babilonia logo

Libros: Caen las ventas y crece la preocupación en el sector

La Cámara Argentina del Libro ya habla de una baja del 30% en las ventas. En Córdoba se siente el impacto. La inflación, la crisis y el costo exorbitante del papel castigan al mercado editorial.  
Hablan en este informe Íbero Martínez (El Espejo), Soledad Graffigna (Volcán Azul),  Tomás Ottini (El Mundo del Libro), Pablo Kaplun (El Emporio) y Evangelina Montiel (Quade).  

Hace algunas semanas atrás, Juan Manuel Pampin, actual presidente de la Cámara Argentina del Libro (CAL), manifestó en declaraciones públicas que la industria está atravesando un momento muy difícil con caídas en las ventas cercanas al 30%. En relación a esas cifras, Pablo Kaplun de El Emporio  (y también integrante de la CAL), relata: “Nosotros tuvimos una caída del 25% , en función de lo que medimos. Cada editorial grande nos pidió la información y el promedio fue del 25%. Estamos hablando del mes de enero, y comparando con enero de 2023. Pero haciendo números finos, me atrevería a decir que estaríamos en el orden de ese 30% al que hace referencia la Cámara Argentina del Libro”.

La crisis económica, la inflación (que en el caso de los libros se siente aún más a causa de que el papel es una materia prima costosísima en Argentina y manejada por solo dos empresas) y cierta pérdida de lectores (que migran a otros entretenimientos como plataformas streaming, apps o redes), han puesto al libro en una situación compleja.

Basta con visitar alguna librería para encontrarse con novedades editoriales cuyos precios promedios rondan los $25 mil. 

El sector siente el impacto. Libreros y libreras de Córdoba no ocultan su preocupación y afirman que el 2024 se presenta incierto y desafiante. 

En Babilonia dialogamos con Soldad Graffigna de Volcán Azul, Tomás Ottini de El Mundo del Libro, Pablo Kaplun de El Emporio, Evangelina Montiel de Quade e Íbero Martínez de El Espejo. Aquí sus experiencias, miradas y proyecciones. 

Bajas que preocupan

“Observamos una fuertísima caída ya desde el año pasado. Para nosotros la crisis arrancó con la renuncia del Ministro de Economía,  hace ya casi un año y medio.Desde ahí -que empezó a haber inflación de dos dígitos mensuales- los libros empezaron a aumentar todos los meses, en algunos casos a un ritmo superior a la inflación (por estar dolarizados). Sentimos y sabemos que hubo una fuerte caída”, afirma Soledad Graffigna de El Volcán Azul, quien asegura que si bien en Navidad hubo un repunte, las ventas estuvieron  lejos de los niveles alcanzados en años anteriores. 

Tomás Ottini, de El Mundo del Libro advierte también esta baja. “Lógicamente que percibimos la caída. Los últimos meses  han sido bastante complicados y a nosotros se nos avecina la temporada escolar, donde me parece que va a ser aún más notoria la caída del nivel de actividad. Igualmente en diciembre hemos tenido un mes dentro de todo el contexto bastante bueno, eso fue posible gracias a promociones con tarjetas y algunas cuestiones que ayudan a amortiguar la subida de los precios”. 

Desde El Espejo, Íbero Martínez asegura que pese al contexto han logrado sostener las ventas, aunque en febrero ya se percibe la caída de las ventas. “Entendemos que cada librería, en relación a su continuidad de trabajo y a distintas particularidades puede ir atravesando la coyuntura con ciertas diferencias, pero es evidente que a rasgos generales, se percibe una disminución clara en las ventas». Desde Quade adhieren a esas percepciones, Evangelina Montiel expresa: «Estamos al tanto del comunicado de la Cámara del Libro y hemos observado una disminución en nuestras ventas que se aproxima a ese porcentaje».

Crisis e inflación, una dupla peligrosa
 

La inflación impacta en todos los rubros, y el libro no se queda afuera. En primer lugar porque no es considerado un producto de primera necesidad y en segundo lugar porque está condicionado por el costo del papel. Esta es una materia prima carísima que impacta en los precios finales. Aunque se buscan opciones y alternativas, a la larga, el papel conforma cerca de 50% del valor total del libro.

