Cristina Banegas vuelve a Córdoba con “Molly Bloom” monólogo que pone en escena el último capítulo del Ulises de Jame Joyce, donde su mujer enuncia, a partir del recurso del flujo de conciencia, sus más profundas emociones. En esta nota, la reconocida actriz cuenta sobre esta fantástica obra que se podrá ver el próximo sábado 15 de agosto en el Teatro Comedia.
Mientras habla y cuenta de Molly, Cristina ríe, recuerda con alegría, se entusiasma.
No es que ese personaje -al que interpreta desde hace ya más de 10 años- le cause algo de gracia, sino todo lo contrario, le tiene un gran respeto, sin embargo, es tanto el placer que -dice- la convoca cada vez que sube al escenario para desplegar la obra, que al rememorar fragmentos o describir algunos de sus pasajes o explicar qué es aquello que la hace tan peculiar, lo expresa con un gran gozo.
“Es un texto tan conmovedor, tan entrañable, tan disparado a una libertad de pensamiento… Hay que cabalgarla a Molly Bloom, tanto el actuación como fuera de ella”, dice Banegas, siempre con la suavidad que tiene su voz, trayendo a colación este monólogo que sigue domando año tras año, que vuelve a presentar en Córdoba el próximo 15 de agosto y que pone en primer plano la reflexión constante, infinita (por momentos ilógica o desmedida o recurrente) de una mujer, Molly Bloom, esposa de Leopoldo Bloom, el Ulises de Jame Joyce.
¿Por qué tomar de la literatura ese personaje? ¿Por qué elegir ese último capítulo de una de las obras emblemas de la literatura universal del S.XX? ¿Cómo llevarlo a escena, pasarlo de la lectura a la interpretación frente al público?
Banegas, actriz de una formación exquisita (es docente desde hace 40 años e intérprete de decenas de obras tanto en teatro como cine y TV) recuerda también con alegría, los andamiajes teóricos en los cuales decidieron (tanto ella como la directora) sostenerse para desplegar esta obra, atravesando no solo el texto, sino también las intenciones de su autor, hasta encontrar la clave necesaria para hacerla brillar en escena.
“A mí me gusta estar desde la fundación de los trabajos que hago”, cuenta Banegas en comunicación con Babilonia días previos a la función en el Comedia, “entonces lo que hice fue tomar un seminario de un año con Carlos Gamerro y leer el Ulises acompañado de un experto en Joyce. Yo lo hice en castellano y Laura Fritz, la traductora (una genia con la que hicimos la traducción del capítulo), lo hizo en inglés. Después hicimos la adaptación”.
Un trabajo minucioso, artesanal, delicado que habla no solo del profesionalismo de Banegas, sino también del respeto que se tiene con esa historia contada: “No hay ninguna palabra que no sea de Joyce en lo que hago”.
Molly Bloom es el último capítulo del “Ulises”, novela emblema de la literatura europea, que toma la figura de Odiseo y lo lleva a principios del S.XX para narrar todo un día en la vida de Leopold Bloon recorriendo las calles de Dublin. Un libro extenso, complejo, denso en sus simbolismos y referencias tanto históricas como políticas, pero que mantiene la figura de un hombre que regresa a su casa donde su mujer lo espera. Molly está en casa, pero a diferencia del Ulises de Homero y su Penélope, ella podrá contarnos su mirada, su versión, sus emociones. Y Molly Bloom tiene mucho para decir esa noche de insomnio, en medio de la oscuridad, cuando la ciudad calla.
En diálogo con Babilonia, Banegas contó -con la excusa de una nueva visita a Córdoba-, un poco más de la obra.
–Joyce le da la palabra a una mujer -Molly- hace más de 100 años y a medida que ella habla sus pensamientos se ponen en contraposición de otra mujer -Penélope- de la antigua Grecia, quien ha quedado como aquella que siempre esperó. Mujeres que habitan la historia, pero también el mundo de hoy ¿Cuáles son los temas que funcionan como clavijas y hacen que este monólogo se mantenga tenso y permita interpelar(nos) cuando la escuchamos a pesar del tiempo que ha pasado entre ellas y nosotras?
-Es un texto extraordinario, que en 1920 -o por ahí-, era absolutamente revolucionario y creo que ahora también porque los profundos temas que atraviesa este monólogo interior tiene que ver con el deseo, la afirmación del deseo de la mujer, temas que en ese momento eran revolucionarios y ahora también, ¿no? Creo que eso es lo que mantiene la tensión de esta noche de Molly. Y creo que el tiempo que ha pasado no deja de hacer que este texto sea extraordinario, revolucionario y entrañable.
