“Hace falta mucha más diversidad en la literatura juvenil”

Gonzalo Ludueña rompe los clichés de la literatura juvenil y se anima a construir  personajes contradictorios y reales. Además se aleja de los escenarios internacionales y sitúa su relato en Córdoba. Suma como condimento al folklore y su danza. 
“Y los veranos pasarán” nos sumerge en un mundo atravesado por el romane y el suspenso, de la mano de este joven autor que trascendió como Influencer literario y que ahora se atreve a escribir su propia novela. 

Enamorado de los libros. Esa podría ser una buena definición para Gonzalo Ludueña. Un cordobés que irrumpió en las redes y se transformó en uno de los influencers más populares de la literatura juvenil. Sin embargo, ahora se anima a transitar el camino de la escritura de la mano de su novela “Y los veranos pasarán” publicada recientemente por Del Fondo Editorial.

Gonzalo rompe con las estructuras tradicionales del género. Sus protagonistas no son perfectos. Por el contrario, son vulnerables, contradictorios y están atravesados por dramas que deberán sortear a lo largo de la historia (Roma es traficante de drogas, Cami una chica que tiene que lidear con el sobrepeso). Además la historia no se desarrolla en ciudades lejanas, sino que Ludueña eligió las bellas serranías de Villa Cura Brochero y el ritmo urbano de Córdoba capital.

Un baile folklórico marca el inicio de esta relación que va mucho más allá de la clásica historia de amor.

-Sos autor pero también un activo promotor de la lectura. Tenés un modo muy empático, fresco y divertido de hacer reseñas, y ahora te encontrás en la “vereda del frente” como escritor. ¿Qué del influencer está presente en el autor, y qué del autor en el influencer?

-Creo que las dos facetas se terminan mezclando. El influencer y el autor son la misma persona. Pero sí puedo decirte que hay cierta separación entre estos dos roles porque son trabajos bastante distintos. Por un lado, las redes sociales tienen un lenguaje más natural, más simple, más breve, que todo el tiempo está buscando captar la atención. Y por otro lado la literatura  juega mucho más con el lenguaje, se abre a otras posibilidades y te permite hacer todo a un ritmo más lento. Yo siento que algo del rol de Influencer puede llegar a aparecer en mi novela, de hecho uno de los protagonistas se dedica a las redes sociales. En cierto punto eso es también un guiño a mi actividad. Pero más allá de eso me permito salirme de ese lugar y desarrollar toda la cuestión autoral desde una perspectiva mucho más seria, con un trabajo lingüístico  más delicado y dedicado. Juego con palabras, recursos retóricos y con caligramas.

Siento que la frescura de mis videos está, pero el libro tiene también la seriedad que requiere la literatura.

 

– ¿Cómo nació el deseo de escribir esta novela y cómo viviste ese proceso de escritura?

– El deseo de escribir “Y los veranos pasarán” nació de unas vacaciones que realicé Villa Cura Brochero, pueblo en el que se desarrolla la trama. Aquí es en donde los protagonistas se conocen y posteriormente la historia continúa en la ciudad de Córdoba.

Yo estuve Villa Cura Brochero un verano con unos primos y con mi hermana, y ahí ocurrió algo entre dos personas desconocidas, una de ellas cercana a mí. Todo eso me generó la necesidad escribir. Siempre digo que la historia me buscó a mí y me pidió que la contara. 

-Roma, el protagonista masculino está atrapado en una historia personal compleja y por momentos oscura. ¿Cómo fue diseñar ese personaje?

-Roma, está atrapado en el tráfico de drogas. Él es vendedor de paquetes de marihuana mediante pedidos que la gente realiza a partir de grupos de Telegram, una realidad que uno puede observar descargándose la aplicación y buscando grupos cercanos. En ese sentido, el diseño de este personaje me exigió mucho trabajo porque era un mundo que yo desconocía. Pero a su vez es un personaje más completo y más complejo que un simple traficante. Él también tiene a una familia que no está, ha perdido a sus dos padres, y vive con su hermano menor. Roma se contradice todo el tiempo porque quiere salir del tráfico de drogas pero a su vez está dentro de su zona de confort porque es lo que le da dinero. Es un personaje que tiene ganas de terminar la escuela, pero actualmente no puede hacerlo por falta de tiempo y recursos. Es un personaje que no tiene un proyecto de vida, está todo el tiempo pensando en su hermano. Y todo eso lo volvió muy interesante. La parte de suspenso de la historia está protagonizada mayormente por él.

