La ciudad como territorio literario, el foco de la nueva charla en  “La Oriental”

Continuando con el ciclo “Zona de entrevistas”, el próximo jueves 14 de mayo tendrá lugar un nuevo encuentro en la Confitería La Oriental. En esta oportunidad prendemos las luces bajo el título “Lo urbano como escenario literario (una ciudad, muchas ciudades)”  junto a los escritores David Voloj y Luciano Debanne y la periodista Maru Cisneros más la coordinación de Flor Vercellone. 


En el corazón de una peatonal casi centenaria, de un centro emblemático, de una ciudad mediterránea siempre en movimiento, la confitería La Oriental nos convoca para detenernos y dialogar. En esta oportunidad, y continuando con el ciclo “Zona de entrevistas”, producido por Babilonia, la propuesta es hablar/debatir sobre las ciudades, sobre todo aquello que acontece en las calles de las urbes, pero con la intención de mirarlas desde el oficio literario.

 

Muchos autores han hecho de los lugares un personaje más de la ficción, y también de las crónicas periodísticas. Pienso en dos: Italo Calvino, con sus ciudades  invisibles y Roberto Arlt, con sus aguafuertes porteñas. Porque las callecitas de cualquier lugar tienen ese no se qué que las hace únicas, tan amadas como odiadas y resistidas y añoradas. Y es a partir de los libros de estos dos escritores y sus géneros cruzados entre poesía, crónica y novela, estaremos dialogando -quien suscribe esta nota- junto a David Voloj, Luciano Debanne y Maru Cisneros. 

Y me detengo aquí para contar un poco de cada invitado. 

Luciano Debanne es poeta (“Si te gusta la sombra”, “Una foto con Macri”, “20p”, “Malditos sean nuestros días moribundos”, “20 poemas para llegar a diciembre”) y comunicador. Su ojo observa detalles que se nos pierden en la ciudad. El dirá más abajo que todo está a la vista de todos, pero lo cierto es que se necesita muchísima emocionalidad para poder verlo, dejarse invitar por el aquí y ahora a cada momento, como se permite él. 

David Voloj es escritor, periodista (“Recursos urbanos”, “Los suplentes”, “Asuntos internos”, “Aquellos días de tanto frío”, Cicatrices”) y docente en diferentes espacios educativos, y es justamente esa profesión la que más queda sellada en su mirada de ciudadano. Actualmente tiene una columna sobre educación “Apuntes de clases” y obtuvo el premio Luis de Tejeda por su crónica “Unos días en Bouwer. Aprender en el encierro”.

Maru Cisneros también es comunicadora y periodista. Es directora de la agencia y plataforma Cultura Caníbal, donde mira la ciudad buscando aquello diferente, aquello que hace la diferencia. Ha dirigido medios públicos  como Radio Nacional Córdoba y se desempeñó como editora de la versión impresa en el diario La Nueva Mañana.

La charla invita a pensar el espacio que habitamos, esa urbe compleja/diversa, tan legendaria como moderna, para atravesarla con una mirada literaria. ¿Qué personajes, poesías, metáforas surgen del día a día, de las calles recorridas, de los hechos ordinarios o extraordinarias con los que convivimos?

En marzo la charla fue sobre narrativa femenina.

En la previa, nos damos el gusto de anticipar la conversación preguntándole a los invitados dos cuetiones que tienen que ver con su observación de la ciudad y si es posible mirar una urbe como personaje literario.

¿Por qué creen que lo urbano puede convertirse en un escenario literario? 

Luciano Debanne: Cualquier cosa puede ser tapiz, una hoja para la escritura, porque finalmente lo que define la escritura no es el tema o el modo o el formato o la dimensión técnica (un libro, una piedra tallada, una nota en el celular, una red social), sino la comunidad, la existencia de otros con quien charlar a quien contarle las cosas. Entonces ¿por qué no lo urbano, como cualquier otra cosa que tenga que ver con la experiencia colectiva?

Me parece que aparece lo literario o lo poético aparece cuando las palabras comunes, las estructuras comunes que usamos para conversar no alcanzan lo que queremos decir.

O porque uno lo quiere decir de una manera más divertida, elegante, para sumarle la gracia, la inteligencia, el chiste, el juego. Y creo que para lectores habituales, a veces pareciera que hay temas o territorios con los que no se puede hacer literatura. Pareciera que son terrenos donde no hay con qué jugar, como si fueran lugares del trabajo, de la supervivencia, de lo cotidiano, y eso tiene que ver con que no estamos mirando con la suficiente fascinación en los lugares que no fueron pensados para jugar.   

 

Maru CisnerosLo urbano es literatura pura porque la ciudad es una gran coreografía de conflictos y encuentros. La ciudad es escenario porque tiene memoria y tiene cuerpo; el alma de Córdoba está en ese uso vital que los jóvenes le dan a la calle, transformando un espacio de cemento en un territorio de deseo y futuro.

Así lo urbano se convierte en escenario literario porque una ciudad como Córdoba funciona como una publicación colectiva y caótica, entiendo que la calle es el soporte donde se escriben los grandes conflictos de nuestro tiempo.

Algunos elementos reales que tranquilamente pueden habitar una ficción sobre esta ciudad como Esa ‘horda de movileros’ que hoy extraño: moviéndose en bloque como un coro griego y que funcionaban como una voz colectiva que narraba la agenda diaria, dándole un ritmo casi teatral a la realidad. 

