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Amigas por los libros

En coincidencia con el Mes del Lector, Spa Literario celebra sus 10 años. Se trata de un grupo integrado por 12 mujeres cordobesas que se reúnen para compartir su amor por la lectura. Una historia que nació impulsada por la literatura y que se consolidó como una poderosa amistad.

Anécdotas les sobran. Lecturas también. Comenzaron a mediados de 2013. Se conocieron por Facebook, se reconocieron en algunas presentaciones y actividades literarias y así, unidas en esa pasión por los libros, decidieron armar un grupo de lectura al que posteriormente llamaron Spa Literario.

Lo de “spa” no es casual. Tiene que ver con las sensaciones que viven cada vez que se reúnen a debatir algún texto. Allí se divierten, se emocionan, reflexionan, comparten. Allí recargan energías y reafirman el valor de un espacio que nació de la mano de los libros pero que hoy definen como un refugio de amistad. Porque al fin de cuentas literatura y vida van de la mano, y así lo sienten ellas que han transformado al acto solitario de la lectura en un acto colectivo y solidario. Mónica Gaido, Susana Gigena, Lorena Bertucceli, Marisa Filippi,  Alejandra Gerzey, Analía Lovera, Rosana Dal Porto, Laura Chagardoy, María Belén Bocolini, Yanina Sánchez Ribotta, Carolina Del Vecchio y Fabiana Rodriguez son las integrantes del Spa Literario.

“La idea de formar un grupo de lectura comenzó a gestarse allá por junio o julio del 2013, luego de conocernos por Facebook y coincidir en presentaciones y gustos literarios. Allí surgió la idea. Nos reunimos en una casa, empezamos a investigar, armar, coordinar y finalmente pusimos primera.  Comenzamos como grupo de debate para ir trasmutando, en el tiempo, a grupo de ‘conversación’ sobre libros”, cuenta Ale Gerzey.

Desde entonces han sostenido el espacio a lo largo de una década. Sobre el enorme desafío de la permanencia, Susana Gigena expresa: “En cuanto al secreto para sostenerlo durante tanto tiempo creo no hay ninguno. Sí diría que mucho tiene que ver la tolerancia, el respeto y la empatía que tenemos como grupo. Porque lo que empezó como un grupo de mujeres amantes de la lectura se fue transformando en una amistad más allá de las letras. Opinar, sugerir y ponernos de acuerdo, a veces cuesta, pero generalmente lo logramos”.

Universo literario

Un grupo de lectura permite compartir miradas, debatir. A veces hay coincidencia, a veces no. Y allí reside su mayor riqueza. Ellas cuentan que comenzaron con novelas románticas pero que luego fueron ampliando sus horizontes, salieron de su zona de confort y se animaron a indagar en otros géneros, autores y estilos. Hasta tuvieron una época en la que decidieron bucear la profundidad de los clásicos. Hoy se consideran lectoras de todo tipo de libros, lo que les ha permitido conocer un mundo literario enorme y fascinante.

En cuanto a la modalidad del grupo, Yanina Sánchez Ribotta explica: “La dinámica consiste en una coordinadora mensual que generalmente elige su libro a debatir. En nuestro grupo de Whatsapp suelen tirarse disparadores que generan intrigas sobre la próxima lectura, acertijos, chistes, e incluso textos errados que nos hacen pensar si estaremos leyendo correctamente el libro del mes.  A veces también se llevan a votación diferentes títulos. Se elige una fecha (al principio eran meriendas los sábados y luego pasamos a viernes o jueves con pizza, pata flambeada o guiso de lentejas) para debatir dicho. Tenemos un mes aproximadamente para leerlo y el día del encuentro lo conversamos. La coordinadora es la que guía esa jornada, puede hacer preguntas, abrir el debate, hacer juegos, sorteos, etc. Y al finalizar la actividad, que dura aproximadamente tres horas, todas nos llevamos un souvenir como recuerdo. Pero lo más valioso, es que salimos con energía renovada, de ahí nuestro nombre Spa Literario”.

Más que libros 

Las integrantes cuentan -entre risas- que como hablan tanto y todas a la vez, tuvieron que incorporar un timbre de los que se usan en la recepción de los hoteles, para ceder la palabra a cada asistente o para llamar al silencio (algo difícil de lograr).

Cada una de ellas recuerda anécdotas, viajes, encuentros, juegos, momentos personales que inevitablemente se mezclaron con los libros. No son solo lectoras, son amigas. Los libros son el puente que las lleva a construir un vínculo tan poderoso que además tiene un símbolo que reafirma ese sentido de pertenencia. “Cuando armamos el grupo se fueron agregando algunas chicas, traídas por una integrante que consideraba que sumaría al grupo de lectura por sus ganas de saber y por el compromiso de juntarnos una vez al mes. De esa manera llegamos a las 12 integrantes. Cuando pusimos a consideración sumar más personas nos pareció que se diluía el sentido de pertenencia y compromiso, así, naturalmente quedó establecido en ese número… Hace unos años nos compramos un anillo con nudos celta, que simbolizan la unión eterna. Es por eso que cada vez que una flaquea en el camino y por un segundo piensa en irse del grupo, le recordamos que de la única manera que puede abandonar y dejar ese anillo es dejando esta tierra. A ese nivel llega nuestro vínculo”, narran.

Por último, Ale Gerzey manifiesta: “El Spa Literario funciona naturalmente. Después de tantos años, los libros han pasado a ser una hermosa excusa (leemos siempre y algunas más que otras, pero siempre leemos). El grupo maduró, nos conocemos bien, nos aceptamos y queremos tal cual somos. Hemos compartido muchos momentos felices y tristes, acompañándonos, poniendo oreja, con palabras de apoyo, de empuje, de fe, estamos en los momentos que más nos necesitamos con un mensaje, una sorpresa, un mimo, un abrazo. Somos 12 mujeres, tan distintas y tan iguales a la vez. Somos muy compinches por eso llevamos tantos años juntas”.

El 24 de agosto en el Día del Lector, nada mejor que rescatar estas historias que transforman a los libros en una especie de objeto mágico, un hilo rojo que une vidas y pasiones. Es que un libro no vale solo por lo que cuenta sino por lo que genera en quien lo lee. Desde Babilonia celebramos los 10 años de las queridas amigas de Spa Literario, a quienes consideramos también parte de nuestra comunidad babilónica. 

Y brindamos por muchos más grupos como estos, que promueven la lectura y los buenos vínculos. 

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