Hoy nos escribe… Juan Premat

El joven escritor, artista y gestor nos cuenta en sus propias palabras por qué para él el acto de escribir es de alguna manera una forma de meditar.

 Foto: Víctor Toti Cáceres 

 

 

Escribir es un modo de sanar, de quitar aquello que no sale de otra manera, de compartir el  viaje personal, de remover el mundo interior y sembrar el campo sin saber si voy a cosechar un tomate que habla o un pez de tres ojos.

Eso es lo divertido. Hacer jugando.

Mis primeras lecturas fueron del género de terror, el asombro que producía el ensamble de universos aparentemente sin conexión me fascinaba. El asalto de lo inesperado, en un día común; Stephen King tiene esa virtud, de correr los contornos lúcidos y que todo parezca real.

Y termina siendo real.

Ver las películas de aquello que antes había leído («El resplandor», «Carrie», «Misery») fue como entender la fusión de dos mundos que me contienen y que disfruto habitar. Después vino Oscar Wilde y me dio un puñetazo en la cara. Y bien que lo disfruté.

Mi primer recuerdo con la escritura es a los siete años,  un pequeño libro en un cuaderno de 24 hojas: “Sábado en la noche”; allí cambiando de orden algunas letras del apellido del protagonista se formaba la palabra “Diablo”,  infantil manera de generar un misterio.

Luego llegó la hora de hacerse cargo, de convivir en lo escrito, originar una isla imaginaria donde me encuentro con aquel que no conozco. Así nació «Dadarama», una obra dividida en tres libros (ya voy por la segunda publicada y escribiendo la tercera).

Creo que hay algo de meditar en el escribir, algunos textos los leo como ciertas cartas de un tarot de barrio, donde confluye el mundo mágico con el profano.

 Leyéndome es donde me encuentro y eso hace bien.

Soy energía transitando una fuerza mayor, cuando me detengo a contemplar, de ojos abiertos o cerrados, esas líneas de vida, diseño lo que veo, todo está ahí, esperando que alguien lo mire.

Y luego lo cuente en palabras.

 

 

 

Sobre el autor:

Juan Premat es uno de los gestores de Casona Dadá, espacio cultural autogestionado. Trabaja en la organización “Red de Vecinos San Vicente”. Junto a su hermana lleva adelante una editorial infantil llamada “Momentos Mágicos” (con más de once colecciones).

Ahora se anima al diseño editorial y es colaborador del Festival Internacional de Poesía.

En 2013 publicó “Dadarama”, la primera parte de una trilogía que ya va por su segunda estación: “Id”; libros que publica con su propio proyecto editorial “Galáctico Flâneur”

Realiza performances teatrales y experimentales llamadas: Dadattack.

En un viaje a Uruguay filmó de forma totalmente amateur el corto “Los sueños de una Jirafa de Plástico” (https://www.youtube.com/watch?v=hgFb4v4w8ls)

Actualmente es profesor de  un CAJ  donde dicta clases de teatro, además de moderar un taller  literario llamado “Espacio de Escritura” en Casona Dadá.

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