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Graciela Ramos: “Quería que la protagonista sea una mujer que luche por todo»

La cordobesa Graciela Ramos presenta el próximo miércoles 4 de noviembre en la Feria del Libro “Antonia”, su nueva novela histórico-romántica. El relato transcurre en la primera mitad del Siglo XX y transita tres momentos bisagras de Argentina y España: la caída de Yrigoyen, la Segunda República de Barcelona y -antes en esta misma ciudad- la Semana Trágica de 1909. En la previa, la autora nos adelanta parte de su trama.

Hay algo que se repite en las historias construidas por Graciela Ramos: la oscuridad que deben atravesar o vivir los personajes desde que comienzan las primeras páginas, lo trágico, lo tremendo. Como si desde el vamos la autora necesitara dejar en claro que lo que ella propone en su narrativa tiene que ver con el ir del barro a las estrellas, sin temor a ensuciarse ni tampoco a brillar cuando los protagonistas cumplan con sus anhelos. 

“Cuando me enteré que en Barcelona hubo una semana donde se quemaron conventos y curas dije: esto es lo que quiero contar” dice Ramos en diálogo con Babilonia en la previa de la presentación de “Antonia” y su explicación sirve para entender muchas cosas. Primero que desde esos eventos de furia social de principios del siglo XX en Barcelona es que se abre esta novela que -de hecho- comienza en la caída de Yrigoyen en Argentina y luego se traslada a Barcelona en la época de la Segunda República. Y segundo, para comprender el por qué de los personajes que sostienen el relato: jóvenes mujeres fuera de los mandatos femeninos de la época que intentan cambiar el mundo, como Mercedes, Dolors, Isabel, Apolonia e incluso Antonia, quien en el transcurso de la novela irá cambiando las camisas almidonadas de su coqueta casa por las prendas de la revolución.  

Con reciente salto editorial -”Antonia” es la primera novela en Planeta-, Ramos tiene publicadas tras ocho novelas históricas ambientadas tanto en el siglo XIX como en el SXX, pero es éste último el que le provoca -según dice- un interés particular y que por eso lo retoma -después de “Boca roja del Riachuelo”, “La cocinera de la Mansión” o “La patria de Enriqueta”- para ubicar este nuevo libro. 

–Volvés a la década del ´30 en Argentina, en esa convulsionada década infame, para elegir esta vez tomarlo como punto de partida para partir luego a España y recaer en Barcelona, yendo y viniendo de la Semana Trágica de 1909 a los años posteriores.  ¿Qué de todo esto fue el punto de partida?

-Vuelvo a los años ´30 pero porque me interesaba llegar a Barcelona en ese momento para dialogar sobre la Segunda República. Me apasiona toda esa parte de la historia española: “Monarquía sí, monarquía no” y poder conversar sobre lo que pasó ahí. Y también sobre el otro momento, 1909 con la quema de conventos. Me atrapó el momento. Me gusta mucho eso, de hecho en mis otras novelas cuento bastante sobre la Semana trágica en Argentina. Sentía curiosidad sobre el por qué de eso, por qué durante una semana se mataron curas; y en realidad cuando empiezo a investigar el por qué dije: esto lo quiero contar. 

–Antonia es la protagonista, una joven inocente pero dispuesta a salir en busca de una vida diferente. Pero también aparecen la desafiante Mercedes y Dolors con Apolonia, abriendo camino en un mundo que les ordenaba -como mujeres- hacer otras cosas. ¿Cómo fue ir creando cada uno de esos personajes? ¿Hay referencias históricas o familiares en cada una de ellas?

-Los personajes, tanto Antonia como Apolonia, Dolors e Isabel, cuentan lo que pasó en esos momentos históricos políticos que nombré, relatan qué pasa con ellas. Referencias históricas y familiares creo que siempre hay, porque la escribo yo, pero no específicamente. Sí trabajé mucho con Antonia porque quería que sea una mujer que lucha con todo, a pesar -incluso- que sale de un estrato social acomodado y pasar a otro. Y la contracara de ella que es Mercedes, que también la acompaña.

Trabajé mucho con lo femenino porque quería mostrar la vivencia de cada una, qué pasaba en estos contextos. 

Si una de las características de Ramos es la pasión por lo trágico, lo oscuro, las emociones turbias como reflejo de tiempos turbulentos, lo es también su predilección por narrar historias de amor atravesadas por estos hombres y mujeres en lucha, sobrevivientes de las miserias o los abandonos. Y, como es de esperar, esos vínculos arrastran su barrosidad. 

–Las historias románticas son uno de los anclajes más fuertes en tus novelas. Aquí hay un vínculo asimétrico, desencontrado, extraño entre Antonia y Zoltán donde el aprendizaje está -quizás- en descubrir por dónde pasa el amor y cómo afrontarlo. ¿Por qué lo decidiste así?

-En Antonia, más que lo romántico, lo que quería poner sobre la mesa era el gran poder sanador del amor universal: de pareja, de padres, hermanos, por las cosas que uno hace, que tiene. Ese es el mensaje más importante para mí en esta novela. 

 

Otro de los anclajes de la novela es la búsqueda de identidad constante. Desde las primeras páginas Antonia vive en un mundo que no habita o, al menos, no sabe cómo habitar. Describe las rutinas de ir a misa con sus padres, tomar la merienda con sus aristocráticas amigas, dejarse vestir por los sirvientes de su casa como algo absolutamente ajeno, desconsiderado e injusto. Antonia no sabe por qué vive como vive, pero se pregunta si puede vivir de otra manera. No sabe quién es y siente algo que continuamente la conduce a la revolución, a la lucha por la justicia. Cuando descubre una confidencia, entonces se activa su brújula. 

–¿Creés que los secretos familiares tarde o temprano salen a la luz?

-Ese es otro punto importante. Antonia es una joven que se siente diferente, que no se siente cómoda, no encaja. Y creo -en lo personal- que los secretos familiares tarde o temprano siempre salen a la luz, por descubrimiento o revelación. En este caso Antonia no sabe nada sobre ella, y lo fui construyendo así por su personalidad, la de una jovencita de una familia acomodada que llega a un lugar que desconoce y luego va descubriendo cosas que no le gustan.

Muchas veces nos pasa eso: tener que aceptar cosas que no nos gustan y de todo eso versa la novela. 

“Antonia” se prestará el próximo miércoles 4 de noviembre a las 18 en la Carpa Lilia Lardone de la Súpermanzana Intendencia, en una charla donde conversaremos junto a la autora sobre la cocina detrás de esta nueva novela que, según Ramos, fue la más tiempo le llevó escribir y donde el mayor empeño estuvo en la creación de los personajes que sostendrían la trama.  

–¿Qué desafíos narrativos te propuso su escritura?

-Antonia es una novela que me encantó escribir y disfruté un montón. Me llevó más tiempo que el resto, quizás porque me tuve que mudar a España (simbólicamente). En cuanto a los desafíos, lo que hago primero es el contexto político histórico, que en este caso son tres: Argentina con la caída de Yrigoyen, después en la segunda república en Barcelona y antes la quema de conventos en esta ciudad. Tres momentos bisagras de estos países y por eso lo más importante fue la construcción de los personajes. Antonia es un personaje complejo, al igual que Mercedes y Zoltán. Tenía que armarlos muy bien porque ellos serían los que me servirían para poder ficcionar, mi mayor atención estuvo allí. 

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