Se trata de una propuesta que tendrá dos jornadas -el viernes 13 y sábado 14- abriendo el ciclo “Mujeres que narran, mujeres narradas”, previo a las charlas. Invitamos a leer a las cordobesas Filomena Trivellone, Sol Aliverti, Laura Castellano, Beatriz Grinberg y Guillermina Delupi, quienes compartirán fragmento de novelas, cuentos y poesía. Acompañan en las lecturas Flor Vercellone y Fer Pérez de Babilonia Literaria.
Acompañando el ciclo “Mujeres que narran, mujeres narradas”, organizado por Babilonia Literaria, tendrá lugar la intervención “Mujeres que leen”, una propuesta que se realizará a las 18 ambos días de la programación, el viernes 13 y sábado 14 de noviembre en la Carpa Azul.
Antes de las charlas, autoras cordobesas compartirán fragmentos de sus libros publicados recientemente.
Poesía, cuento y novela estarán presente prendiendo las luces de una jornada donde la literatura será la gran protagonista.
Para la ocasión, el viernes 13 la apertura estará a cargo de las escritoras Fernanda Pérez y Florencia Vercellone (responsables de Babilonia Literaria) a lo que se sumará como invitada a Filomena Trivellone.
Mientras que el sábado 14 leerán Sol Aliverti, Guillermina Delupi, Laura Castellanos y Beatriz Grinberg.
Anticipando sus lecturas, las autoras cuentan brevemente de qué tratan los fragmentos elegidos.
Fernanda Pérez: Junto a Flor Vercellone decidimos inaugurar el ciclo de Babilonia desde nuestro lugar de escritoras. En mi caso rescataré fragmentos de dos novelas que Penguin Random House acaba de reimprimir. Por un lado «Los paraísos perdidos» -que estaba hace algunos años en falta- y por el otro «La piel no olvida». Como la jornada del viernes 13 está enfocada en la novela histórica, creo que los dos títulos tienen mucho para decir sobre el rol de la mujer tanto en el siglo XIX como a inicios del XX. En el caso de «Los paraísos perdidos» me interesa rescatar la fuerza y el valor de lo doméstico, de esa mujer que -como es el caso del personaje de Piedad- materna a propios y ajenos con el fin de hacer de su casa un verdadero refugio y hogar para todos, aun cuando sus tierras están atravesadas por las guerras y todo tipo de enfrentamientos. En «La piel no olvida», en cambio, la voz de Magdalena se instala en el lugar opuesto. Fiel a su deseo y a sus sentimientos, ella se negará a concebir, maternar o ahijar junto a ese marido violento y abusivo que tuvo aceptar para sobrevivir. En ambos casos hay un motor vital: el amor».

Florencia Vercellone: En mi caso, compartiré dos fragmentos breves, uno de mi novela «Antes de encontrarte», continuación de «Todo por volver a verte», acompañando la jornada histórica del viernes. Ambos libros tienen un anclaje que va desde los años previos a la Dictadura (1973-1975) y también los posteriores, en el regreso de la Democracia, acompañando la vida de Ana y Juan, militantes de un partido político de izquierda.
Y adelantando la charla debate del sábado sobre novela contemporánea, leeré un fragmento de una novela inédita que transcurre en una pequeño pueblo de Italia y que tiene como protagonista a Adriana, una argentina que viaja para hacer su ciudadanía queriendo cumplir con un mandato paterno y -sin buscarlo-, ese viaje se convierte en un descubrimiento de ella misma.
Filomena Trivellone: La novela que elegí para esta oportunidad es «Los que pudieron», basada en la historia real de mis padres italianos.
La misma está narrada en dos etapas: la primera transcurre en Italia desde el año 1919-1922 (nacimientos de los protagonistas principales, Pascual y de Pierina) hasta el fin de la Segunda guerra Mundial, 1946. Y la segunda desde 1947 al 2005 en Argentina-Córdoba.
Es una narrativa no solo histórica sino también epistolar, con poemas y música, que describen los momentos humanos ante una adversidad. Mi idea fue acompañar los sentimientos de los personajes: ¿Qué les pasa en situaciones extremas como la destrucción, muerte, enfrentamientos que se producen cuando se rompe la paz social y mundial?
Guillermina Delupi (periodista, escritora): En la intervención Mujeres que leen, voy a leer dos textos del poemario: «Hiciste que la poesía perdiera los estribos»: ‘Las mujeres de mi familia’ y ‘Esa mujer que ves’, que no son necesariamente poemas pero que abren y cierran el conjunto de poemas, como una suerte de complemento.
Son escritos en los que intento desarmar esa idea de que somos una sola identidad lineal, inquebrantable o perfecta. Hablo de nuestra cotidianidad, de la armadura que construimos para salir al mundo, pero también de la fragilidad hermosa que nos atraviesa cuando el amor nos eleva o el dolor nos quiebra.
Siento que compartir estos textos es, en el fondo, abrir las puertas de mi propia casa interior para invitarles a reconocerse en este mapa de contradicciones, pasiones y resiliencia que creo que nos une.
Además, aunque el primero hable de las mujeres de «mi familia», siento que en un punto esa genealogía nos trasciende y el linaje familiar se vuelve universal; porque el texto habla de toda mujer que ama sin red, que se entrega entera y que naufraga con dignidad cuando las historias se rompen (porque muchas veces se rompen aunque no queramos).
El segundo texto, por otro lado, pone sobre la mesa la trastienda de esa fachada con la que salimos a sostener el mundo cada mañana, recordándonos que la vulnerabilidad no es una debilidad, sino el punto exacto donde empieza la verdadera comunión entre nosotras.
Leerlos juntos es una invitación a celebrar nuestra complejidad, pero también a desarmar el mito de la fortaleza inquebrantable y a tendernos la mano para (re)armarnos juntas, cada vez que el mundo nos sacude.
Beatriz Grinberg: «Voy a estar leyendo un framento de mi último libro «Tierra adentro», publicado en 2025.
Si toda novela es un viaje en el tiempo, “Tierra adentro” narra uno que va de la soledad individual al mundo colectivo. En esa interacción se produce una profunda transformación interna: nada está tan dormido que no se pueda despertar».
Laura Castellano leerá un cuento de su autoría, y aquí justamente nos introduce en por qué elegir este género, tan novedoso para ella en el oficio de la escritura.
«¿Pasar de la novela al cuento? Cuando comencé a escribir como una tarea más comprometida en mi vida, no imaginé que, tras la poesía, terminaría escribiendo novelas y cuentos. Lo cierto es que quienes nos dedicamos a esto —ya sea como profesión o como complemento de otras actividades (en mi caso, la de analista de sistemas)— escribimos siempre.
Si me preguntan por qué y cuándo escribo cuentos, poemas o novelas, no lo sé con certeza. Solo sé que depende de la historia que me invada: los poemas buscan nacer desde lo emocional (el amor, el dolor, la pasión, la muerte…), mientras que los cuentos emergen cuando un fragmento más breve de historia pide abrirse paso. Así nació «Gas»: había, a partir de un instante inesperado entre dos personas que visitan el cementerio de La Recoleta».
Sol Aliverti (periodista, gestora cultural, escritora): «Voy a leer un fragmento de mi novela «Una fe simple», editada por La Papa en 2026. Es una novela narrada en primera persona que recorre las impresiones de una mujer en busca de respuestas sobre la muerte mientras acompaña, como voluntaria, a los pacientes de un hospice de cuidados paliativos.