
Título: «El último de la estirpe». Autora: Fleur Jaeggy. Editorial: Tusquets.
Veinte intensos relatos donde la emotividad latente pugna por resquebrajar la atmósfera gélida y silenciosa, onírica y, también, brutalmente realista que los envuelve. Mientras que algunos cuentos son bellísimos homenajes a Oliver Sacks, Joseph Brodsky e Ingeborg Bachmann, otros establecen un diálogo susurrado con animales (un gato ante su presa, un pez del acuario de un restaurante) o con objetos: esculturas, retratos que cobran una vida apócrifa, una raíz de mandrágora maldita… Sin embargo, el grueso de la obra lo componen historias que dibujan el devenir de personajes perversos o trágicos, amenazadores o desvalidos: el último vástago de una estirpe ahora en decadencia, una joven obsesionada por una amiga trastornada o una joven ciega que se convierte en guía de una visita a Auschwitz.

Título: El arponero del aire. Autor: Maximiliano Costagliola. Editorial: Seix Barral.
Un viaje siempre modifica el punto de vista del viajero pero, a veces, puede cambiar por completo una vida (o muchas). Eso es lo que le ocurre al protagonista de esta novela. Desde su nacimiento en 1975 quedará estrechamente ligado a los vuelos en avión, pero también a la soledad, el abandono y la ausencia. Más tarde, a partir de un viaje de Buenos Aires a Madrid en 1999, su destino se modificará abruptamente. Con una escritura aguda y de una exquisita prosa, Maximiliano Costagliola presenta una novela imprescindible, ganadora del Premio Fondo Nacional de las Artes y finalista del Premio Emecé.