El escritor cordobés, autor de varios éxitos para adolescentes (y que recientemente incursionó en la literatura para adultos con su libro «Amor inmortal»), nos cuenta en una anécdota cómo la inspiración para escribir puede surgir de lugares y momentos insospechados.

Fue un encuentro fugaz. La sonrisa estilo «Mona lisa» que delataba su impronta de muchacho triste y su camiseta de la selección argentina con el número diez en la espalda es todo cuanto recuerdo de su persona. Nuestras miradas se cruzaron al pasar él frente a la vidriera. «Es un forastero» habrá pensado. No me acostumbraba aún a la amigable costumbre de la gente de pueblo, quienes lo miran a uno para saludar.
Esperaba ser atendido en la disquería de Richard, frente a la placita de Villa de Las Rosas, cuando uno de los parroquianos que me precedían, en un movimiento sigiloso, tocó con su codo a quien estaba justo a su lado y salió presuroso al encuentro de quien, en ese momento pasaba frente al negocio: «¡Ahí viene!», gritó. Al escuchar esto el personaje en cuestión miró por encima de su hombro hacia atrás en un movimiento quijotesco. Todos, incluído Richard, rieron al unísono y desaforadamente.
«¿Me puedes explicar el chiste?», le exigí a Richard, a mi turno, cuando ya todos se habían marchado.
—¿Por lo de «ahí viene»? —respondió entre risas, al tiempo que movía su cabeza hacia ambos lados. ¡Es el loquito del pueblo! —continuó, bajando el tono de su voz—. Dicen en Las Chacras que perdió la razón al enterarse del abandono de su mujer para escapar tras los pasos de un nuevo amor —hizo una pausa—. Cuando alguien le grita «ahí viene», él mira presuroso hacia atrás creyendo que ella ha regresado…
Años después, me dispuse a interpretar en un poema esta rara locura. La que nace en la mente y contagia al alma. La que es por amor.
No quiso entender, no supo aceptar
buscando escapar de la realidad
rendida, mi mente, al fin se entregó;
no pudo enfrentarse a tanto dolor.
Tu bolso llevó a mi frágil razón.
Parte de mí también se marchó.
Te fuiste y contigo, mi sensatez,
se fue tras tu huella. No supo volver.
Limosna de Dios, locura de amor,
hoy pude inventar una nueva ilusión.
¡Ya siento otra vez! ¡Ya puedo reír!
Hallé la manera de sobrevivir.
¡Qué ironía! Después de vivir
hablando sin voz, deseando morir…
Reí en soledad ¡locura de amor!
soñando otra vez, que estoy junto a ti.
Datos del autor:
Antonio Mateo Allende (Córdoba, 1958) es empresario y escritor. Ha escrito màs de una decena de libros, principalmente dirigidos a adolescentes, entre los que se destacan «Seguirás siendo mi amor» (2000), «Diez poemas y un secreto para ser feliz» (2001), «Todos tenemos un ángel» (2004), «El libro de la media luna» (2005) y «Cuando duele el corazón» (2006). Recientemente incursionò en la literatura para adultos con el libro «Amor inmortal», una historia sobre un pueblo que prefiere desaparecer antes que renunciar a sus credos ancestrales y a su libertad.