En esta entrevista dialogamos con Filomena Trivellone, Augusto Porporato, Beatriz Ferrari Pellenc, Beatriz Grinberg, Graciela del Carmen Vidal y Laura Castellano, escritores que acompañamos desde Babilonia Literaria en su camino autoral.
Algunos están iniciando su proceso, otros ya cuentan con una reconocida trayectoria. Pero todos tienen algo en común: aman escribir.
A veces vocación y profesión van de la mano. Otras no. La mayoría de los escritores y escritoras repiten algunos patrones comunes. Hay quienes estudiaron carreras afines – Letras, Comunicación – y otros que se dedicaron a profesiones u oficios que poco y nada tienen que ver con la Literatura. Pero todos, sin excepción, sintieron en algún momento el deseo de escribir. Y así entre clubes de lectura, talleres de escritura y la pasión por los libros, se atrevieron primero a crear historias y luego a publicar.
Ese proceso no es fácil, muchas veces es un andar solitario e incierto. Por eso, desde Babilonia hace ya unos cuantos años armamos nuestra área de acompañamiento para autores y autoras. Difusión, administración de redes, clínicas de escritura, corrección, mentorías, organización de presentaciones y actividades, vinculación con editoriales, lectura de manuscritos y algunos otros servicios, forman parte de lo que hacemos con profesionalismo y enorme amor y compromiso.
Quienes llevamos adelante este espacio somos autoras, comunicadoras y productoras literarias, sabemos lo que es sostener una carrera de autor y estamos convencidas que siempre es más sencillo trabajar junto a otros y en red. .
Muchos han sido los escritores y escritoras que, en algún momento, confiaron en Babilonia. Hoy les queremos presentar a estos autores con los que trabajamos de manera sostenida. Cada uno tiene su estilo, una voz narrativa particular y genuina. Los invitamos a descubrir y/o a redescubrir a Augusto Porporato, Beatriz Grinberg, Laura Castellano, Filomena Trivellone, Graciela del Carmen Vidal y Beatriz Ferrari Pellenc.
A través de 4 preguntas, nos develan sus procesos creativos y proyectos futuros.
– ¿Cómo surgió tu vocación y deseo de escribir?
– ¿Cómo es tu rutina de escritura?
– ¿Cómo creés que es tu lector o potencial lector?
– ¿En qué proyecto literario estás trabajando o qué nuevo libro estás acompañando actualmente?
Filomena Trivellone: “Siempre amé escribir”
Filomena Trivellone es una autora que ha traslado a la escritura sus raíces familiares. Su libro de relatos “Bambina” da cuenta la cultura italiana. La historia de esos inmigrantes que arribaron a esta tierra y que aprendieron a amarla, aún con el peso de la nostalgia, cobra vida en cada uno de sus textos. Por otra parte, en su título más reciente “Un año de rosas y agonías”, también hay algo de eso, aunque “Filo” -como le dicen quienes la conocen y quieren- se sumerge en hechos cotidianos e históricos, en personajes conocidos y otros que desde la ficción o el anonimato nos van llevando por un recorrido anual en el que cada mes deja su huella.
Filomena es contadora de profesión, sin embargo el amor por el arte y la cultura es una parte fundamental en su vida. Ama la música y desde hace ya varios años se animó a dar rienda suelta a su deseo de escribir.
La autora nos cuenta:
“Desde pequeña mis padres me estimularon en la lectura. De adolescente comencé a escribir, basada en mis vivencias de esa etapa. Y en la edad adulta, (casi a los 60 años) la vida me dio y me da la oportunidad de ser escritora full time. Siempre amé escribir”.
“Creo que mi lector o potencial lector no tiene una edad determinada. Solo necesita sensibilidad”.
“Actualmente estoy difundiendo mis dos libros de cuentos: Bambina (2019) y Un año de rosas y agonías (2023). También trabajo en la búsqueda de una editorial que desee publicar mi novela, ya terminada y corregida. Éste es mi anhelo para cerrar el 2024, con más felicidad por mis tres hijos literarios”.
Laura Castellano: “Antes que escritora, soy lectora”
Laura Castellano viene del mundo de la programación. La tecnología marca su actividad laboral diaria. Sin embargo la escritura siempre estuvo ahí. Su camino es el de muchos: pasó de ser lectora a alumna de un taller literario, y desde ese proxeso se atrevió a dar forma a su primera novela: “Encrucijada”.
Esta historia de contemporánea tiene de todo: amor, intriga y -como es de esperar- muchos abordajes sobre la tecnología y el impacto en las sociedades actuales. Implante de chips y el desarrollo de la Inteligencia Artificial, cobran fuerza en el marco bellísimo del Palacio Barolo y con la Divina Comedia del Dante como fuente de inspiración.
