En el marco del ciclo «Mujeres que narran, mujeres narradas» organizado por Babilonia Literaria en la Feria del Libro Córdoba, el sábado 14 invitamos a escritoras del género contemporáneo -desde el romántico hasta el thriller- para dialogar sobre los temas que atraviesan la ficción actual con protagonismo femenino. Mariela Giménez, Valeria Naya, Laura Gambero y Ludmila Ramis adelantan en esta nota parte de la conversación con Flor Vercellone, que tendrá lugar a las 18.30 en la Carpa Azul.
Una vez más siendo parte de la programación de la Feria del Libro Córdoba, esta vez Babilonia propone el ciclo “Mujeres que narran, mujeres narradas”, haciendo foco en dos géneros que son elegidos por miles de mujeres en todo el mundo. Hablamos del histórico y el contemporáneo enfocado en el romántico y el drama policial/thriller, géneros que permiten poder reflejar en la escritura problemáticas actuales del universo femenino.
El ciclo se desarrollará el viernes 13 y el sábado 14 y justamente en la segunda jornada (sábado 14) tendrá lugar la mesa “Narrativas femeninas contemporáneas: ¿Sobre qué escribimos las mujeres hoy?” donde invitamos a cuatro autoras para conversar sobre los temas, problemáticas, coordenadas que componen las tramas de sus novelas poniendo sobre la mesa las inquietudes del universo de las mujeres en la actualidad.
Estarán presentes Mariela Giménez (santafecina radicada en EEUU desde hace varios años) y las bonaerenses Valeria Naya, Ludmila Ramis y Laura Gambero, quienes proponen en sus libros historias con protagonistas femeninas que nos hablan de aquello que durante siglos se mantuvo fuera de los libros, o al menos lejos de las voces principales de las novelas.
En la previa de esta charla que estará coordinada por Florencia Vercellone, las autoras prenden las luces respondiendo acerca de qué caracteriza el modo femenino de narrar temas universales de la literatura y, también, qué temáticas han logrado salir del tabú para ganar presencia en la escritura del S.XX.
– Si la literatura escrita por hombres y mujeres parece siempre estar atravesada por temas universales -el amor, el odio, el temor, los celos, la locura, la descendencia, la felicidad- ,¿qué creen que caracteriza el modo femenino de narrar esos temas hoy?
– Mariela Giménez: Se trata de aportar una perspectiva única, particular, firmemente enraizada en la experiencia de lo femenino. Tan particular y tan única como la experiencia de cada ser humano, imposible de reproducir o imitar por cuánta inteligencia nos inventemos. Este es el tipo de equidad que más me gusta, la que se funda en la valoración del otre en su experiencia más personal. Somos mujeres escribiendo sobre mujeres y para mujeres, sin que esto se viva como una escritura de segunda. Incluso me divierte que hoy sean los varones los que se animen a pseudónimos femeninos; Carmen Mola, sin ir más lejos.
Es interesante y necesario que empecemos a probarnos en otras miradas, otras pieles, otros zapatos.
Estamos caminando una literatura mucho más inclusiva. Avanzan las alternativas de publicación, las grandes editoriales ya no lo dominan todo, proliferan los espacios para escribir, los lectores nos desafían. Independientemente del género con el que nos identifiquemos, tenemos algo para decir y la palabra siendo el vehículo por excelencia. Y la palabra, en mi opinión, no tiene género.
– Laura Gambero: Aunque hombres y mujeres escriben sobre temas universales y si bien no creo que haya literatura para hombres y literatura para mujeres, sí creo que la narrativa femenina se caracteriza por abordar las distintas temáticas desde una mirada más intimista. Lo diferente no es el tema, sino el punto de vista. Es decir, las escritoras suelen priorizar las emociones, las percepciones y todo aquello que atraviesa a los personajes, sin separar el mundo interior del entorno donde la historia se desarrolla. Esa integración entre lo íntimo y lo contextual realza las vivencias y los mensajes volviendo la lectura como una experiencia sensible, cotidiana y afectiva.
–Ludmila Ramis: Creo que esos temas universales solían abordarse bajo ciertas reglas implícitas y que las mujeres, a lo largo del tiempo, fueron conquistando la libertad de romperlas. Empezamos a explorar las contradicciones, la complejidad de los vínculos y aquello que nos incomoda dentro de los roles de género. Por ejemplo, lo que se calla o lo que se soporta por mandato social. También me parece que la mujer incorporó otras perspectivas y demostró que todo lo que creemos conocer, tal como el deseo o la maternidad, puede adquirir un significado muy distinto según quién lo cuente.
–Valeria Naya: Creo que lo que caracteriza el modo femenino de narrar es una perspectiva puesta en los sentimientos y en los detalles, y una forma de enfrentar las situaciones que los personajes deben resolver que no se apoya solamente en la lógica y la ciencia (como suelen hacerlo los escritores hombres), sino sobre todo en lo relacional y lo interior: lo que sienten, qué significa lo sucedido para ellos, cómo cambian los vínculos a partir de eso.
