El panorama no es bueno, los editores y editoras cordobeses lo saben. Aunque este año la mayoría pudo sostener la cantidad de títulos publicados en relación a 2024, desde los sellos aseguran que el contexto es muy complejo.
El trabajo colectivo, las ferias y los proyectos vinculados a otros soportes y formatos, hicieron posible el sostenimiento de la actividad.
Por Fernanda Pérez
Por lo bajo se escuchan frases como “el año fue una mierda”, “fue un 2025 durísimo”, “la crisis golpea”… Y así la lista podría seguir. Es que el sector del libro nunca la ha tenido fácil, y menos en un contexto como este en el que la crisis económica, la baja de consumo y la falta de políticas públicas para reactivar el sector, complejizan la actividad de las editoriales de Córdoba que sostienen sus proyectos a fuerza de oficio, esfuerzo y creatividad.
Con formas de trabajo, contenidos literarios y estilos diferentes, en este informe/balance hablan Alejo Carbonell (Caballo Negro), Agustina Merro (Fruto de Dragón), Carlos Ferreyra (Recovecos), Javier Montoya (Ediciones del Boulevard), Javier Quintá (Bardos), Tamara Sternberg (El Emporio Ediciones) y Barbi Couto y Mauricio Micheloud (Ediciones de la Terraza).
Tanto Javier Quintá como Tamara Sternberg definen al 2025 como un año “desafiante”. “El mayor desafío fue profesionalizar aún más cada etapa del proceso de edición, mejorar la difusión y el trabajo de prensa, hacer un uso más eficiente de los recursos (humanos y materiales) para gestionar el año, disminuir los costos sin bajar la calidad de libro, aumentar las tiradas y expandir la distribución a nivel nacional. Por otra parte, nos interesa seguir desarrollando el vínculo entre el libro papel y el mundo digital, a través de audiolibros, podcast y videos”, afirma el primero, mientras que la directora de El Emporio agrega: “El mayor desafío fue hacer frente a la crisis económica del país. Sin embargo el entusiasmo por publicar sigue más vivo que nunca”.
Otros referentes agregan al concepto de “desafío” otras apreciaciones que dan cuenta del difícil momento que viene atravesando la actividad editorial. “Este fue un año muy adverso en todo sentido, pero también nos devolvió certezas de lo necesario que es el libro como símbolo de resistencia”, expone Carlos Ferreyra de Recovecos. En esa línea, Alejo Carbonell de Caballo Negro expresa: “En lo comercial, el 2025 fue de terror. Bajó muchísimo la venta de libros, tanto en el canal tradicional de librerías como en las ferias. A nosotros nos fue bien en algunas ferias pero en otras el porcentaje de la baja fue el mismo que en las librerías”.
Javier Montoya de Ediciones del Boulevard analiza el 2025 como parte de un proceso que viene desde hace ya varios años: “Venimos cuesta abajo desde el 2020. En nuestro caso cada vez publicamos menos, tiradas más chicas, ediciones más chicas que ni siquiera se distribuyen en librerías. Además, desde el año pasado seguimos con problemas graves para conseguir papel. Hay muchísimos problemas de todo tipo”.
En relación a este tema, Mauri Micheloud y Barbi Couto de Ediciones de la Terraza también manifiestan su preocupación: “el 2025 fue realmente difícil. Veníamos con el impulso de crear muchos proyectos que se vieron truncados por la falta de recursos para llevarlos adelante. La crisis está ya instalada y no vemos que haya indicios de mejora”. Por otra parte, agregan: “Quizás el mayor desafío fue reconocer que la mayor parte de la energía y de los esfuerzos no pudimos ponerlos en editar sino en mantener la estructura de la editorial y tratar de sostener el ánimo colectivo”.
Por último, Agustina Merro de Fruto de Dragón afirma que, pese al contexto, su sello tuvo un buen 2025: “Para Fruto de Dragón fue un buen año, porque mantuvimos el ritmo y la cantidad de publicaciones, porque pudimos participar en ferias y eventos en diferentes puntos del país, y porque recibimos el premio Burnichon al Libro Mejor Editado en Córdoba 2024-2025 por Acuáticos, que significa un gran reconocimiento al trabajo editorial”.