Una trama de conflicto necesaria y a todas luces evidente es la crisis habitacional y el desamparo que observamos en las noches cordobesas que hace rato dejó de ser un dato duro, para ser la novela social que se escribe en tiempo real sobre el pavimento. Y también los extraño, quizás porque en su momento fui parte de ese Protagonista Colectivo, que son los y las estudiantes que habitan el espacio público como su propio hogar y que pueden tranquilamente ser el alma de esta ficción urbana. 

David Voloj: Creo que quienes escribimos, lo hacemos desde lo conocido. Y como las fronteras de la ciudad han contenido mi vida, no puedo escribir sobre otra cosa. Cuando aparecen otros espacios, adquieren matices excepcionales. En cambio, lo que pasa en los barrios, en el centro, en la escuela, en los museos, es lo que me interpela. Y la mayor parte de las personas se concentran, por diferentes razones, en las ciudades. La literatura, entonces, muestra quiénes somos, qué anhelamos, quiénes fuimos o queremos ser. Y, ya sea como punto de partida, de llegada o de fuga, la ciudad se convierte en el escenario donde todo puede pasar.

Y no hablo solo de la literatura realista porque una ciudad como Córdoba es, por definición, una ciudad fantástica, irreal, aterradora, absurda.

En Córdoba, una escuela majestuosa se convierte en un shopping, una clásica confitería de una galería de la peatonal resiste, como un oasis, las incontables crisis socioeconómicas del país. Hay un barrio, el Marqués, del que no se puede salir porque cada calle conduce a un lugar incierto. Esa ciudad inventada por un cartógrafo desquiciado es inagotable para quienes quieran escribir sobre ella.

¿Creen que hay una ciudad invisible dentro de Córdoba que creen solo ustedes poder ver? 

 

-Luciano Debanne: No (risas). Creo que está todo ahí que lo que hay que hacer es no solo verlo con atención, como a disposición del espíritu, con ganas de estar atentos, presentes, de mirar. Y después hay una voluntad de contárselo a otros. Me pasa que escribir es las ganas de contar de decir: “uh, viste eso?” “¡mirá qué lindo, qué feo, qué triste, qué mágico!”.

Para mí la escritura es sobre la ciudad porque transito la ciudad, así como la naturaleza. Y no creo que sea invisible o potestad de una sensibilidad particular poder ver. Creo que es visible, que está ahí: la naturaleza, la comunidad y también las ganas de estar conectado con lo que sucede y el afán de charlar con otros. 

 

-Maru Cisneros: En esta Córdoba de ejido infinito, hay más de una ciudad, a una le vamos a decir ‘La Córdoba de la Frecuencia Modulada’, que es una ciudad hecha de voces que ya no están pero que siguen rebotando en las paredes de edificios como el de Radio Nacional, lugar que me albergó durante años. Es una ciudad de fantasmas acústicos y de archivos que guardan la memoria del Cordobazo y de tantas otras luchas que tuvieron como protagonista necesario el centro de la ciudad.

También tenemos a la ‘La Ciudad de los Subtextos’, que es aquella que se esconde detrás de la noticia del día; es el tejido de complicidades que hace que, a pesar del anonimato de la gran urbe, subas al trole dos días seguidos a la misma hora y la conductora ya te reconozca y salude con la amabilidad que da la cotidianidad.

En esta ciudad invisible existe esa tensión entre lo masivo y lo íntimo; es la Córdoba de la migración interna, esa que llega con un bolso lleno de esperanzas y se choca con la crisis habitacional en las veredas del centro. Para mí, la invisibilidad no es falta de presencia, sino el hábito de no mirar lo que nos duele o lo que nos identifica.

Hoy veo una ciudad que tiene como desafío la lucha contra la gentrificación, ese proceso que intenta borrar los recovecos auténticos para reemplazarlos por fachadas uniformes en el centro, mi Córdoba invisible es también la que late en los barrios con vida propia y en las historias de migración interna y externa que traen nuevos giros idiomáticos a nuestra identidad.

Es una ciudad que se caracteriza por su resistencia a perder ese ‘twist’ de ciudad pequeña que nos salva de la indiferencia.

 

David Voloj: Cada ciudad contiene una parte invisible para quienes estamos atrapados en la rutina laboral, para quienes desviamos la mirada de lo real hacia el celular o los televisores de los bares. La terrible realidad nos ciega y transitamos por calles inundadas de gente y ruidos y, en el caos, intentamos evadirnos, fugar la mente hacia otro lado. Entonces, lo que está ahí, lo que merece ser visto y habitado y recorrido, se nos diluye en los ojos.

Sin embargo, cada tanto aparecen rastros, puertas de acceso a esa otra ciudad. Nos guían hacía ahí otras personas, gente que el azar nos hace observar, conocidos o desconocidos que, incluso sin saberlo, nos dan un hilo de Ariadna hacia lo desconocido.

Creo haber visto esa ciudad, de noche, en la madrugada. Una puerta de entrada está en el Boulevard Chacabuco, a las cuatro de la mañana, desde Nueva Córdoba hacia el río; la pendiente en bajada y las luces intermitentes de los semáforos dibujan un arbolito de Navidad en cuya cima, allá abajo, está el Abasto, el de antes, el Abasto de la década del 90, el de ahora, tan diferente, con su flora y su fauna oculta a los ojos dormidos de la mayoría.

También está en los barrios, al amanecer, y se revela en canillas que gotean, en cachorros domésticos y cachorros humanos que despiertan y lloran y ladran y maúllan y cacarean. El insomnio es, ha sido, mi talismán para pasear por la Córdoba invisible”.

Cuándo y dónde

La Charla “Lo urbano como escenario literario” tendrá lugar el próximo jueves 14 de mayo a las 18 en confitería La Oriental (9 de Julio 37 – Paseo La Oriental) con entrada libre y gratuita.

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