“La razón principal de la caída del nivel de actividad tiene que ver con los precios. En el rubro, el precio del papel es todo un tema. Pero me parece que hemos llegado a un punto de alta sensibilidad con respecto al precio por parte de nuestros clientes”, expone Tomás Ottini. También Soledad Graffigna también apunta el papel: “La inflación es un gran motivo de la caída, la inflación y la repercusión en los precios de los libros. Además los libros tienen la complejidad de que dependen del papel, que está manejado por dos empresas monopólicas, y cuyo costo además está dolarizado. ”.

Sobre el tema, Pablo Kaplun agrega: “Habitualmente al costo del libro hay que medirlo en relación a cuántos libros puede comprar una persona que gana un sueldo determinado. Por ejemplo, tomemos un docente que es una persona lectora. Hoy no puede comprar dos o tres libros como tal vez lo hacía antes. Hoy un libro de Katzenbach o de Grisham -que son autores internacionales-están entre los $30.000 ó $35.000. Y es obvio que la gente no se va a gastar el 10% del sueldo en un libro. Por eso para mí el mayor problema es la crisis económica y que los libros aumentaron muy de golpe”. Íbero Martínez opina: “Nuestros clientes, lectores y lectoras, en general son asalariados  (docentes de todos los niveles, profesionales, muchos de ellos empleados del Estado)… ¿Cómo no va a impactar en sus consumos esta coyuntura?”.

Estrategias y fidelización

Cada librería busca estrategias para fidelizar la relación con sus clientes y en la mayoría de los casos aseguran que la clave está en  seguir sosteniendo el buen oficio del librero. También los planes de pagos y algunas promociones, favorecen al consumo. 

«Como estrategia, analizamos los patrones de compra de nuestros clientes y exploramos nuevas oportunidades para impulsar las ventas. Buscamos mantenernos resilientes en este mercado competitivo sin perder de vista que nuestra prioridad es siempre la experiencia del cliente. Somos conscientes de que nuestra librería es
un refugio donde los lectores encuentran una pausa en el caos diario. Siempre estamos atentos para brindarles ese espacio y satisfacer sus necesidades», dice Evangelina Montiel.  

“Hoy estamos sosteniendo nuestro trabajo habitual (que es difundir material, trabajar mucho en redes, hacer conocer autores, hacer conocer libros) y estamos resignando márgenes de ganancia que, en realidad, nunca fueron altos. Por eso era muy difícil ofrecer descuentos y promociones, porque generalmente los márgenes son bajos y no te da la posibilidad de hacer cuotas. Pero bueno, la verdad que en este momento estamos resignando fuertemente los márgenes de ganancia para que haya ventas y que los libros circulen… De todas maneras  lo que más me preocupa de esta situación es que yo siento que la lectura va a ser cada vez más elitista, que cada vez va a llegar a menos nuevos lectores… Ante eso, hace un tiempo que vengo pensando que debemos empezar a trabajar fuertemente en el fomento de la lectura… Lo más triste de esta crisis es eso: que los libros, si no los militamos y no los defendemos, van a ser para muy poca gente”, alerta Soledad Graffigna.

Pablo Kaplun también hace foco en el tema de la rentabilidad:Las estrategias para tratar de mantener a la clientela o lograr clientes nuevos es tratar de usar la financiación de las tarjetas. Lo que pasa es que también hubo cambios; antes teníamos lo que era la hora 3 y ahora se encareció mucho y tenemos que recargar. No podemos mantener las 3 cuotas sin recargarle al cliente porque no dan los números, perdemos plata  y bajamos mucho la rentabilidad”.

Tomás Ottini manifiesta:Las estrategias que utilizamos para fidelizar a nuestra comunidad tienen que ver con promociones de tarjetas y distintos bancos. Pero estamos convencidos de que lo principal es garantizar una excelente atención al público, tanto en las formas como en lo que recomendamos. Hay que cuidar mucho a nuestros clientes, tenemos que hacernos muy fuerte en nuestra comunidad para no perder ventas. Y no solo para que no migren a otras librerías (eso no sería lo preocupante), sino para que dejen de comprar libros». 

