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Ventas on line en librerías, la clave para salvar un año que parecía perdido

Convocados por Babilonia, tres libreros locales hacen una mirada retrospectiva sobre la actividad del sector durante la pandemia y aseguran que a pesar de la fuerte caída en las compras (alrededor del 25%), las ventas digitales marcaron una diferencia. También subrayan que el 2020 les mostró la necesidad de modificar dinámicas con sus clientes y sumar nuevas tecnologías a sus espacios.

No hace falta hablar con muchos trabajadores de la industria del libro para llegar a una conclusión: el 2020 fue uno de los peores años en la producción, circulación y venta de libros en el país (y en el mundo)  debido a la pandemia, complicando así el trabajo de miles de personas que viven de, para y por la literatura.

De hecho, hace tan sólo unas semanas, a partir de la campaña “Sin ATP no hay libro ni librerías” (haciendo referencia a la necesaria ayuda del Programa de Asistencia al Trabajo y a la Producción), desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) señalaron que a partir del inicio de la pandemia “hubo un descenso de la facturación cercano al 90 % durante los meses de marzo, abril y mayo”, generando así una caída de la producción gráfica de más del “70 % en los últimos cuatro años” con una baja de 50% acumulado de ventas en el mercado interno.

Y éstos no son los números finales, ya que resta analizar el segundo cuatrimestre.  

La Librería

Es que, se lo mire por donde se lo mire, la industria editorial, que ya venía con una crisis en sus espaldas desde el 2015 debido al alza en los precios de los insumos y los traslados, la baja en el consumo más la disminución en el poder adquisitivo de las personas terminó de caerse durante esta temporada pandémica 2020, atravesándole una espada al no poder producir o vender mercadería.

Sin embargo, la postal que nos devuelven librerías de la ciudad, si bien refleja una caída en las ventas y una fuerte disminución en el consumo, es la de un sector que -a pesar de las limitaciones- pudo hacer equilibrio. Quizás porque en Córdoba la cuarentena fue estricta solo durante un mes, para dar lugar después a las ventas a puertas cerradas, o porque se activaron rápidamente las dinámicas de compras on line y delivery diario, lo cierto es que los libreros –en general- expresan estar satisfechos por la rápida respuesta que se pudo dar en medio de tanta incertidumbre.

“Este año yo lo calificaría como bueno, si nos tenemos que comparar con otros rubros porque tuvimos la suerte de estar parados solo un mes y cuando arrancamos lo hicimos lo mejor que pudimos y no nos podemos quejar”,

señala Leo, desde Rubén Libros, uno de los espacios referentes en el centro de La Docta. En tanto, Pablo Kaplun desde El Emporio, si bien le puso el título de “regular” al 2020, también rescató la posibilidad de parar la pelota y modernizarse: “no todo fue malo: nos hizo reinventarnos realmente, nos motivó a aplicar tecnologías, a trabajar más para mejorar todo”.

De todas maneras, varios interrogantes salen en el camino a la hora de hacer balances y plantear una mirada retrospectiva para el 2020. Por ejemplo: ¿Qué fue fundamental para recuperar la venta cuando se pasó del ASPO (Aislamiento social, preventivo y obligatorio) al DISPO (Distanciamiento social, preventivo y obligatorio)? ¿Cómo (y cuánto) ayudó la venta que comenzó a hacerse vía on line mientras la cuarentena continuaba? ¿Las dinámicas de ventas on line, llegaron para quedarse? ¿Hubo alguna modificación en cuanto a los consumos literarios ligados a la temática de pandemia? ¿Qué fue, al fin y al cabo, lo que más se leyó este año?

Por eso convocamos a tres libreros de la ciudad, Leo (Rubén Libros), Juan del Campillo (La Librería) y Pablo Kaplun (El Emporio), quienes amablemente nos compartieron sus pareceres.

–  ¿Cómo calificaría el año en cuanto a ventas? ¿Por qué?

Leo (Rubén Libros): Este año yo lo calificaría como bueno, si nos tenemos que comparar con otros rubros porque tuvimos la suerte de estar parados solo un mes y cuando arrancamos lo hicimos lo mejor que pudimos y no nos podemos quejar.

Juan Del C. (La Librería) -Es nuestro primer año, por lo que no tengo otros para comparar. Lo califico como bueno; al principio costó un poquito, pero poco a poco nos fuimos dando a conocer y ahora estamos mejor.