Para conocer más a Laura, ella nos habla del inicio de su vocación y de otros detalles que hacen a trabajo de escritora.
“¿Cómo surgió mi vocación de escribir?… Esta es una pregunta que me la suelo hacer yo misma pues, al ser analista de sistemas -que, si bien está ligada a la creación, está lejos de la literatura- me hace pensar frecuentemente por qué y para qué escribo…. Antes que ser escritora, soy lectora. Y si bien esto es una respuesta transversal a todos los autores, no deja de ser la piedra basal. Puntualmente el deseo de escribir fue naciendo de modo paulatino a lo largo de mi vida, haciéndolo primero sólo para mí, y de a poco dándolo a conocer a mi entorno para luego llegar a lectores.
Con el tiempo, el contar historias, crear personajes, crear escenarios en donde sucedan situaciones donde la tecnología esté presente, se volvió un placer enorme. Unir los dos universos, y compartirlos por medio de las novelas con los lectores es mi gran pasión. Es mi sentido de vivir”.
“Trato de no tener rutinas porque el proceso creativo en mi cabeza funciona con un poco de ‘caos’. Lo único que tengo es una meta semanal que consiste en escribir unas mil o dos mil palabras. Cuándo y cómo, lo dejo bastante librado a cada jornada. Mi computadora se enciende todos los días a la mañana, y queda así para que, en cualquier momento, cuando me surja una idea, me pueda sentar y plasmarla. Me encanta pasar por mi escritorio, sentarme unos minutos y dejar en palabras lo que estaba pasando por mi cabeza para luego seguir con otra cosa.
“Me encantaría llegar a cualquier persona. Que mis historias inviten a sentarse a leer, a querer siempre responder la pregunta en cada capítulo: ¿Y ahora qué pasará?, a abandonar un poco las pantallas y las redes para sumergirse en una aventura que sea única para él o ella.
Hasta ahora, mis lectoras han sido en su mayoría mujeres. Entiendo (y lo digo como mujer) que es porque estamos fascinadas con todo lo que hacemos y todo lo que hemos logrado. Es como que nada ni nadie nos para; pero yo escribo historias para todos. Solo deseo entretener y que se disfrute a pleno de la lectura».
“Actualmente estoy con la segunda parte de mi novela ‘Encrucijada’ con un abordaje coral que me está fascinando. ¡Un hermosísimo desafío! ¡Un gran placer! Y como siempre, poesías por aquí y por allá para esos momentos de introspección que se llenan de rima”.
Graciela del Carmen Vidal: «No existe rutina de escritura, sólo libertad de hacerlo en cualquier momento»
Es una apasionada y estudiosa de la literatura. Aunque proviene del ámbito de la medicina ha llevado también su aporte cultural a esos espacios de la salud. Detallista y minuciosa, Graciela es autora de dos novelas históricas: “Donde terminan las aguas” y “Dueña de su camino”. Ambas tienen la particularidad y el enorme desafío de estar narradas en segunda persona. También es autora del libro de cuentos “Siluetas, luces y sombras” y participó de varias antologías del taller El Escriba. Una gran narradora que también tiene pasión por la fotografía y los viajes.
Graciela nos cuenta algo de lo que marca su actividad como autora.
«Alguna vez sentí que debía llenar el alma, comencé a leer. En otro tiempo sentí que mi alma quería expresarse, comencé a escribir, para dejar un legado, al alcance de la mano… Perdurar en el recuerdo, vivir en los demás, brindar belleza, optimismo, energía, fortaleza. ¡Existen demasiadas penas y angustias para agregar otras con mis escritos! Crear alegría, relatos imaginativos, que estimulen al lector, un remanso en el infierno cotidiano».
«No existe rutina de escritura, sólo libertad de hacerlo en cualquier momento. Busco un espacio para zambullirme en ella y que nada lo perturbe, que el día no acabe o que la noche permanezca.
Intento no dejarme seducir por la pirotecnia del idioma español, tener la precisión y concisión de llevar al papel tantas ideas como palabras. Aquel que escribe se ve reflejado en sus escritos, como antagónico o agónico. Soy yo y mi entorno. Simple y complejo. El prisma con que se lee dará el veredicto, por sí o por no. Quien escribe para sí, escribe para todos. Sólo falta entenderlo. En base a este principio es bueno componer, palabra a palabra, el manjar de un relato».
«Apunto a que el lector que me elija, ya que no es mío sino libre, pueda captar los mensajes de mi escritura».
