“Fue un gran desafío dar un mensaje esperanzador en un escenario tan adverso”

La escritora marplantese Laura G. Miranda editó recientemente con VeRa su nueva novela “Ecos del fuego”. En este contexto, la presentación fue vía online y salió primero en digital. Sin embargo ya comenzó a circular en soporte físico a través de las librerías que están trabajando con modalidad delivery.

Afirma que si hay un mensaje que refleja la esencia de esta historia, es la palabra “creer”. En “Ecos del fuego”, Laura G. Miranda narra una historia contemporánea que habla de lo que significa perder y volver a construirse.

Con personajes femeninos que escapan a los estereotipos y con personajes masculinos que responden a nuevos modelos culturales, el libro de la escritora marplatense salió en medio del contexto de la pandemia mundial. Sin embargo, tuvo su presentación on line y ya se puede adquirir tanto en digital como en papel.

“Todas las cosas en las que creo viven en estas páginas”, afirma Laura G. Miranda en esta entrevista compartida con Babilonia.

– Iniciaste el año con un nuevo libro, de la mano de VeRA y en el marco de un momento muy complejo como es este 2020 atravesado por la pandemia. ¿Cómo viene siendo la respuesta del público, el hecho de presentarlo de manera on line…? 

-Presentarlo on line fue toda una experiencia para mí. Me gusta la presencia, sentir la energía, ver los rostros que me dicen tanto, en silencio, mientras hablo. Sin embargo, aún no pudiendo ser así me llegó el cariño del gran número de personas que me acompañaron y se mantuvo durante toda la charla. Lo viví con mucha emoción. Me adapté a las circunstancias segura de que si mi editorial había tomado esa decisión, eso era lo mejor para mis «Ecos». Confío en ellos. La respuesta del público viene siendo muy buena, he recibido muchos mensajes y las reseñas han sido excelentes, pero lo cierto es que son muchísimos más los mensajes que esperan el libro en formato físico y me preguntan cuándo llegará a sus librerías. Ante eso, te doy la buena nueva de que «Ecos del fuego» en papel, ya está en proceso de distribución a librerías con servicio de delivery

Vamos a la novela. La protagonista es Elina: una joven bohemia, que carga con una dura historia personal, un trauma…. ¿Cómo fue construir ese personaje y cómo lo definirías? 

-Elina Fablet, es una protagonista que construí de un modo diferente. Mucho amor y empatía me unieron a ella desde que era apenas una idea. Una mujer de 30 años que no obedece a ningún estereotipo, es desordenada, le gusta pintar y está unida a París por sus recuerdos. La vida le ha enseñado duramente que un minuto alcanza para perderlo todo, incluso lo que nunca se ha tenido. Ella logra descubrir señales durante el transcurso de la historia, mientras, aprende que es posible reinventarse y pintar un nuevo norte en el que su felicidad dependa de su actitud.

-Además Elina padece de Síndrome de Sjörgen (del que por cierto no conocía nada). ¿Por qué decidiste trabajar sobre ese síndrome y que le aporta a la trama narrativa? 

-Decidí trabajar sobre ese Síndrome justamente por eso, porque no es conocido, pretendí visibilizarlo a través de la ficción y hacer mi humilde aporte. Es una enfermedad autoinmune para la que no hay todavía ensayos clínicos y en consecuencia tampoco curación posible. Solo paliativos para sus múltiples y variados síntomas. En mi opinión aporta muchísimo a la trama, la hace verosímil y diferente. Creo que saber «Incluye» y en tiempos de tanto debate sobre esta cuestión, sentí que dar espacio a una protagonista así diagnosticada era una forma de que todos aprendamos que la ignorancia, en éstos temas, lastima tanto como la enfermedad. Me involucré con grupos de pacientes y sus testimonios fueron muy valiosos para la escritura y para convertirme en alguien mejor. Fue un gran desafío dar un mensaje esperanzador en un escenario tan adverso. Todas las cosas en las que creo viven en sus páginas.

– La figura o más bien la obra de Ernest Hemingway también está presente en la novela, ¿qué te impulsó a darle esa presencia en el relato? 

-Elina ha crecido sin respuestas que la identifiquen con su origen. La versión que le ha sido contada grita vacíos a su vida cotidiana. A su vez, la historia del autor le resulta una gran paradoja. ¿Cómo alguien que sobrevive a tres guerras, en diferentes situaciones, se suicida? La Teoría del Iceberg y la práctica de la alusión de sus cuentos, refiere que todo relato debe reflejar tan solo una pequeña parte de la historia dejando el resto a interpretación del lector. Y Elina encuentra cierto paralelismo con su realidad, eso hace que se interese en Hemingway y su obra, ya que lo que destaca es exactamente lo no dicho. ¿Acaso todo lo que no sabe sobre su vida está a su alcance y no ha podido descubrirlo?

– En «Ecos del fuego» hay también un a historia de amor y aquí aparecen dos personajes: Gonzalo y Lisandro… Contanos un poco sobre ellos. 

-Son dos hombres que tampoco obedecen a estereotipos. Gonzalo vive en un pueblo de Madrid, llamado Guadarrama junto a su padre y sus tíos. Tres personas mayores, a su cargo, que lo unen a la vejez y a todo lo bueno y lo malo que eso conlleva, a la gratitud y el compromiso. Es encargado de una Posada, empresa familiar. Conoce a Elina en París. 

Lisandro es un Psicólogo de adolescentes que tiene un hijo de siete años que vive con él, lo une a la madre del niño un acuerdo poco común. Ya que ella viaja permanentemente por trabajo. Si bien la pareja duró poco tiempo, la relación es muy fuerte y pareciera no admitir terceros.

– En tus novelas siempre hay un mensaje profundo… ¿Cuál sería el de esta historia? 

-Si tuviera que definir esta novela en una sola palabra, sería «CREER», ese el gran mensaje, creer fervorosamente.

 

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