Pero, y siempre hay un pero, creo que es un tema de «foco», una buena escritora de thrillers puede simular un estilo masculino, y un buen escritor de romance uno femenino, y es probable que los lectores se den cuenta. Gran parte de lo que parece «estilo femenino» o «masculino» es en realidad género literario (el romance, el policial, el bélico condicionan la voz) y mercado editorial.
– Por otro lado, ¿creen que hay alguna temática que ha ingresado en la literatura contemporánea de la mano de las mujeres que antes no estaba?
–Mariela G.: Sí. Lo creo. Estamos hablando más y compartiendo más acerca de roles y capas de la vida que antes quedaban siempre en segundo plano. O en ningún plano. Siento que antes escribíamos sobre las mujeres jóvenes, con la vida por delante, descubriendo el primer amor. Y eso está bien. Seguiremos escribiendo sobre esas etapas. Pero hoy también nos atrevemos a otras capas de la vida. La elección de maternar, o no, no desde un lugar didáctico o moralista, sino de lo más íntimamente experiencial. El cuerpo exhibido, exigido, cortado por la mirada del otro para encajar en moldes que nos hacen mal. La rebeldía contra esos moldes. Me encanta que estemos incluyendo etapas de la vida que son muy ricas. La madurez, la vejez, incluso la muerte. Nos escribimos desde un lugar de pregunta, de curiosidad, ya no nos conformamos con la narrativa establecida.
–Laura Gambero: Claramente, sí. De un tiempo a esta parte, la literatura contemporánea ha incorporado temáticas que antes estaban relegadas o directamente ausentes. Fueron autoras y, por supuesto, los movimientos sociales quienes las pusieron sobre la mesa. Antes no se hablaba abiertamente de ciertos temas y, a mi entender, resultaba incluso contraproducente abordarlos sin un marco que los legitimara.
La perspectiva de género abrió la puerta a narrar experiencias que históricamente no tenían espacio: la maternidad real (con sus claroscuros), la violencia de género, las identidades disidentes, la sexualidad femenina sin censura, la salud mental, los vínculos afectivos no tradicionales y las tensiones entre cuerpo, deseo y mandato social. Estas temáticas no solo amplían el repertorio literario, sino que también transforman la forma de narrar, porque ponen en primer plano voces y experiencias que antes estaban silenciadas.
Esta forma de narrar no separa lo íntimo de lo social y permite que emociones, percepciones y contextos se entrelacen para construir relatos más sensibles y profundos.
–Ludmila Ramis: Me parece que nos ganamos a pulso el espacio para narrar experiencias que durante mucho tiempo fueron silenciadas o abordadas desde una mirada externa. Si tuviera que dar un ejemplo, mencionaría el abuso sexual, particularmente en lo referido a sus consecuencias psicológicas. Más allá del hecho en sí, me refiero a lo que deja después, como la culpa o la vergüenza. Hoy podemos explorar esa complejidad desde adentro dándole voz a aquello que no siempre se ve.
–Valeria Naya: Sí, claro. Y creo que precisamente tiene que ver con los temas propios de la mujer, y que durante demasiado tiempo se limitaron al mundo privado: violencia de género, maternidad elegida, el cuerpo femenino (aborto, infertilidad, menopausia, enfermedad, deseo), la salud mental, relaciones parentales reales, sin idealización; sexualidad femenina, identidades disidentes.
Estos temas se legitimaron, se pusieron en la mesa de debate, se hicieron visibles.
Nosotras escribimos romance, un género que durante años fue menospreciado y que hoy se reivindica como el espacio donde el deseo y los vínculos son el eje de la historia. Además, el romance se entreteje con otras tramas, y su cruce con el thriller o el policial muestra que lo íntimo y lo oscuro conviven bien.
Dónde y cuándo
La mesa “Narrativas femeninas contemporáneas ¿De qué escribimos las mujeres hoy? tendrá lugar el sábado 14 de noviembre a las 18.30 en la Carpa Azul (Arturo M. Bas esquina Caseros).
Antes, a las 18 tenrá lugar la intervención “Mujeres que leen”: donde leerán Sol Aliverti (“Una fe simple”, entre otros -LaPapa Editorial-) – Beatriz Grinberg (“Tierra adentro”, entre otras -Recovecos-) – Laura Castellano (“Encrucijada” -Ediciones del Boulevard-) – Guillermina Delupi (“Hiciste que la poesía perdiera los estribos”).
Posterior a la Mesa, a las 19.30 tendrá se realizará la actividad Literatura en escena con un conversatorio junto a Maura Sajeva, quien hará un pequeño fragmento de la obra“Bilis negra”.