«Trabajo en conducir un taller de narrativa y análisis de escritores según sus lectores. También coordino un grupo de escritores, colegas en la medicina, a nivel nacional. En proceso va otra novela».
Augusto Porporato: «Siento la lectura como un proceso necesario antes de ponerme a escribir»
Corrector de oficio. Lector y crítico literario. La palabra es quizá la materia prima de su trabajo cotidiano. Por eso no sorprende que la literatura sea un camino que Augusto Porporato recorre con maestría. Su primera novela, “Punto de fuga” quedó entre las tres finalistas del Premio Planeta en 2007 y al año siguiente salió publicada por El Emporio Ediciones. Luego editó las novelas “La Crisálida” (Recovecos, 2011), “La isla” (Alción, 2016), “Laberinto” (2017), “¿Casualidad o mirabas por la ventana? (2020, aunque en 2012 fue finalista del Premio del Fondo Nacional bajo otro nombre). Recientemente acaba de sacar “La oportunidad perfecta”, un thriller distópico que expone una mirada lúcida y profunda sobre diversas cuestiones sociales. El escritor cordobés nos invita a conocer sus búsquedas y procesos creativos.
«Desde niño siempre me gustó leer, me divertían las tareas escolares que tuvieran que ver con armar una redacción. Pero quizá el verdadero despertar de mi vocación ocurrió entre los 16 y los 19 años, cuando leí de lleno la obra de Hermann Hesse. Literaria y espiritualmente, leer a Hesse fue darme cuenta de que quería hacer lo mismo que él. Hoy casi no leo a Hesse, pero sus temas, el modo como están tratados en sus obras, influyeron definitivamente en la elección de los míos y en la manera de amar la literatura».
«Cuando busco qué escribir, no tengo una rutina clara, y puedo pasar un tiempo sin hacer nada. En cambio, cuando estoy metido en una obra, no hay día en que no trabaje, y siempre que pueda le dedico unas cuatro o cinco horas. Suelo trabajar a la mañana, y también me gusta escribir en bares. Lo que nunca dejo de hacer es leer antes de la escritura. Siento la lectura como un proceso necesario antes de ponerme a escribir».
«Siempre tengo en la cabeza un lector a quien le escribo, pero no es alguien ideal ni idealizado, sino una persona que conozco. Alguien de carne y hueso a quien le doy cuentas de lo que escribo, alguien que es implacable en sus críticas y sumamente medido en sus elogios. Hay veces que lee realmente lo que escribo, hay muchas veces que no, pero someto mi trabajo a su mirada. Necesito esa aprobación, para saber tanto si voy bien con la historia como si no traiciono mi identidad literaria».
«Estoy escribiendo una novela. Pero a diferencia de ‘La oportunidad perfecta’, que fue una nouvelle, este nuevo proyecto es de largo aliento. Hace mucho que está conmigo, ha pasado por múltiples correcciones, incluso por un par de reescrituras, y creo que recién ahora, habiéndole hecho un cambio en el enfoque de la narración, encontré al fin el tono que buscaba. Bueno, pienso que el tono es algo muy importante, tanto como la historia misma, y en mi caso es a partir desde que la encuentro cuando la historia empieza a fluir. Esta nueva novela es un thriller psicológico donde se mezclan desequilibrios mentales y crímenes. Por ahora la titulé ‘Los ausentes’, porque sus personajes, por alguna razón u otra, están excindidos del presente cotidiano. Son o bien esquizofrénicos, o bien disfuncionales, o bien personas que se desconectan, pero todos individuos que viven en contacto con una realidad distinta».
Beatriz Ferrari Pellenc: «La poesía a veces surge espontáneamente y otras veces hay que trabajarla»
Hay algo profundo y poético se manifiesta en todos los proyectos literarios que encara Beatriz Farrari Pellenc. Por mucho tiempo los versos y los microrrelatos han sido su modo de narrar. Libros como “Sentir los días como un grito de letras” y la bilogía “Cómo se diluye una lágrima en la lluvia” dan cuenta de ese sello particular y distintivo de la autora. En cada publicación hay ideas y conceptos que se fortalecen a través de diseños, ilustraciones y un cuidadoso proceso que le da un valor agregado a ese objeto cultural. Recientemente se animó a la novela histórica de la mano de “Lo único que no cambia es el cielo” que rescata la figura de Margarita Weild, quien fuera esposa del General Paz. Siempre tiene proyectos y es una eterna estudiosa de la literatura.
A través de sus respuestas, Beatriz -o simplemente “Betty”- nos introduce a su mundo creativo.
