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Un autor que indaga sobre el vínculo de las infancias con el mundo adulto

Alejandro De la O presentará hoy en Buenos Aires su tercer libro para las infancias “La suerte de los Antonios”.
En este texto el escritor, actor y docente ahonda sobre la poderosa relación entre abuelas y nietas, y sobre las tantas supersticiones e ideas que se tejen en torno a la “suerte”

“Valentina desea la suerte, aquella de la que disfrutan sus familiares: padre, hermano, abuelo. Esa suerte que los Antonios logran conquistar día a día. En esa búsqueda descubre una enseñanza para la vida: quizás la tan ansiada felicidad que trae la suerte se encuentre más cerca de lo que ella creía. Un cuento sobre abuelas y nietas, y la magia de las pequeñas cosas”. Así se presenta la sinopsis de “La suerte de los Antonios” el tercer libro de cuentos del actor, docente y escritor cordobés Alejandro De la O.

“El Ale De la O” -como se lo conoce en el medio artístico y literario- ha hecho de las infancias su terreno creativo. Ha transitado en el escenario con personajes divertidos y pintorescos (uno de sus más recientes fue el Conde “Dráscula”) y desde hace algunos años su incesante trabajo como promotor de la lectura –dentro y fuera del aula- derivaron de manera natural al mundo de la literatura Infantil.

Primero llegó “La luna que miraba” y luego “Los Ojos grandes de Pily”. Ahora -nuevamente de la mano de  Jacarandá Editoras- se lanza al mundo editorial con un relato genuino y tierno en el que vuelve a hacer foco sobre los vínculos y ese modo especial en el que niños y niñas se relacionan con el mundo adulto.

Acompañando el lanzamiento de “La suerte de los Antonios”, Alejandro De la O realizará una presentación hoy jueves 11 de abril a las 18h en el Centro Cultural de la Cooperación (Avda. Corrientes 1543 – CABA).

El autor dialogó con Babilonia sobre cómo nació esta historia y sobre algunos detalles de su proceso creativo. Como él mismo se define: “es un actor que juega a escribir”.

-Llega otro libro de tu autoría destinado a las infancias… ¿Qué te impulsó a escribir esta historia? 

-Sí, otro libro para las infancias, el tercero y muy contento por esto mismo.

La historia nació en los primeros tiempos de la pandemia, cuando durante el encierro en mi departamento junto a mi gata, la observación de los detalles se agudizó y comencé a ver qué vaquitas de San Antonio vivían o estaban pasando sus días en mi hogar (en especial para evitar que mi gata las agarrara). Siempre estaba muy presente eso tan instalado en todos cada vez que vemos una de ellas: dejarlas andar por nuestra mano y pedirles un deseo. A partir de esas anécdotas me fue surgiendo la historia y tuve todo el tiempo del mundo en esos meses para crearla. 

-Considerás que existe algún eje conector entre este libro y tus anteriores (La luna que miraba y Los ojos grandes de Pily)? 

-El conector más claro que está en los tres libros son las relaciones, los vínculos entre las personas, amigos, familiares. Me gusta tocar esas relaciones de las infancias con las personas adultas. El amor, la amistad, eso puede verse en las tres historias… Después cada una gira en su propio camino, además me gusta que algo de todo lo que puede decirse termine siendo completado por el lector. Creo que hay muchos pliegues en las historias que pueden generar nuevas historias en quien lo lee.

-El cuento se centra en ese vínculo -un poco mágico y único- entre abuelos/as y nietos/as. ¿Cómo fue indagar, desde lo literario, en esas relaciones y universos? 

-En mi historia personal tuve unxs abuelxs extraordinarios y sobre todo fue muy fuerte la relación con mis abuelas. Con la mamá de mi papá en la infancia. Creo que de ella tengo mucho de lo artista que soy. Y -como la mamá de mi mamá vivía en Buenos Aires- pude hacer mucho más fuerte ese vínculo ya de grande, cuando podía viajar seguido a esa provincia. De ella tengo un recuerdo muy vivo en lo desprejuiciada y vivida que fue esa abuela. Muy distintas las dos, pero grandes abuelas ambas. Esas relaciones me sirvieron mucho para que la atmósfera del vínculo estuviera presente.

Cuentos sobre abuelos hay muchísimos y siempre son bellos porque nos llevan al recuerdo, a la emoción… De esos cuentos leí muchos, yo quería jugar más con la anécdota y la costumbre que instala una abuela en la vida de esa nieta y que  marca al personaje para llevar adelante su aventura. 

-A la hora de escribir, ¿cómo te organizás con tus rutinas y procesos? 

-No tengo un hábito o rutina de escritura. Sí tengo momentos, días… No presiono para que algo me surja, si viene una idea  capaz algo escribo y puede quedar por muchos días así, solo en una idea. Esto de ser un actor que juega a escribir me quita una carga o presión que yo mismo me pondría en otro caso. 

Soy inquieto, hago muchas cosas, voy encontrando los momentos o ellos me encuentran a mí. 

-El libro cuenta con ilustraciones de Guillermina Marino ¿cómo fue ese proceso de vincular el texto narrativo de tu autoría con el trabajo de la ilustradora? 

-En este caso fue muy libre. Guillermina Marino -que es una ilustradora exquisita, encantadora-, me iba mandando sus trabajos a medida que iba creando. Todo me pareció hermoso, tuvimos unas charlas pequeñas, sobre todo en cómo ella podía imaginarse ese personaje o esa abuela, y su decisión fue la acertada.

Su creación en la ilustración de los personajes es una abuela muy de cuento y las ilustraciones van en ese sentido. Ella tiene un gran camino en la ilustración de libros para las infancias y todo lo que imaginara o me planteara para mí iba ser un gusto. 

Para agendar:

“La suerte de los Antonios “ de Jacarandá Editoras se presentará este jueves 11 de abril a las 18h. en el Centro Cultural de la Cooperación (Avda. Corrientes 1543).

En algunas semanas “La suerte de los Antonios” va estar en librerías especializadas de literatura infantil en Córdoba. Además también  se puede conseguir y comprar por la tienda nube de

Jacaranda-editoras.com 

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