Comentario: "La guerra no tiene rostro de mujer" de Svetlana Alexiévich

 

 

Finalmente se editó en nuestro país este título de la reciente ganadora del Premio Nobel de Literatura. La autora bielorrusa resume en estas páginas un interesante trabajo de investigación periodística en el que expone las experiencias de las tantas mujeres que combatieron en las filas del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial.

 

«…la guerra la relatan las mujeres. Lloran. Su canto es como el llanto», afirma Alexiévich al inicio del texto. Así, el llanto, la furia, la culpa y el silencio construyen una narración conmovedora y por momentos descarnada. Cada una de estas mujeres hablan o callan según la circunstancia, pero todas ellas deambulan por los recovecos de la memoria individual y colectiva. Allí se esconde el miedo, el orgullo, la desesperación, el amor, las ilusiones, el hambre y los atropellos.

 

«Escribo la historiografía de los sentimientos… La historia del alma», manifiesta la autora.

 

De esta manera, la prosa de Alexiévich enlaza con maestría ese mundo bélico y su impacto en lo más profundo del ser humano. Esa guerra que por años estuvo relatada por hombres, en estas páginas es reconstruida desde la voz de las mujeres. 

 

No se trata de entrevistas convencionales, sino de reflexiones y testimonios que se mixturan como si fuera una gran obra literaria (de hecho lo es).

 

“Atenta, escucho el dolor… El dolor como prueba de vida pasada. No existen otras pruebas, desconfío de las demás pruebas, Son demasiados los casos en que las palabras nos alejaron de la verdad… Reflexiono sobre el sufrimiento, que es el grado superior de información, el que está en conexión directa con el misterio, el misterio de la vida, La literatura rusa en su totalidad habla de esto. Se ha escrito más sobre el sufrimiento que sobre el amor. Y las historias que yo escucho también…”. Así va definiendo Alexiévich este libro que comenzó a producir cuando era aún muy joven, y que recién logró publicar 20 años después (aquí también están reflejados sus diálogos con el censor y aquellos escritos que quedaron fuera de la edición original).

 

Un texto valioso, potente, lúcido.

 

(Cabe destacar que también se editó ya en papel otro de los títulos de Svetlana Alexiévich: «Voces de Chernobyl»).

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