“Comencé a escribir desde muy pequeña. Primero, sentí una gran admiración por la poesía y empecé a trabajar en eso. Ya a los 16 años pude leer en frente al público -en nuestra querida Biblioteca Córdoba- mis primeros escritos. Y luego, con el paso del tiempo, fui publicando. En la escuela teníamos una revista que se llamaba Tiempo. Ahí publiqué mis primeros poemas. Luego, cuando salí del colegio y entré a la universidad, no tenía los medios suficientes para publicar un libro así que me reunía con otros colegas y hacíamos antologías. Creo que participé en más de 20 antologías. Mi primer libro como autora individual recién lo edité a los 35 años”.
“Tenía antes una rutina muy especial. Estaba muy dedicada a la escritura, me levantaba de mañana tempranito y no me movía de la silla hasta no haber completado unas 10 ó 15 líneas que me gustaran. Las dejaba reposar, y días más tarde volvía a retomarlas. La poesía es así, a veces surge espontáneamente y otras veces hay que trabajarla… Con respecto a los cuentos, hay momentos en que tengo una gran necesidad de escribir porque se me ocurre una idea y digo ‘uy, esto es fantástico, esto me gusta, esto lo puedo desarrollar y lo voy a investigar. Y después lo voy modificando a través del tiempo, lo arreglo, lo corrijo… No es algo para lo que tenga asignado un horario pero gusta mucho trabajar en la noche, cuando estoy sola. Incluso a veces voy en el auto, se me ocurre algo, paro y escribo sobre un anotador que llevo siempre conmigo. Allí anoto frases que se me ocurren o cosas que veo. Por lo general los escritores o los poetas somos muy observadores. A veces una brizna de una paja suelta, una flor que se cae, una hoja que lleva el viento o hasta un choque puede ser algo importante para que se nos ocurran cosas. De todas formas, ahora ya no tengo más esa rutina en la que me sentaba y no me movía hasta no haber escrito algo. Ahora lo hago cuando puedo, cuando lo siento, por lo general casi todos los días (aunque muchos de los escritos van al cesto de basura). Y el resto queda en la computadora a la espera de un buen momento”.
“He terminado varios cuentos. Espero que le gusten a mis lectores y abran un panorama distinto en relación a lo que suelo escribir. Estos son cuentos más bien fantásticos. Además está por editarse una novela breve sobre un personaje mítico, argentino. Se desarrolla en Buenos Aires en la época de Rosas. Creo que esta va a ser la última novela histórica que voy a escribir. Y obviamente sigo difundiendo y acompañando mi novela ‘Lo único que no cambia es el cielo’ (editada a fines de 2023) sobre la vida de Margarita Weild”.
Beatriz Grinberg: «Me gustó escrbir desde niña».
En la obra de Beatriz Grinberg siempre está presente su formación de antropóloga y mediadora. Tiene una sensibilidad especial para hablar de los dramas universales y cotidianos. Sus novelas “Lazos de familia”, “Mi nombre es Lídice” y “Aquellos días de Varsovia” dan cuenta de esa particularidad´. La escritora se ha tomado un tiempo en el que inició un nuevo proyecto, algo que se corre de la línea de sus textos anteriores. Un relato actual y contemporáneo que vuelve a poner en foco los recovecos del alma humana.
“Me gustó escribir desde muy niña: poemas, algunos pequeños relatos. Creo que mi deseo por escribir surge desde la lectura. Leía siempre. Sigo leyendo…siempre. Me nutro, no solo de las distintas tramas sino del estilo de cada escritor”.
“No tengo una rutina especial. Siempre hay un motivo que me distrae, un motivo para no sentarme a escribir. No obstante lo hago. Me cuesta sumergirme en la trama de lo que estoy escribiendo, pero cuando lo hago, me interno y, con la compañía del mate avanzo y avanzo”.
“En realidad no tengo definido un lector o un potencial lector de mis entregas. No pienso en ello. Escribo desde el corazón, desde situaciones, desde contextos, desde el dolor, desde el amor, desde sentimientos que nos atraviesan a todos en cualquier momento de la vida. Creo que como yo, primero lectora y luego escritora, cualquier persona podría ser mi potencial lector”.
“Después de un tiempo en el que estuve transitando un largo duelo en el que, entre otras cosas, estaba vacía de escritura estoy volviendo al ruedo, disfrutando de encuentros literarios con colegas, de momentos artísticos que llenan mi alma, del flamenco que agita mi cuerpo y mis alas y…como siempre, agradeciendo por mi familia, mis nuevos y viejos queridos amigos, puedo decir que estos nuevos días me encuentran finalizando una nueva novela: Tierra Adentro”.