La característica principal del monólogo de Molly es el flujo de conciencia, un modo de escritura que plasma (o intenta plasmar) ese pensamiento constante que desarrollamos las personas -a veces sin sentido o sin estructuras lógicas- cuando reflexionamos en el día a día. No pensamos como hablamos, simplemente vamos hilvanando ideas a partir de nuestra emocionalidad y por eso cada texto literario que refleja el flujo de conciencia es siempre una aventura porque es una invitación a entrar directamente al pensamiento de alguien, con sus idas y vueltas, sus ritmos, sinsentidos, silencios. De eso se trata. Por eso dice Banegas que entender el texto de Molly Bloom en clave musical fue el eje de esta obra.
– ¿Cómo fue el trabajo interpretativo para lograr llevar a escena eso tan propio y único de la literatura? ¿Cuáles fueron tus mayores desafíos?
– El hecho de que sea el capítulo final, que sea un texto sin signos de puntuación (la esposa de Joyce -Nora Bernacle escribía ella sin signos de puntuación no es un detalle menor)- es un gran desafío para una actriz como yo. Creo que el tema es cómo traducir, enunciar esa cabeza, esas fantasías, recuerdos, reflexiones, acusaciones a personajes con los que ella dialoga en su noche de insomnio. Es un gran desafío trabajar con un texto así, absolutamente musical, y por eso me dirigió una música fantástica como Carmen Baliero (compositora argentina). Esto nos hace reflexionar sobre la música de la cabeza de Molly, nos hace sentir cómo esas asociaciones implican para la actuación, una actuación en velocidad para poder traducir esta rapidez de la mente para asociar como ella va asociando en esta noche infinita.
Y es extraordinario poder galopar en la cabeza de Molly.
Molly se habla a sí misma en una noche de insomnio: despliega sus deseos, fantasías, temores más tremendos y se siente libre. Joyce publicó este libro en la primera mitad del S.XX y muchas cosas han cambiado, entre ellas, la posibilidad de que las mujeres puedan enunciar sus deseos sin temor. ¿O no?
– ¿Crees que hoy por hoy en esta sociedad plagada de cancelación podemos sentirnos libres solamente en la oscuridad, cuando nadie nos escucha? ¿Qué hemos perdido y qué hemos ganado con el paso del tiempo?
-Primero habría que decir aquí que la primera edición del Ulises en EEUU fue prohibida y los libros quemados… Se ve que no cambiaron tanto las costumbres allí desde ese momento hasta ahora, en cuanto a la censura y la represión.
Me parece que justamente por lo revolucionario que es Joyce y su Molly siempre en tiempo presente y seguramente futuro también, que nunca terminaremos las mujeres de afirmar nuestro deseo, de encontrarlo y defenderlo. Y creo que eso es lo que sea tan vigente, conmovedor, tan entrañable y disparado a una libertad de pensamiento que… hay que cabalgarla a Molly Bloom(risas). Tanto en la actuación como fuera de esta Molly Bloom es un ejemplo para que las mujeres recordemos que tenemos que ser libres, sí o sí.
-¿Qué es lo que más disfrutas de hacer la obra?
-Hacer Molly Bloom es una fiesta. Tengo mucho placer y goce en este galope tendido que implica navegar por la cabeza de Molly y conectar esa música de la cabeza de ella con quienes están ahí, en la oscuridad, escuchando y mirando: el público al que dirigimos nuestra actuación y tratamos de perforarle las defensas y entrarles al alma de una vez por todas.
-¿Crees que la obra puede ser una invitación a descubrir Jame Joyce u otros autores que trabajan el flujo de conciencia? ¿Qué podrías recomendar como lectora?
-Sí, creo que Molly Bloom es una buena invitación a leer el Ulises, que es una novela revolucionaria, y Molly Bloom, es un personaje revolucionario. Creo que se puede empezar por el capítulo final y luego atravesar ese día de Leopold Bloom en donde sucede todo el Ulises hasta llegar a la noche y a esta mujer en su noche de insomnio, imaginando y enalteciendo el deseo.
Creo que es imprescindible conocer la cabeza y la música en la cabeza de esta mujer.
«Molly Bloom» se presentará en una única función el sábado 15 de agosto a las 21:00 en el Teatro Comedia (Rivadavia 254, Córdoba).
Las entradas anticipadas se consiguen desde $40.000 + service charge en https://www.ticketek.com.ar/.