Foto de Valentina Pérez
Estrategias de supervivencia
Si hay algo que caracteriza a la cultura en general y al sector del libro en particular es esa capacidad de reinventarse. Se pueden reducir tiradas, lanzamientos y hasta achicar estructuras, pero sus circuitos de circulación siguen vivos.
Librerías, bibliotecas y ferias forman parte de esa valiosa “vidriera” que acerca cada título a sus lectores potenciales. Mientras caen las ventas, se acrecientan los espacios de lectura, surgen hermosos proyectos individuales y colectivos, se hacen apuestas ambiciosas, la palabra circula y se democratiza, y la creatividad pone en marcha un engranaje que hace posible que la actividad se mantenga de pie pese a todo.
En relación a la pregunta sobre ¿qué estrategias y/o acciones llevaron adelante para atravesar este 2025?, las respuestas varían y dan cuenta de la diversidad que convive en el ecosistema del libro cordobés.
Tamara Sternberg (El Emporio Ediciones): “Optimizamos procesos y redujimos costos mediante la búsqueda de precios competitivos en la materia prima. Reforzamos las estrategias de marketing, potenciamos las ventas digitales y la presencia en redes sociales. También concretamos convenios con librerías y participamos activamente en ferias, encuentros y espacios que visibilizan la labor editorial”.
Alejo Carbonell (Caballo Negro): “Nosotros siempre nos movemos mucho. No es que sacamos los libros y nada más, sino realizamos ferias o festivales, presentaciones o clínicas. Dotamos a nuestro catálogo de muchos paratextos. Lo que hicimos este año en particular fueron dos movimientos chiquitos pero que nos sirvieron mucho. Uno fue abrir una serie nueva dentro de la colección de narrativa, una colección de novelas breves que no tenían espacio en nuestros catálogos. Se trata de traducciones con unas pocas ilustraciones y algunos detallitos de diseño. Eso nos mantuvo entretenido y nos renovó. Y en otro extremo reeditamos uno de los libros más queridos y vendidos de la editorial: la antología poética de Cristina Péri Rossi. En medio de eso sacamos otros títulos que nos gustan mucho como traducciones de Cesare Pavese, una novela de un autor uruguayo joven -Diego Recoba- titulado El oso… es decir que hubo de todo”.
Javier Quintá (Bardos Ediciones): “Decidimos doblar la apuesta, mejorar la distribución, aumentar las tiradas, bajar los costos, participar en el mayor número de ferias y espacios autogestionados, trabajar colectivamente con otras editoriales como sector, etc. Seguir generando contenido digital, como el El nómade de Bardos, un podcast de divulgación literaria. Se trata de un personaje que viaja por Latinoamérica y se pierde en librerías detrás de poetas que nadie conoce, como si cada libro fuera un viaje en sí mismo”.
Carlos Ferreyra (Recovecos): “El desafío fue moverse mucho. Participar de charlas, ferias, presentaciones. Incluso ir a ferias muy pequeñas del interior”.
Agustina Merro (Fruto de dragón): “Una de las acciones fue la realización colectiva de Refugio, feria de editoriales independientes, que arrancó su primera edición en abril de 2024 y se mantuvo con cierta frecuencia (cada 3 meses aproximadamente) durante estos dos años. Siempre en diferentes sedes de la provincia, con entrada libre y gratuita, talleres y lecturas. La última fue en noviembre de 2025 en el club de arte La Brillante, en Salsipuedes. Por otro lado, la modalidad de preventa sigue siendo una alternativa a la que recurrimos para cubrir una parte de los costos de impresión, que son muy altos, sobre todo para libros ilustrados como los que hacemos en Fruto de Dragón”.
Barbi Couto y Mauri Micheloud (Ediciones de la Terraza): “Participamos de muchas ferias, todas las que nos dio el cuerpo, y en cada una el resultado fue similar: Bastante público interesado pero pocas ventas.
