
Hace pocos días se dio a conocer el nombre del ganador del premio literario más codiciado de las letras hispanas: el Premio Cervantes. El galardón fue concedido al escritor mexicano Fernando del Paso, de ochenta años, uno de los embajadores culturales más notorios de México.
Dentro de la obra de este escritor destacan tres grandes novelas: «José Trigo» (1965), «Palinuro de México» (1977), de carácter autobiográfico y «Notas de un Imperio «(1987), una particular visión del reinado de Maximiliano de Austria y su esposa, Carlota, los fugaces emperadores de México durante el siglo XIX.
El escritor dedicó casi diez años a cada una de sus novelas, reservando tiempo para participar en el International Writing Program de Iowa, donde residió tres años. En 1992 regresó a su país para convertirse en director de la Biblioteca Octavio Paz de la Universidad de Guadalajara.
Amante de Juan Rulfo y James Joyce, Fernando del Paso es uno de los autores mexicanos más influyentes del siglo XX gracias a un estilo propio que siempre arbitró entre las vanguardias del boom latinoamericano.
En el año en que se cumple el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote, «el jurado ha querido valorar especialmente (…) a un escritor que es innovador, asume riesgos, es valiente en su creación novelística como lo fue Cervantes», explicó la presidenta del jurado, Inés Fernández Ordóñez, representante de la Real Academia Española. El jurado reconoció a Del Paso «por su aporte al desarrollo de la novela, aunando tradición y modernidad como hizo Cervantes en su momento».