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Carolina Del Pópolo: "Escribí sobre un tema que me fascina: el poder detrás del poder".

Abriendo camino en la literatura local, la escritora cordobesa Carolina Del Pópolo editó este año «La verdad silenciada». Después de décadas ejerciendo la abogacía, Del Pópolo debuta con una historia atrapante, donde enlaza relatos de su propia familia con el devenir político-económico de nuestro país y el mundo a mediados del siglo XX. Primera Guerra Mundial, nazismo y alianzas peronistas se entremezclan con secretos de inmigrantes italianos llegados a estas tierras, en un relato que combina con acierto ficción y realidad.  

 

 

Durante mucho tiempo, tal cual lo comenta su autora, esta historia dio vueltas por su cabeza hasta que se plasmó en papel. Quizás no con estos mismos personajes, quizás con algunas variaciones, pero lo cierto es que su dueña siempre sintió algo así como una pulsión para narrarlo, por ser un relato que estaba presente en su vida desde que era una niña.

 

La vida, es cierto, la llevó por otros caminos alejados de la literatura. Pero un buen día, corrió los casos jurídicos de su escritorio, guardó expedientes legales en el cajón, abrió el word en blanco y se puso a escribir. Estudió escenografías, delineó personajes e investigó muchísimo sobre procesos históricos nacionales . Para el resto, le valieron como un tesoro, sus décadas ejerciendo como abogada. Y así fue tomando cuerpo esta novela que transcurre en Mendoza, Buenos Aires, parte en Italia y México, que cruza hechos y batallas del siglo XX y también mitos y verdades de inmigrantes  con su mismo apellido en esta parte del mundo.

“La verdad silenciada”, editada por El Emporio, llegó entonces este año a los anaqueles de novedades en novelas históricas escritas en Córdoba, sumando una trama busca sacar a la luz una verdad familiar. Todo comienza cuando Juanho, un joven sumamente sensible, comienza a indagar en el pasado sobre de su propia sangre, de esa estirpe acaudalada en la que se ha criado y también sobre presencias y ausencias que no sólo tienen que ver con su apellido, sino también con la historia del país y el mundo. En diálogo con Babilonia, Carolina Del Pópolo contó sobre este relato, cómo fue el proceso de investigación y también cómo fue hacer espacio en su oficio de abogada y abrir camino en la literatura.

 

–   Es tu primera novela escrita y venís de un ámbito que no es el literario, ¿Qué te llevó a pensar en iniciar el camino de autora? ¿Por qué?

– La Verdad Silenciada es mi primer novela, pero no fue fruto de una idea, sino que recorrió un proceso que, creo con un alto grado de certeza, comenzó en la infancia porque en esa etapa de la vida todo queda registrado con una luz especial. Mis abuelos paternos vivían en Mendoza y tenían una casa de verano en Potrerillos, una villa recostada el pie de los Andes. Allí íbamos con mis abuelas durante las vacaciones y ellas nos contaban historias de la familia que a mi me fascinaban. Dí inicio a la escritura sin asesoramiento literario alguno. Comencé una noche a escribir en casa, casi sin rumbo, con la intención de plasmar esos relatos misteriosos que recorrían las memorias familiares y la trama fue fluyendo y siguió fluyendo hasta convertirse en una novela. Creo que todo surgió de un impulso intuitivo, de esos que no podes desterrar tan fácilmente porque regresan por distintos caminos a tu vida y reclaman tu atención y tu acción. El motivo principal por el que escribí esta novela es porque creo que todo aquello que no se hace consciencia se hace destino – frase de Jung que encabeza la edición-  y entonces es importante re-significar y observar lo que pasó en una familia, en un país, en un periodo histórico para no volver a repetir errores, para no volver a hacer destino lo que puede evitarse si se toma conciencia.

 

–  ¿Cómo fue el proceso de investigación, de qué fuentes te valiste para llegar a datos certeros (archivos, fuentes orales, bibliotecas, fotografías, libros)?

– El proceso fue arduo pero sumamente interesante. Necesitaba insertar los relatos surrealistas familiares en un escenario real, engarzarlos en los eslabones de las cadenas de los acontecimientos sociales, políticos, culturales y económicos mas relevantes del siglo pasado. Ante ese desafío debí bucear en la historia e investigar sobre fascismo, nacionalsocialismo, la intervención del Vaticano en las altas finanzas, el backstage de la sofisticada logística montada por el General Perón  en Europa para tender fuertes puentes que soportaran la huida masiva de nazis al país, las oscuras figuras que manipulan desde las sombras y que constituyen el real poder detrás del poder aparente y como también hablo de la muerte y de su interpretación según las diferentes culturas, debí adentrarme en las tradiciones que rodean la celebración del día de muertos en México y en las tétricas Catacumbas Sicilianas. El proceso de investigación fue un viaje en el que ficción y realidad se entremezclaron para dar a luz una historia que escribí con pasión.  

 

– Contás al inicio del libro que hay episodios y personajes familiares que sobrevuelan la historia, ¿cómo fue manejar lo autobiográfico a la hora de crear ficción? ¿cuáles eran los límites?