Pablo Kaplun (El Emporio) – Regular. En realidad la pandemia fue el eje de todo lo que pasó este año. Digo regular porque no todo fue malo: nos hizo reinventarnos realmente, nos motivó a aplicar tecnologías, a trabajar más para mejorar todo. Y también digo regular, porque no fue bueno en cuanto a que al mantener cerrado nuestros locales, especialmente en el shopping bajaron las ventas del año.

–          Desde todo el sector de la industria editorial plantean una caída de hasta el 50% en las ventas y un 70% en la producción, calificando la situación como peor que en el 2001. ¿Coincide con este análisis? En porcentaje, ¿cuál fue la caída de ventas en su local este año en comparación al año pasado?

-Leo: Efectivamente la industria editorial cayó en un gran porcentaje, casi todo está concentrado en Bs As y parece que el resto del país no existe si Bs As cierra sus puertas, a nosotros las ventas se nos cayeron un 25 % con respecto al año pasado pero también hay que evaluar el esfuerzo que le pusimos.

-Pablo Kaplun: En la editorial mantuvimos la producción, la caída en ventas mermó aunque en un 23%.

–    Luego de la caída por el cierre total durante la fase 1 de cuarentena, ¿Cómo se recuperaron las ventas? 

Leo: Las ventas se fueron recuperando de a poco, no podemos hacer magia pero ante esta situación le dimos valor agregado.

Juan Del C.: El cierre por pandemia nos afectó las primeras dos semanas, pero después empezamos a vender por Instagram, lo que hizo que pudiéramos pagar los tres meses que estuvimos cerrados todos juntos, y nos quedara un resto equivalente a un IFE aproximadamente.

-Pablo K.: Las ventas se recuperaron –en primer lugar- al hacer delivery, y luego al abrir las puertas aunque en horario restringido. Podemos decir que recién en diciembre hay un rebote y la gente tiene necesidad de consumir.

Sin ayuda ¿hay libros?

Tal como lo señalamos en el inicio, hace algunas semanas, el sector editorial nucleado en la CAL (Cámara Argentina del Libro), Fundación El Libro (FEL), la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP), la 

Sociedad Argentina de Escritores (SADE), la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Actividades Afines (FALPA), la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines (FAIGA) y el sector de libros y revistas de la Cámara Española de Comercio de la República Argentina, desplegó públicamente su postura de “Sin ATP no hay libros ni librerías”, poniendo sobre la mesa la necesaria ayuda que debe recibir esta industria para poder seguir produciendo con normalidad en un año caótico. 

Sobre esto, los libreros de la ciudad se mostraron de acuerdo con la idea de que haya ayudas del Estado para colaborar con el sostenimiento de los puestos de trabajo en un momento tan crítico y en tal sentido subrayaron que cuando carecen las políticas públicas, todo se ve resentido.

“No hubo ayuda al sector editorial”, señaló Kaplun “De hecho quitaron la ayuda en varios estamentos del estado, especialmente la provincial dónde hasta el año pasado realizaron compras. No hubo ayuda especial a nuestro sector que creo resultó perjudicado más que otros sectores”

Por su parte, desde La Librería, Juan Del Campillo, señaló: “Nos parece importante la ayuda del estado al sector, nosotros acabamos de recibir un subsidio que nos va a ayudar mucho. Podría, eso sí, estar mejor comunicado, nos enteramos medio de casualidad para aplicar”.

–  ¿Considera factible mantener la actividad sin la Asistencia a la Ayuda y la Producción (ATP)?

Leo: Es muy bueno que el estado pueda mantener una ayuda al sector cultural pero tiene que estar basado en el progreso y el trabajo para darle una devolución a esa ayuda.

Pablo K.: Es difícil. Como dije antes, recién en diciembre podemos trabajar con apertura normal. Y además, hay que tener en cuenta que los lectores mayores son los que dejaron de consumir masivamente ya que no pueden acercarse y el delivery no alcanza.

compras on line

Leer en papel, comprar on line

Si hubo algo que caracterizó al 2020 fue la de exigirnos a todos y cada uno de nosotros nuevas formas de vincularnos, producir y generar trabajo. Esta idea, que al principio resistimos por falta de costumbre e inercia, fue el gran aprendizaje del año que en cada sector se vivió de manera diferente.

