Durante las primeras semanas de aislamiento surgieron muchas propuestas culturales gratuitas en distintas plataformas.
Sin embargo con el correr de los meses se impone la necesidad de buscar alternativas para hacer económicamente redituable la labor de teatreros, músicos y productores.
La pandemia por el COVID 19 nos sorprendió. Lo trastocó todo. Y de pronto entre la incertidumbre, la necesidad de seguir en movimiento pese a las condiciones del aislamiento y el deseo de buscar nuevas maneras de producir y hacer circular los bienes artísticos y culturales, nos vimos inmersos en un universo de plataformas, vivos, actividades on line, streamming y mucho más que marcaron una agenda cultural novedosa, diferente y muy nutrida.
Sin embargo, a medida que fueron pasando las semanas, poco a poco surgieron interrogantes y la necesidad de pensar y repensar los eventos artísticos no solo para llevarlos a cabo sino también para lograr monetizarlos. Porque más allá de que músicos, actores, escritores, artistas plásticos y demás referentes culturales estuvieron a la altura de las circunstancias (ofreciendo gratuitamente diferentes alternativas para disfrutar sin salir de casa), también se instaló en el sector la necesidad de encontrar la manera de hacer redituable la actividad.
Subsidios, créditos (en algunos casos con montos casi insignificantes) y algunos planes de fomento, han servido tal vez como paliativo. Sin embargo, en el sector se siguen buscando estrategias para generar ingresos.
Sobre las artes escénicas
“En nuestro caso fuimos generando distintas propuestas y estrategias, pero estamos a la expectativa de lo que disponga el COE para ver cómo seguimos. Cuando surgió lo de la pandemia, lo primero que hicimos fue subir a las redes todos los registros fílmicos que teníamos para sostener el vínculo con el público. Después fuimos creando contenidos para las distintas plataformas. Hicimos para los más chiquitos un taller de cómo construir títeres, algunas cosas en Tik Tok… Incluso con el público adulto ha funcionado muy bien el radioteatro”, explica el director del Teatro Real Raúl Sansica quien es además el director del Festival Internacional de Teatro, evento sobre el que están pensando algunas ideas para esta edición 2020.
“En este momento, lo presencial está aún muy lejano. No sabemos cuando va a poder ingresar el público a las salas. Actualmente estamos en contacto con festivales que se vienen haciendo en otros lugares del mundo, y se está trabajando en distintas modalidades: eventos puramente on line, puestas en vivo vía streamming, alguna actividad al aire libre con ciertos protocolos… La idea es hacer el festival, aunque no descartamos que pueda ser después de octubre”, expresa Sansica.
En el ámbito independiente, teatristas locales lanzaron la propuesta Sala Virtual (a la gorra) en donde todos los fines de semana se pueden ver puestas de compañías cordobesas. Sobre la experiencia, Guadalupe Pedraza encargada de prensa de esta iniciativa cuenta: “La sala arrancó el 10 de abril, las primeras ediciones fueron más bien a prueba. En mayo logramos una mayor estabilidad, le encontramos un ritmo. Y ahora en junio está costando nuevamente. La Sala Virtual surgió frente a la necesidad de monetizar el trabajo de los artistas, que el teatro siga siendo algo redituable. Pero para llevar adelante esta propuesta es necesario resolver algunas cuestiones técnicas. Hay muchos hacedores a los que la tecnología puesta al servicio del teatro no termina de cerrarles. También es cierto que para llevar adelante estas funciones virtuales necesitás una buena conexión porque las transmisiones son en vivo”.
Dichas funciones son a la gorra y el dinero se deposita mediante transferencia bancaria y algunas otras opciones. Aunque los resultados son muy disímiles, se calcula que los espectadores están dispuestos a abonar un promedio de $200 por obra. De todas maneras, sus creadores están convencidos que Sala Virtual es una propuesta más bien coyuntural y que en el futuro el teatro presencial seguirá siendo la alternativa. Igualmente sí consideran viable una plataforma teatral (al estilo Teatrix).