– Esta pregunta es difícil de contestar, al menos para mí, porque yo no encuentro limites en lo que me propongo hacer. En cuanto a los personajes familiares quise rendir un tributo a dos de ellos porque de alguna manera fueron guías y ejemplos: Nunzio Del Pópolo, un tío bisabuelo músico –clarinetista- que se enroló en la Banda del Ejército Italiano y murió en combate, animando con sus acordes a los soldados que luchaban en el frente y en las trincheras, durante la Primera Guerra Mundial. Recuperé su fotografía- la única que conserva la familia-  luego de años de búsqueda y la incluí al final de la edición de La Verdad Silenciada. El otro ancestro es Juan Horacio Del Pópolo  un primo hermano de mi padre que fue un gran jurista y además psicólogo autor de una obra destacada en el área de Psicología Judicial, un catedrático que llegó a dictar clases en universidades europeas. Ambos Nunzio y Juanho ( Juan Horacio) dieron vida a las míticas historias familiares que intento reproducir en la novela

 

– La historia de un joven en busca de pasado y futuro, secretos familiares que salen a la luz, la distancia en el tiempo y espacio como forma de estrechar vínculos, ¿qué quisiste contar con esta novela?

– Tal vez lo que quise transmitir es que todo lo que en una familia permanece oculto en algún punto puja por salir a la luz, y a través de algún miembro del clan se puede abrir consciencia para liberar a los demás de un destino que irremediablemente se repetirá hasta que este secreto se haga visible. Cuando algo puede verse ya no tiene poder sobre nosotros, no estaremos condenados a repetir patrones guiados por una fuerza inconsciente. Por otra parte parece que también todo aquello que en una familia fue bueno subsiste sin alterarse  Fue  infinita la alegría que sentí al comprobar que aquello que con tono de ficción había escrito en la novela cuando relaté que ese instrumento musical había regresado desde el horror de la guerra a las manos de la familia, era cierto. Ese tesoro está realmente entre nosotros. Cuando Leonardo Del Pópolo, hijo de un primo hermano de mi padre leyó el libro, se movilizó  para buscar el clarinete que está en manos de María del Carmen Del Pópolo prima hermana de mi padre, ella es pianista y tiene la sonrisa más luminosa que he visto. Cuando el día 28 de Septiembre presenté  el libro en Mendoza me lo llevaron y fue una emoción indescriptible. Luego de 100 años de su muerte, su música volvió a resonar en el alma del clan.

 

– Aunque son mundos diferentes, tanto el abogado como el escritor trabajan con la palabra, y en este caso, el título de la novela hace referencia a algo por descubrir, ¿De qué te valieron tanto años de oficio en el derecho a la hora de sentarte a escribir? ¿Qué aspecto tuyo como abogada se puede entrever en tu reciente oficio de escritora?

– Son mundos muy disimiles, sin embargo cuando se ejerce con pasión una profesión se puede descubrir que en ella existen temas que están íntimamente relacionados con las pasiones. En el caso de La Verdad Silenciada yo utilice mis conocimientos en el área de las finanzas y de  sociedades para construir un relato de ficción que involucra operaciones financieras en altos niveles donde intervienen personajes que pertenecen a la mafia siciliana, al Vaticano, a los gobiernos  de turno y además escribí sobre un tema que me fascina: el poder detrás del poder. Siempre hay siniestros personajes que definen los destinos de miles de seres humanos desde las sombras. No aparecen sino rara vez en los diarios y no conceden entrevistas. Ya que nadie es consciente de su existencia o de  la función que cumplen, pueden impunemente influir y conseguir  grandes beneficios sin ajustarse a ninguna norma ética ni a ninguna legislación. Dictan, cumplen y hacen cumplir sus propias leyes con una fuerza irresistible para muchos.

 

– La psicología también parece estar rondando las páginas del libro, de hecho abrís con la cita de Carl Jung “Aquello que no se hace conciencia se hace destino”. ¿Qué conexión hay con la psicología analítica? ¿Sentías que estaba escrito este libro en algún lado?

– Estoy convencida de que un escritor es un medio para que alguna historia que necesita hacerse visible tome cuerpo en palabras. El proceso para escribir La Verdad Silenciada fue intuitivo y por eso poderoso. Al inicio del libro digo que escribirlo fue para mí casi un mandato que no hubiera osado desoír. Pero no un mandato que me oprimió, sino una fuerza que me llevo por un camino que se iba presentando abierto y luminoso. No sé mucho de psicología analítica, pero a lo largo de mi vida he visto a muchas personas repetir patrones inconscientes hasta la destrucción, la enfermedad y aun hasta la muerte. Entonces esa frase de Jung se presenta como una luz en el camino. Debemos ver, observar, no resistir ni juzgar a nadie. Eso es hacer consciencia en mi modestísima opinión, y esa consciencia nos dará la real posibilidad de elegir un destino diferente, uno propio, libre, único, irrepetible e inmenso.

 

¿Cuáles eran tus expectativas antes de iniciar el trabajo de edición y cómo fue la tarea de sentir que el trabajo estaba realizado?

– Mis expectativas son francamente muy modestas. Yo no pertenezco al mundo de la literatura sino que mi vida transcurrió en pasillos de Tribunales como abogada litigante y en mi estudio jurídico. Los últimos 25 años estuve dedicada a la profesión y si a eso le sumas 5 años de estudio de la carrera llegas a 30. Sin embargo todo ese bagaje me sirvió para construir una historia que tiene visos de realidad. Comencé a ver su edición posible desde que El Emporio Ediciones la tomo en cuenta. Jamás esperé  que en tan corto tiempo se hiciera una segunda edición pero asi fue. Una sorpresa por la que estoy agradecida.

 

– La novela histórica es un género más que habitado en Latinoamérica, en general, y en Córdoba, en particular, ¿Es un género que también te gusta leer?¿De qué narrativa te gusta nutrirte?

– La novela histórica ejerce una gran influencia desde que propone una interpretación de los hechos que puede diferir de la historia que escriben los poderosos, los que han ganado una guerra o los que sirven a intereses espurios. Leo autores como Galeano, García Márquez e Isabel Allende, todos son maestros a la hora de hacer escuchar las voces de los silenciados por el poder.

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