Por otro lado comenzamos con la publicación de libros que por su manufactura permitían la producción con tirada muy pequeña ya que no estamos con posibilidades de afrontar la cantidad de libros impresos que nos podíamos permitir en otros años”.
Javier Montoya (Ediciones del Boulevard): “Las estrategias y acciones, han estado orientadas a sobrevivir. En el caso nuestro eso se traduce en hacer trabajos que antes no hacíamos. Nos vamos achicando año a año como para mantenernos”.
Perspectivas y proyectos 2026
Aunque el contexto dificulta trabajar con una sólida previsibilidad y proyectar es más un acto de valentía y convicción, los sellos ya tienen diseñado su plan editorial 2026.
Es que pensar en libros, autores, historias, acciones y proyectos, es sin dudas un motor vital y necesario para renovar las expectativas y promover la reactivación de un sector que aún en medio de la adversidad no baja los brazos.
Aquí algunas de las propuestas para este 2026 y expecativas, en la voz de los editores y editoras.
Barbi Couto y Mauricio Micheloud: “Nuestra idea es seguir con los planes de diversificación y apuntar a otro tipo de producciones narrativas que no necesariamente son libros impresos. Los costos son prácticamente imposibles de afrontar en este momento. El trabajo estará apuntado a sostenernos y no tener que cerrar las persianas”.
Alejo Carbonell (Caballo Negro): “Perspectivas tenemos siempre. Nosotros, a esta altura del año vamos decidiendo qué libros sacaremos. Acomodamos la grilla de publicaciones del año siguiente, y es un momento que me genera mucha ilusión y expectativa. Siempre me parece que tenemos libros hermosos, que va a estar buenísimo, que quien lea nuestros libros van a llevar un trabajo bien hecho, una idea, un mundo… Ofrecemos un mundo ahí. Y eso es lo que hace que sigamos. Nos mueve esa comunidad con los lectores. Arrancás en ese lugar y después la realidad económica te va avasallando. En realidad los editores venimos, desde hace un tiempo largo, pensando más en la ingeniería económica para sostenernos que en los catálogos, y es una pena. Pero es lo que toca hasta tanto que la situación económica del país siga así….De todas maneras queremos hacer una Tilde más grande todavía, participar de más ferias y sacar más títulos que en 2025. Ojalá lo logremos”.
Javier Quintá (Bardos): “Para el 2026 esperamos editar ocho títulos, entre libros de poesía y novelas. Además, lanzar la colección de narrativa breve. Por otra parte, queremos consolidar los pasos que dimos este año en materia de difusión, distribución y, especialmente, en el desarrollo de contenido web, como El nómade de Bardos”.
Carlos Ferreyra (Recovecos): “Tenemos varios proyectos en marcha y seguiremos trabajando en virtud de festejar nuestros 20 años en la edición”.
Agustina Merro (Fruto de Dragón): “En cuanto a las publicaciones, tenemos previstas 3 novedades y 2 reimpresiones, pero el plan se va ajustando a medida que avanza el año, según el presupuesto y las condiciones económicas. Por otro lado, con el dinero recibido por el premio Burnichon, vamos a realizar intervenciones gráficas en el espacio público vinculadas con el libro Acuáticos. Esperamos en 2026 mantener el ritmo de publicaciones y poder concretar algunas otras ideas que se vienen gestando hace tiempo, vinculadas con la promoción de la lectura. Además, sería importante fortalecer el trabajo colectivo con otras editoriales para sostener la feria Refugio y para encauzar reclamos de larga data, fundamentalmente hacia el área de Cultura de la Municipalidad de Córdoba”.
Javier Montoya: “Venimos de años tan difíciles y estamos tan abajo, que pienso que no puede haber otra cosa que mejorar”.
Tamara Sternberg (El Emporio Ediciones): “Las perspectivas son muy alentadoras. El catálogo sumará novedades de novela histórico-romántica, narrativa contemporánea, policiales, libros de cuentos y una amplia variedad de ensayos —coaching, nutrición, comunicación, entre otros temas—. Además, proyectamos un calendario sostenido de actividades literarias: presentaciones, conversatorios, ferias y encuentros culturales”.