– Y por el otro lado está Cami, una chica que carga con sus propios dramas, entre ellos el tema de la obesidad. 

– Cami está atravesando un drama muy importante, que es el sobrepeso. Quise abordar esto porque siento que hace falta mucha más diversidad en la literatura juvenil, más allá de la diversidad sexual,racial… Hace falta mostrar también otras realidades. Es una chica que, pese a todo lo que está atravesando, no pierde la sonrisa y está todo el tiempo tratando de superarse a sí misma. Siento que era una temática que no estaba muy abordada y que a su vez podía llegar a ser muy intensa. Porque en este caso el sobrepeso es un obstáculo directo para que ella pueda cumplir su sueño de ser bailarina de ballet.

Ella y Roma son protagonistas imperfectos. Escribir sobre ambos fue un modo de mostrar que en la literatura somos más caos que orden, frente a esa cantidad de textos juveniles de personajes perfectos. Está bueno mostrar que las grandes historias pueden tener protagonistas tan imperfectos como nosotros.

 – Ellos se conocen bailando folclore… ¿Qué le imprimió esa música y sus danzas a este encuentro y a esa especie de química que se genera entre ambos?

– El folclore en esta novela lo es todo. De hecho, el folclore es el cable que termina uniendo a los personajes.

A medida que va avanzando la historia, el folclore también representa la resurrección de los sueños de ambos. La danza, la música, el arte, es la forma de expresión más grande que ellos encuentran. Y a su vez la danza es algo que a  ambos les duele y les gusta al mismo tiempo. Por un lado tenemos a Roma, que hacía mucho tiempo no bailaba folklore y decide hacerlo en esa plaza a pedido de su hermano. Ese baile le recuerda a su mamá  muerta. Y por otro lado Cami, que al verlo bailar con tanta pasión se conecta con su propia pasión que tenía olvidada. A partir de ahí surge la química. 

Los protagonistas que buscan sentir la música corporalmente, eso es algo presente en toda la novela. Ellos no le dan tanta prioridad a la técnica sino al cuerpo como medio de expresión. Y justamente la música y todos los bailes que van atravesando son una posibilidad para abstraerse de la realidad y entrar en un universo paralelo en donde prácticamente todo es posible.

– El género juvenil suele tener cierta marca internacional (los relatos se suceden en ciudades europeas o norteamericanas) y vos tomás el desafío de desarrollar la historia en Córdoba, ¿por qué decidiste darle esa impronta local?

– La elección de situar la historia en Córdoba (Argentina), fue por varias razones. Una por hartazgo, porque todas las novelas juveniles (por no decir el 99.9%) se ambientan en otros lugares. Y siento que eso nos hace perder de una gran diversidad de relatos que pueden ambientarse en nuestros propios lugares. A veces a mí me duele ver autores que son latinoamericanos y que sitúan sus libros en Estados Unidos o en Inglaterra, como si el extranjero tuviera más valor. Siento que a su vez, esta impronta local, me da mucha más libertad de poder escribir de una manera fluida, sin que mi protagonista tenga que tirar palabras en neutro o tener que usar nombres e inglés, e incluso escribir sobre sitios a los que nunca fui y de los que tengo que investigar. Al ambientar la historia dentro de un lugar completamente conocido para mí, todo fluyó de una manera mucho más natural. 

La idea también era hacerle un homenaje a Córdoba y a la Argentina, y marcar  una línea autoral porque a partir de esta novela  decidí que todos mis demás libros también van a estar ambientados en el país y espero que otros escritores decidan unirse a la movida.

-Si tuvieras que definir en pocas palabras “Y los veranos pasarán”… ¿Qué dirías?

-Diría que es una historia nostálgica, esperanzadora, pero que a su vez te devasta porque te muestra la realidad de dos personas imperfectas. Te recuerda que si bien la perseverancia es importante, las cosas no necesariamente van a salir bien. Es un grito de argentinidad y también es un grito al arte. Esta novela está todo el tiempo destacando el poder de la danza, el poder de los sentimientos, el poder de la expresión corporal para escaparnos de la realidad y construir nuevas realidades. Aborda temas complicados como el tráfico de drogas, el sobrepeso y la construcción de identidad.

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