“El Espejo libros es una librería estructurada en un modelo muy tradicional de negocios; excelente atención, stock siempre actualizado, prolijidad con clientes y proveedores, una web llamativa y eficiente. Pero también optamos por ciertas estrategias comunitarias, por decirlo de alguna manera: muchas presentaciones, mucha cercanía con quienes leen, atención a los detalles.  También acompañamos, con exhibición, difusión y cuidado librero, a las distintas campañas promocionales de la editoriales y distribuidoras”, concluye Íbero Martínez.

Un 2024 atravesado por la incertidumbre

Evangelina Montiel (Quade): «El panorama para los próximos meses de 2024 sin dudas presentará desafíos continuos pero también oportunidades que aprovecharemos para adaptarnos y crecer. A pesar de la incertidumbre económica y las fluctuaciones del mercado, seguimos siendo optimistas sobre el futuro de nuestra industria. Estamos preparados para enfrentarlo con determinación y creatividad para seguir sirviendo a nuestros clientes y contribuir al crecimiento del amor por la lectura».

Íbero Martínez (El Espejo): “Obviamente es un panorama lleno de incertidumbre. Cualquier plan de negocios en esta coyuntura debe ser, al menos, conservador.  De todas formas nos sentimos fuertes y valorados por la comunidad de lectores y lectoras, tanto de Córdoba como de todo el país gracias a nuestra Web que funciona de maravillas (www.elespejolibros.com.ar)”.

Soledad Graffigna (Volcán Azul): “¿Qué decirte del panorama 2024? Yo quiero ser optimista siempre pero me está costando mucho. Ante la inestabilidad que estamos viviendo y también la conflictividad en todos los ámbitos, nosotras estamos tratando de vivir el día a día. Sinceramente, no estamos planificando mucho más que de acá a un mes, con distintas acciones. Por ejemplo en marzo es el mes de la poesía y pensamos algo para esa fecha, acciones así muy cortitas. Por ahí sí proponemos talleres literarios, y todos los meses tratamos de tener varias propuestas, no sólo porque nos gustan y fomentan la lectura y los libros, sino porque también son una unidad de negocio que nos ayudan a paliar la caída en la venta de los libros. Lo cierto es que no tenemos información para poder planificar nada. No sabemos cuáles van a ser los índices de inflación, no sabemos cómo va a seguir todo, así que el objetivo es día a día tratar de sostenernos para no caer. Esa es la realidad, para poder pagar los costos  y surfear esta crisis”.

Tomás Ottini (El Mundo del Libro): “Con respecto a los próximos meses de 2024, lógicamente esperamos y rezamos para que repunte. Tenemos confianza en que va a suceder, nos hemos levantado de cosas peores. Esperamos encontrarnos con un segundo semestre mejor. Creo que va a pasar, hay que aguantar”.

 

 

Pablo Kaplun (El Emporio): “Con respecto al panorama futuro, veo meses complicados, especialmente los próximos 3 o 4 meses. No solo porque el sueldo de la gente lectora no  alcanza para comprar un libro, sino porque hay muchas empresas que están despidiendo gente, producto de esta crisis. Yo creo que lo que tenemos que hacer es aguantar, tratar de pasar esta tormenta económica y hacer lo que sabemos hacer: atender bien al cliente, ofrecerle todas las promociones que tengamos. Tenemos que tratar de ser creativos… Insisto en algo: lo que yo quiero que pase es que la gente pase por una librería y pueda comprar el libro como si uno pasa por un kiosco y compra caramelos. Porque no debería ser un producto suntuoso y hoy, si tenemos en cuenta un sueldo promedio, lamentablemente es suntuoso”.

Read Previous

En tus tacones: Una historia sobre la empatía y la sororidad

Read Next

Novedades editoriales (periodismo ficcional + ensayo + thriller)