La escritora cordobesa acaba de publicar su libro de cuentos “Un dios sacude la casa”. La presentación será el lunes 19 de octubre en el aula magna de la FCEFyN de la UNC.
El título surge de una cita de Antígona, de Sófocles, y hace referencia a la desgracia. “Eso es lo que une a los cuentos. Momentos determinados en los que, por lo que sea, la vida se tambalea”, afirma Almeida.
“Un dios sacude la casa”… De pronto, la palabra sacude se transforma en el disparador de estos cuentos. Mutación, quiebre, ruptura, movimiento, desgracia. Para que eso ocurra tiene que haber, necesariamente, algo establecido: una rutina, una práctica, un orden, un dios… Sobre ese equilibro que se tambalea transitan los relatos del nuevo libro de la escritora cordobesa Eugenia Almeida.
La autora nos sumerge en submundos inquietantes de la mano de personajes atravesados por los silencios, las culpas y las sospechas.
Previo a su presentación oficial programada para el lunes 19 de octubre, Eugenia Almeida dialoga con Babilonia y nos sumerge de lleno en “Un dios sacude la casa” como así también en otros aspectos del universo cultural y literario. .
-¿Cuál fue el disparador o la idea que te impulsó a escribir “Un dios sacude la casa”?
-No diría que hay un disparador. Cuando uno trabaja en cuentos es más difícil de plantearlo así que en el caso de una novela. El disparador de base es siempre el deseo de escribir. Pero no podría identificar un detonante. Son más bien los cuentos y personajes que van apareciendo los que van mostrando cuáles son las cosas que se mueven en esas historias. Pero no hubo algo pensado a priori.
-En el texto conviven escenarios “externos” (potentes, duros y de enorme impacto dramático); y otros “internos” (silenciosos y silenciados)… ¿Cómo trabajaste a nivel narrativo esos dos mundos?
-Bueno, eso que vos señalás como dos mundos, lo externo y lo interno, para mí es muy difícil pensarlo así. Lo pienso más bien como la dirección del movimiento en un solo mundo que está hecho del paisaje externo y del paisaje interno, y de cómo se relacionan en cada momento. No hubo un pensamiento estratégico en relación a la escritura, sino más bien prestar atención a eso… Pensar cómo se ancla lo propio, lo interno, lo privado, con esto que nos rodea y que también nos hace lo que somos.
-¿Cuál es el tema o los temas que unen esta selección de cuentos?
– Los cuentos pivotean alrededor de un eje que es el del título: Un dios sacude la casa. Ese título está tomado de una cita de Antígona, de Sófocles. Es una cita que llegó más o menos a la mitad del libro y que me resultó muy transparente. Esa es la manera que tiene Sófocles de nombrar a la desgracia.
Esa cita abre el libro y de alguna manera une a los cuentos. Momentos determinados en los que, por lo que sea, la vida se tambalea y uno siente eso: que hay un dios sacudiendo la casa.
-Se dice que en los últimos tiempos el cuento -como género- ha ganado terreno en el mercado editorial. ¿Qué pensás al respecto?
-No sé si es que en los últimos tiempos el cuento ha ganado territorio en el mercado editorial, porque no tengo presente todo el mercado editorial. El cuento es una tradición muy importante dentro de nuestra literatura nacional y dentro de Latinoamérica. Y si pienso en cuentistas que me gustan y que han marcado nuestra literatura… Hay un montón de nombres: Betina González, Samantha Schwebling, Selva Almada, Guillermo Martínez, Pablo de Santis…
Como lectora no siento que el cuento haya estado ausente nunca de nuestra literatura. No lo sé en relación al mercado editorial, a cómo el mercado piensa lo que va a ofrecer a los lectores. Pero siempre el género del cuento ha estado muy presente. Es un género que yo visito con menos frecuencia que el de la novela, pero que disfruto mucho como lectora. Leo muchos cuentos por placer y por trabajo. Así que mi impresión es que está muy presente como género.
– ¿Cómo vivís esto de lanzar un nuevo libro en un escenario muy difícil para el sector editorial/literario?
-El escenario es muy difícil. Es catastrófico, es pesadillesco, para hacer cualquier cosa, cualquier tipo de trabajo, cualquier tipo de acción. Es un paisaje desolador, pero creo que es cuando más hace falta hacer lo que uno quiere hacer y cuando más necesitamos aquellos lugares que nos dan refugio. Y lo digo como lectora. Yo, en esta época, necesito mucho más los libros de los escritores y escritoras que admiro. Necesito muchas más canciones de los músicos que admiro.
La creación también tiene una relación singular con épocas tan duras. Se vuelve muy difícil para el mercado editorial, para la industria del libro. Hay un viento en contra tremendo. Y aún así yo espero con mucha ansia nuevos libros, nuevas canciones, nuevas películas.
Me parece que estas son las épocas en las que más necesitamos de gente que quiera todavía hacer cosas, inventar cosas, crear cosas y después compartirlas.
-¿Qué creés que viene a decir la literatura ante contextos duros, complejos e inciertos como los que estamos atravesando?
-La literatura siempre viene a decir que hay otros mundos posibles, que hay otras formas, que hay otros modos, no necesariamente utópicos. Eso es lo que yo encuentro en la literatura. La amplificación de una realidad que siempre se presenta como monolítica, como única y como. naturalizada. Leer me ayuda a poner en duda las cosas, y esa duda me hace más libre.
En esta época la palabra libertad está muy bastardeada. No es a esa libertad a la que me refiero, a la libertad del déspota. Sino a ser libre incluso de uno mismo, ¿no? De lo prejuicios, de las mañas, de la forma estereotipada de ver el mundo.
Creo que todo arte hace eso, La pintura, la danza, el cine, la música. Pero la literatura juega con el lenguaje y eso tiene un efecto muy particular.
– Ya haciendo foco en el oficio de la escritura, mucho se está hablando del impacto de la IA en la literatura. ¿Qué mirada tenés sobre el tema?
-La inteligencia artificial es algo que me preocupa. Me ocupa la cabeza como fenómeno social, tecnológico y económico.
En relación a la literatura, no me interesa en lo más mínimo. No tengo interés en leer productos diseñados por la inteligencia artificial. Tengo ganas de leer obras de arte escritas por personas. Y en relación a mi propio trabajo, no usaría inteligencia artificial porque me encanta escribir. Entonces no le entregaría esa tarea a otro: ni a otro ser humano, ni a un software o a una inteligencia artificial. Es algo que me divierte y que quiero seguir haciendo.
Para agendar
El libro “Un dios sacude la casa” de Eugenia Almeida, editado por Edhasa, se presentará el lunes 19 de octubre a las 18.30 en el Aula Magna de la FCEFyN de la UNC (Avda. Vélez Sarsfield 299). Acompañarán a la autora Ana Pietro y en música Acordeones.
Entrada libre y gratuita.