Y en el de las librerías tuvo que ver con prender las luces a nuevas dinámicas en la compra y venta de libros.

Instalada la cuarentena y la incapacidad de circular, la virtualidad llevó a lectores y libreros encontrarse en la gran nube virtual ofreciendo productos a través de cualquiera de las redes sociales habilitadas para tal fin. Así asomaron tiendas virtuales, páginas en Facebook, Instagram o líneas empresas en WP, tendiendo canales de comunicación que, difícilmente, se terminen –incluso- cuando llegue la vacuna del Covid. Porque no se trata del gusto por ir o no a la librería, sino de la facilidad, rapidez y tranquilidad de pedir un libro y que lo lleven a tu casa.

Sin hablar de la potencialidad que tiene para cualquier comercio, abrir otro canal de venta además del presencial. Canal que, en esta oportunidad, fue clave para repuntar los ingresos entre marzo y abril.

–  ¿Qué porcentaje de ventas –desde que se habilitaron las ventas a puertas cerradas hasta hoy- se hicieron vía virtual y cuántas de manera presencial?

Leo: Al principio solo fueron ventas virtuales, ya que era la única posibilidad que teníamos, a medida que  comenzaron las habilitaciones la gente se fue acercando a la librería pero la virtualidad llegó para quedarse.

-Juan Del C. – Aproximadamente un 70 % en el local y un 30% por redes.

Pablo K. – Empezó 100% en abril y mayo, hoy es del 10%. Para nosotros es mucho ya que antes de la pandemia era de menos del 1%.

La Librería

–  ¿Qué dinámicas en el consumo de libros se sumaron este año por la pandemia (venta on line/envíos a domicilio/ redes) y ya se consolidaron en su local? ¿Qué mirada tiene sobre esto?

Leo: – Nuestra dinámica en realidad fue reforzar la que teníamos, las redes explotaron, pero como lo hicieron la mayoría de los rubros. Hicimos mucho hincapié en el envío. Nos falta tener un espacio en la web que es nuestro desafío para el próximo año. Creemos que de a poco cuando la gente gane confianza en los modos de adquirir sus libros, en nuestro caso, por las publicaciones o por la futura web, será un método que se quedará y se mejorará.

-Juan Del C. – Arrancamos la venta por Instagram por necesidad, antes no la teníamos en cuenta prácticamente. Fuimos aprendiendo sobre la marcha, con una cooperativa de bicicletas. Ahora tenemos los dos canales de venta por suerte, bajó un poco la venta on line, por una cuestión lógica de que la gente salió a la calle.

Pablo K. – Sí se consolidó y vamos a seguir aumentando ya que estamos instalando nueva tecnología y logística.

¿Qué se leyó en pandemia?

Durante todo el año fuimos testigos como lectores, y sobre todo al principio, que la pandemia permitió la reedición de algunos clásicos donde pestes, apocalipsis o infiernos similares generaron historias inolvidables, como así también la publicación algunos textos contemporáneos y escritos en cuarentena, que hablaban de lo que era resistir ante lo indescifrable.

En aquellos momentos (y ahora un poco menos) el virus, la muerte, la desolación y desesperanza, fueron (son) los temas que atravesaron (atraviesan) nuestra existencia. Sin embargo, ¿se vio esto reflejado en el consumo del público? Eso fue otra de las preguntas que le hicimos a nuestros librerxs. 

En todas las librerías  consultadas fueron contundentes: “No hubo una venta expresa de libros de pandemia” señaló Del Campillo, mientras que desde Rubén agregan: “En nuestro caso  los libros relacionados con la pandemia, virus, distopías clásicas, etc. no tuvieron eco en nuestros lectores”.

¿Y qué fue lo que más leyó la gente entonces? “Las Malas”, responden dos de tres entrevistados, libro que muestra con creces el salto al panorama nacional e internacional de la escritora cordobesa Camila Sosa Villada que obtuvo por este libro en el 2020 el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.

“Las malas gana por varios cuerpos, y si sumamos sus otros títulos, triplica en ventas a cualquier otrx autor”, explica el encargado de La Librería.

Desde El Emporio, por su parte, señalaron que los más vendidos en sus tiendas fueron “La tía cosima”, de Florencia Bonelli + “Eso que quiero que me pase”, de Cris Schwander y “La dama de las misiones”, de Carola Lagomarsino.

Florencia Vercellone

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