Hoy nos escribe… Carola Ferrari

 

A los nueve años me juré que iba a ser feliz. Que nada ni nadie me quitaría la sonrisa y que jamás dejaría que las acciones de los otros me marcaran, menos que me arrebataran trozos de mi propia existencia. A esa edad empecé una vida diferente. Fue una promesa fuerte para tener nueve años. Una promesa que hice mordisqueando las sábanas de mi cama, tragándome las lágrimas y sabiendo que el terror me vencía, en medio de una oscuridad azuzada por gritos y golpes y con el espanto de la noche en una casa sórdida.

Mi infancia me la inventé, así como también me inventé los motivos para sonreír, para ser leal, para tener un camino, luchar por los débiles y defender a los desamparados. Montaba mi guardapolvo de la escuela como si fuera una capa mágica, haciendo justicia entre mis compañeros, defendiendo a los más tímidos, incluso dando puños a los intocables, sin notar que mis zapatillas no tenían cordones o que las medias estaban duras por haber pisado un charco con la suela agujereada. Yo estaba lejos de ser una heroína. La ropa prestada y la cabeza llena de piojos no eran atuendo para la “superniña” que me creía. Si hoy vuelvo la mirada a esa nena que fui, estoy segura que la abrazaría y le regalaría un lugar para descansar y entibiar sus huesos. Pero quizás la escasez del exterior se volvió riqueza en el adentro y la vida me compensó con la maravillosa alquimia para transformar lo que dolía en una palabra, un cuento, una historia. Si no jugaba con mis hermanos o vecinos del barrio, me refugiaba entre las páginas de alguna novela o inventaba una propia y desde entonces escribir ha sido mi vida.

Ser feliz fue mi naturaleza, hoy lo entiendo. Pero reanudo esa promesa, ya no entre sábanas ni espanto, reanudo esa promesa en honor a la niña que la pronunció con la fuerza de una verdad inalterable; gracias a ella, ahora puedo hacerlo con la sonrisa en el alma y el aroma a papel y tinta que trazan mi camino.  

 

 

La autora: Carola Ferrari nació en San Salvador de Jujuy un martes 13 de diciembre. Vive en Santa Rosa de Calamuchita junto a su marido y dos hijos. Estudió en Río Cuarto y se graduó de Licenciada en Psicopedagogía y luego se especializó en mediación familiar. Fundó el primer Centro de Resolución de Conflictos en Santa Rosa de Calamuchita. Desde el Centro de Mediación colaboró en la creación de una Red de Prevención de Violencia contra la Mujer. Se especializó en el dictado de talleres de reflexión. Desde el equipo técnico multidisciplinario ofrecieron talleres a mujeres sobre violencia de género, talleres para adolescentes y talleres para padres.

Escribe desde la adolescencia y sus cuentos y novelas están teñidos de componentes sociales y psicológicos que elige e investiga con cuidado. Algunos de sus escritos se pueden leer en su página web o en su blog. Sus novelas son «Prohibido Prohibir, El amor en la Reforma Universitaria» y «Esclava blanca», publicada recientemente.

 

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