Se puede contar un drama descarnado con belleza. Se puede hablar de la miseria y endulzarla bajo el encanto de la amistad y el amor. Se puede hacer referencia a la delincuencia y bañarla con el aroma salado el mar. Se puede hablar de la marginalidad, el abandono y la orfandad, y atravesarla con algunos guiños de humor y dulzura.
Todo eso convive en “Capitanes de la arena”, una obra en la que Jorge Amado no solo despliega su gran potencial narrativo sino que además pone de manifiesto un fuerte compromiso social.
Los protagonistas son un grupo de “niños de la calle”. Ellos duermen en un galpón a la vera del océano, y sobreviven a fuerza de hurtos, de trampas, de engaños. Tienen entre 9 y 16 años, y a medio camino entre la infancia perdida, los deseos adolescentes y esa adultez que se les ha impuesto a fuerza de necesidad, van siendo los protagonistas de un relato atrapante, mágico y conmovedor.
Amado no escatima críticas sociales. Habla de las corrupciones políticas, del Estado ausente, de una sociedad indiferente y cruel con el marginado, de la hipocresía y de un sistema que castiga a aquellos a los que debería proteger. Tampoco edulcora la realidad de estos chicos, algunos más violentos, otros más dóciles. El jefe de la “banda”, el “inteligente” (aunque solo haya ido dos años a la escuela), el audaz, el gracioso, el tímido, el místico… y hasta una muchachita que llega empujada por la peste y que se transforma en la novia del líder del grupo, conforman una galería de personajes inolvidables, de esos que se dejan querer.
La pluma cautivante de Amado va tejiendo una madeja en la que se mixturan las razas, el sincretismo religioso y cultural, la simpleza y el realismo. Cada capítulo tiene su propio nudo, y cada cierre nos traslada hacia esa otra Salvador de Bahía, no la turística sino aquella que se puede ver por las noches desde la ventana de un hotel con la vista perdida en la playa.
Si bien seguramente muchos han leído este libro durante el secundario, siempre es bueno volver a sus páginas para reencontrarse con una novela emocionante, auténtica y crítica.
No se sale ileso de la calle, del hambre y de la pobreza extrema, pero en algunos casos –muy pocos tal vez- hay cosas que salvan: el arte, la fe, el amor.
Esta novela se escribió en 1937, sin embargo –dolorosamente- mantiene su vigencia hasta nuestros días. En cualquier lugar del planeta es posible encontrarse con los “capitanes de la arena”.

Dato histórico
La primera edición de “Capitanes de la arena” se publicó en 1937. El libro fue confiscado y quemado por el Estado Novo. Su difusión se aplazaría hasta 1944 en una segunda edición que daría la vuelta al mundo. Su vigencia se mantiene hasta nuestros días y es material de lectura en muchas escuelas secundarias.
En 2011 Cecilia Amado -nieta del escritor bahiano- llevó el libro a la pantalla grande.
