo?

– Mirar a nuestro pasado nos permite entender mejor quienes somos, o sea en qué nos hemos convertido y -sobretodo- qué camino queremos emprender. Con frecuencia en mis novelas es protagonista la infancia y la adolescencia, pero el objetivo final de la narración es, en todo caso, mirar el mundo adulto de los protagonistas, su evolución como personaje, partiendo de las raíces que son, en todo caso, un fuerte vínculo.

Tanto “Susurro de belleza” como “Bendito sea el padre” ambas comienzan en la actualidad para luego disparar la trama (siempre desde el recuerdo) de épocas pasadas. En la primera, Teresa rememora su infancia cuando quedó sola junto a su madre y su hermana en tiempos de la Segunda Guerra y en la segunda, Rosa vuelve a su ciudad natal 20 años después para enfrentar la figura paterna y el odio que siempre ejerció contra ella. En ambas, las historias privadas de las familias se entrelazan con la pública, con ese contexto político/social/ cultural y por lo tanto generan coordenadas donde el relato hace constantemente equilibrio.

– El ámbito doméstico es desde donde se paran las protagonistas para narrar lo que les pasa, aunque eso dispara también la construcción de un afuera, de una sociedad, de una época. Lo privado y público se articulan de principio a fin en el relato. ¿Lo ves así o para vos era más importante uno de estos dos planos?

– Exactamente. Las esferas privada y social se cruzan continuamente. La experiencia familiar se convierte en un microcosmos que, sin embargo, refleja la dinámica y evolución de la sociedad y del mundo exterior también. Creo que esta es también una característica de mi escritura, trabajando en los dos niveles de historia privada y social.

– Esa mirada detallada/aguda de escenas familiares que hacen Teresa o Rosa funciona también como interpelación hacia nosotros –los lectores- para observar conductas o dinámicas culturales ligadas al patriarcado que continúan hasta hoy entre padres e hijos. ¿Considerás que ahí hay un aporte al feminismo?

-Ciertamente existe la condena a cierto tipo de patriarcado que desde hace mucho tiempo ha estado presente en algunos contextos histórico-sociales y que lamentablemente aún está presente en muchas partes del mundo.

Está la representación de una realidad del sur de Italia que conocí durante mi infancia y adolescencia y que ayudó a transmitirme ciertos valores, por un lado, pero por otro a entender exactamente en qué no quería convertirme.

 

– Tus protagonistas mujeres nos cuentan sus vidas para decirnos que el machismo se reproduce natural e inicialmente en el núcleo familiar y también para demostrar que el feminismo es una lucha que se da a veces de manera colectiva, y otras de manera silenciosa puertas adentro y como se puede. ¿Poner sobre la mesa este debate fue un deseo inicial al escribir esta novela?

-Sí, claro, estuvo la voluntad de abordar un tema muy candente y delicado que es el de la violencia intrafamiliar, de estudiar este fenómeno, porque se habla mucho en los medios pero luego se hace poco para marginarlo o para conocerlo más de cerca tal vez, porque es realmente incómodo de tratar. El mensaje que quiero imprimir en mis historias, sin embargo, es un mensaje de esperanza, de cambio, ciertamente no de resignación a la violencia.

– En todo el mundo movimientos como el #metoo o #niunamenos avanzan abriendo camino en la lucha constante por la igualdad de géneros, la violencia machista, etc. ¿Cuál es tu lectura sobre esto en Italia? ¿Cuánto se ha avanzado? ¿Cuánto falta aún?

– Se ha avanzado mucho y se están haciendo esfuerzos para aumentar la conciencia, especialmente entre los jóvenes. Sin embargo, creo que en este proceso no ayuda cierto modelo femenino que está arraigando entre los jóvenes, es decir, una visión de mujer “objeto” que sólo puede servir para su cuerpo. Creo que aún se puede hacer mucho en este sentido y somos nosotros los adultos y los padres quienes tenemos este deber.

Nacida en Bari, donde transcurren varias de sus novelas, Ventrella juega todo el tiempo con datos personales y otros familiares para articularlos con la ficción que ella misma construye. ¿Literatura del yo? ¿Biografías noveladas?

–  Al leer tus novelas uno imagina que puede haber algo/mucho de material biográfico al escribirlas, de mujeres de tu familia reinterpretadas en tu escritura. ¿Es así? ¿Cuánto hay de tu historia personal en tus novelas?

– En muchas de mis novelas la historia familiar está presente a través de muchas sugerencias y recuerdos de mi infancia, historias que he escuchado, experiencias que he respirado. Por eso la protagonista, Rosa, lleva mi nombre. Ella y yo hemos «respirado» una infancia y una adolescencia muy parecidas, nos parecemos en muchas cosas, creo que con el tiempo de escribir, Rosa me ha dado mucho y yo una parte de mí a ella.

– ¿Cuál fue el mayor aprendizaje que te dejaron Rosa y Teresa?

-Quiero mucho a Rosa y a Teresa y soy muy apegada a estos dos personajes. Ciertamente me han enseñado que el amor no tiene tiempo, no se acaba, el amor como valor universal, pero también me enseñaron el poder de la indulgencia, una palabra “grandísima” que sin duda puede hacernos mejores personas.

– ¿Cuándo habrá otra novela?¿sobre qué tratará? 

-Mi próxima novela sale a finales de octubre, de nuevo con Mondadori. Es una historia muy diferente, una historia que me encanta. Los protagonistas son niños cuyas historias están ambientadas durante la Segunda Guerra Mundial. Inspirado en una historia real. Espero que también pueda llegar a todos mis lectores argentinos!!!

Florencia Vercellone

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