La escritora y periodista Mariana Guarinoni, autora de las novelas “Puerto prohibido” (2013) y “Tierra de fugitivos” (2014), saca en julio una nueva historia titulada “La Adelantada de los Mares del Sur”.
«A fines del siglo XVI cuatro naves parten de Lima con rumbo al Pacífico Sur en la búsqueda de las islas Salomón y nuevas riquezas para el rey de España. Lidera la expedición el Adelantado Álvaro de Mendaña, acompañado por su joven esposa, doña Ysabel de Barreto. Durante meses deben enfrentar hambre, enfermedades, ataques indígenas y otros duros contratiempos. El destino pone la expedición en manos de Ysabel, quien se convierte en la única Adelantada, además de Almiranta, de la historia española. Un poder insólito para una mujer, al que algunos hombres se resistirán.
Tras una intensa tormenta la flota se ve obligada a buscar refugio en Manila, centro del imperio español en las Indias Orientales. Allí Ysabel descubrirá a Nando de Castro, un hombre que clavará en su corazón una espina más poderosa que la profunda ambición que la motivara hasta entonces: el amor», anuncia la sinopsis de este atrapante relato que a mediados de esta semana llegará a las librerías de todo el país.

Fagmento de “La Adelantada de los Mares del Sur”
“Beltrán llevó una mano de ella a la boca en un anticipo de la intimidad que vendría después, pero Ysabel se escapó de entre sus dedos.
—No, Beltrán, evitemos generar rumores. No quiero enfadar a tu hermana. Además de deberle obediencia, admiro a la virreina.
—¿La admiras? —preguntó con genuina sorpresa—. ¿Por qué? Teresa no es especial, sólo se casó con un hombre poderoso. Ella debería admirarte a ti, por tu belleza, mi cautivante Ysabel.
—No, mi belleza se acabará algún día, como desaparecieron la de mi madre y la de mi abuela. Una mujer debe ser algo más que bella para perdurar en el tiempo. Tu hermana pasará a la historia como la primera virreina de estas tierras, y ¡hasta tiene un pueblo con su propio nombre, no con el de su marido! Castrovirreina existe, es una realidad, yo misma la acompañé y la vi caminar sobre los lingotes de plata que cubrían las calles en su homenaje. La admiro por haber conseguido tal honor. ¡Y yo quiero lo mismo, Beltrán!
(…)
—¿Quieres un pueblo llamado Barretovirreina? —le soltó con una mueca burlona.
—¿Por qué no? ¿Crees que no lo merezco? —exclamó golpeándolo con suavidad en el antebrazo con el abanico cerrado, en fingido enojo.
—Por el contrario, mereces mucho más que eso. No deberías conformarte con un poblado, eres digna de un continente —dijo volviendo a fijar la mirada en el generoso escote y relamiéndose los labios con intención.
—Te estás mofando de mí. Pero ya lo verás: tendré mi propia ciudad, o una isla quizás. ¿Quién sabe? He escuchado que todavía hay mucho territorio por descubrir más allá del océano.
—No seas ilusa, Ysabel: las mujeres no participan en expediciones de conquista. Sólo los hombres parten en barcos hacia aguas desconocidas.
—Que ninguna lo haya hecho hasta ahora no quiere decir que sea imposible. Si yo fuera la primera conquistadora, las tierras que descubriese podrían llevar mi nombre.
—Ignoraba el tamaño de tu ambición, mi querida.
—Hay mucho de mí que no sabes, Beltrán. Sólo te he permitido descubrir algunos secretos de mi cuerpo; no eres dueño de lo que esconden mi alma y mi mente.
Ysabel sonrió en silencio. Beltrán resultaba encantador, pero era demasiado limitado. Le faltaba fuerza a su espíritu, carecía de empuje. Se conformaba con ser una figura decorativa en la corte de su cuñado. Ella, en cambio, desbordaba de anhelos. La codicia de su padre la había llevado a recorrer medio mundo hacia esas tierras salvajes. El afán de grandeza que brotaba de su propia alma podía impulsarla más lejos aún. Una idea empezaba a tomar formarse dentro de Ysabel de Barreto: quería ser la primera mujer en transitar hacia lo desconocido. Y ese anciano caballero que le señalara la virreina podría representar la llave para abrir la puerta de ese nuevo mundo”.