Vale destacar que Sala Virtual es una de las tantas iniciativas surgidas en esta especie de “asamblea on line” en la que participan cerca de 100 artistas cordobeses y en las que se debaten estas y otras tantas cuestiones importantes para el sostenimiento de la actividad y de los teatristas en un contexto económico tan difícil como es el que ha impuesto la pandemia. «Es un presente muy complejo, el contexto de enfermedad y alerta sanitaria no es alentador para ninguna actividad. Y si bien hay cosas que llegaron para quedarse, en cuanto al teatro no creo que todo esto nos cambie de raíz. Lamentablemente ha quedado al descubierto lo precario de nuestro sector para subsistir, la pobre propuesta del Estado para ayudarnos y más pobre aún en término de políticas culturales», resume Pedraza.
Sobre los espectáculos musicales
La actividad musical también sufrió el impacto del COVID 19. Mientras en el sector se produjo una enorme pérdida económica y de fuentes laborales, en paralelo se produjo una explosión de shows en vivo por Instagram y otras plataformas tanto de artistas independientes como de figuras consagradas. Frente a eso el productor Iván Burnichón manifiesta: “Este es un escenario dinámico y de gran incertidumbre que desnuda la falta de previsión del campo cultural. Actualmente hay una superpoblación de ofertas de formatos y plataformas, algo excesivo. Antes, un cantante no actuaba 6 veces por semana, ahora en cambio hace un montón de vivos por semana. Además las propuestas se superponen. Antes, si planeabas un recital te fijabas en la fecha, qué otras cosas estaban programada… Hoy no pasa eso, lo que desnuda precariedad y debilidad en términos de producción y en términos ejecutivos también. Gran parte de lo que se hace es producto del arrojo, no tiene una mínima previsión. Pero en este contexto, que al parecer se va a extender al menos hasta fin de año, habrá que diseñar estrategias, planificar, trabajar en una construcción colectiva… También es necesario pensar en la monetización. Si vos actuás todos los días gratis, ¿porqué alguien pagaría por ver tu recital vía streaming? Y otra cosa: tendremos que ver cuánto está dispuesto a pagar la gente por un recital on line… Sin dudas habrá que probar nuevas estrategias y ver de qué manera se canalizan”.
Atentos a lo que se viene proponiendo en algunos lugares del país (con espectáculos en vivo vía streamming pero sin público), en el sector se van analizando ideas, un poco a prueba y error, con el fin de sostener una actividad que se ha visto enormemente afectada por la pandemia.
“Es cierto que para muchos artistas más emergentes o no tan conocidos, este tiempo y las tantas pantallas les han permitido darse a conocer, pero suena un poco utópico -por el momento-lograr monetizar todo lo que se viene haciendo en redes”, agrega Burnichón.
Como contracara, Susana Guzmán (de Susana Guzmán Cultra On Line) afirma que el contexto aceleró algunos procesos de aquellos artistas que buscan darse a conocer a través de las redes. “La tarea que yo hago es la distribución digital y difusión musical en tiendas como Spotify y otras plataformas streamming. Y la verdad es que a partir de la cuarentena se aceleró el tiempo de lo digital. Todo el mundo necesita hacer su distribución en las plataformas. Obviamente que a nivel económico no es equiparable el ingreso que se genera por concierto, lo de la distribución digital es mucho menor. Pero este es un trabajo que hay que hacer porque es una manera de monetizarse en este contexto. Y algo que celebro en esta situación es que muchos artistas están empezando a hacerse cargo de su parte, de la actividad musical: grabarse, hacer streamming… Me parece que va a ser algo bueno a futuro. Todos nos estamos entrenando en herramientas y conocimientos que antes no manejábamos. Y la estrategia digital ha pasado a ser un elemento más y muy importante en las estrategias generales del artista”.
Así, entre la incertidumbre y la búsqueda, entre el hacer y el deshacer, aparecen ideas, propuestas coyunturales y otras que han llegado para quedarse. En todos los casos, la necesidad de monetizar el trabajo de los artistas en este contexto de pandemia es uno de los grandes desafíos que, al menos hasta el momento, tiene más preguntas que respuestas.